jueves, 3 de abril de 2014

El Brasil que da vergüenza: Trabajar para vivir muriendo

Foto Gerardo Iglesias | Rel-UITA
Orden, Progreso y Masacre

Por Gerardo Iglesias | Rel-UITA


Al salir del aeropuerto de Brasilia, y mientras aguardaba un taxi, un gran cartel con un texto estremecedor llamó mi atención: "Accidentes de trabajo. Más de 700 mil víctimas al año". Al leerlo uno aterriza en el país real. Es la nota de bienvenida a un rincón del mundo donde trabajo y masacre están íntimamente ligados.

Brasil, la sexta economía mundial, el de las transnacionales Made in Brasil, el de los empresarios y ejecutivos bien sucedidos, ese Brasil “exitoso” esconde un cotidiano marcado por el dolor, la muerte y la mutilación de miles de trabajadores y trabajadoras.

Más de 700 mil víctimas por año, esto equivale a 1.918 accidentes por día, unos 80 por hora, lo que para el Estado representa un gasto de aproximadamente 7 mil millones de reales -unos 3.000 millones de dólares- anualmente.

Otro dato escandaloso es que Brasil ocupa el cuarto lugar en el mundo en accidentes de trabajo fatales, por detrás de China, India e Indonesia.

Según registros del Ministerio de Previsión, en 2012 murieron 3 mil trabajadores y aproximadamente 15 mil quedaron permanentemente incapacitados.

El sector bebidas
Tanto es el lucro como la desidia...

El sector emplea actualmente 144 mil trabajadores. São Paulo encabeza el ranking con 33 mil, seguido por Rio de Janeiro, 15 mil, y Pernambuco con 11 mil.

Una reciente investigación realizada por la Confederación Nacional de Trabajadores de Alimentos y Afines (CNTA), con datos del Ministerio de Previsión, denuncia que entre 2010 y 2012 se registraron en la industria de las bebidas 16.848 accidentes y 42 muertes. La mayoría de los accidentes ocurrió en la producción de refrescos y cervezas. 

Hace unos días se anunció la posible fusión de AB-InBev con SABMiller, una operación que según el banco de inversión Credit Suisse rondaría en unos 71.000 millones de dólares.

Ya sabemos que estas fusiones rápidamente se traducen en cierre de plantas, concentración de la producción e intensificación de la productividad. Mayor ritmo de trabajo es igual a más riesgos laborales.

En la guerra de las transnacionales de bebidas por mayores cuotas del mercado global y la reducción de costos, las compañías protegen su lucro, y los trabajadores ponen los heridos y los muertos.