jueves, 12 de mayo de 2016

Honduras “El Estado me robó siete años de mi vida”

Foto G. Trucchi | Rel-UITA
El preso político José Isabel Morales “Chabelo” recibió su carta de libertad tras un largo calvario

Por Giorgio Trucchi | LINyM

Este 9 de mayo, el dirigente campesino y preso político José Isabel Morales “Chabelo” recibió su carta de libertad. De esta manera, el sistema judicial hondureño pone fin a una de las páginas más vergonzosas y tristes de su historia

El 21 de octubre del año pasado, luego de permanecer casi 7 años en prisión por un delito que nunca cometió, José Isabel Morales, conocido como “Chabelo”, fue declarado inocente de los cargos que se le imputaban.

Miembro histórico del Movimiento Campesino del Aguán (MCA) de la comunidad Guadalupe Carney, Chabelo había sido detenido el 17 de octubre de 2008 y posteriormente condenado a 20 años de prisión en dos juicios. La Corte Suprema de Justicia finalmente había anulado dichas sentencias por repetidas violaciones al debido proceso.

El tercer juicio inició el 28 de septiembre de 2015, pero al no presentarse la parte acusadora, los jueces del Tribunal de Sentencias de Trujillo determinaron absolverlo de los cargos por falta de pruebas.

Engranaje bien aceitado

Los hechos ocurrieron en el marco de un conflicto de tierra que se originó entre campesinos organizados de la comunidad Guadalupe Carney y la familia del ex subcomisionado de la  Policía Nacional Preventiva, Henry Osorto Canales, quien gozaba de un elevado grado de influencia no solamente en la institución policial, sino también ante los entes encargados de impartir justicia en el país.

Eso permitió que Morales fuera sometido a juicios viciados, con testigos falsos y sin pruebas, y que permaneciera casi 7 años en prisión, sufriendo  graves daños psicológicos y hasta atentados contra su vida. Durante su odisea en la cárcel, Chabelo perdió a su padre, a su hija menor e incluso la visión en uno de sus ojos.

Inicialmente Chabelo fue acusado de 12 muertes -incluyendo a la de Carlos Manrique Osorto Castillo, sobrino del ex comisionado-,  incendio de propiedad, incendio de carro y robo. Sin embargo, a medida que iba derrumbándose el frágil castillo de mentiras, las imputaciones fueron cayendo.

Solidaridad

Desde el momento en que lo acusaron, el dirigente campesino fue acompañado por defensores y defensoras de derechos humanos nacionales e internacionales, así como por organizaciones sociales, campesinas, y compañeros de comunidad, quienes permanecieron atentos a lo que sucedía en los tribunales. En diferentes momentos fueron lanzadas campañas internacionales de solidaridad, exigiendo su liberación y denunciando el carácter político de su detención, así como el irrespeto a las garantías procesales que establece la Constitución de la República y el Código Procesal Penal.

Ahora, tras recibir su carta de libertad, Chabelo dice sentir que es el momento de volver a la vida, de volver a reanudar los hilos de su historia interrumpida. Sin embargo no puede, ni quiere olvidar. “El Estado me robó siete años de mi vida. Es el momento que asuma su responsabilidad”, dijo durante una entrevista con la LINyM, en el marco de la Misión Internacional de Observación de Derechos Humanos.


-Le quitaron siete años de su vida. ¿Cuáles son sus sentimientos?
-Por un lado me siento muy feliz, me siento libre, porque finalmente estoy con las personas que de verdad me quieren y me han dado su apoyo. Si no hubiera sido por la solidaridad nacional e internacional y las personas que han luchado por mi liberación, yo nunca hubiera logrado tener esta carta de libertad. 

Por otro lado, siento algo en mi corazón que no es fácil de explicar. Es lamentable la manera en que actuaron las instituciones del Estado, principalmente el Ministerio Público. Lo que hicieron conmigo me duele mucho y no sólo conmigo, sino con toda mi familia y con el pueblo entero que me apoyó.

-¿Qué es lo que más le hace falta de estos siete años perdidos?
-Me hacen falta mi padre y mi hija, que murieron y que ni siquiera me permitieron despedirme de ellos. Me hace falta mi rostro, como era antes, el ojo que perdí en la cárcel. En fin, me hace falta todo este tiempo que el sistema judicial y el Estado injustamente me han arrebatado. Ellos son los culpables.

-¿Se ha preguntado por qué lo hicieron?
-Muchas veces. Yo nunca maté a nadie, ni en mi vida le hice algo al ex subcomisionado Osorto o a su familia. Él llegó 5 veces a la prisión preguntando por mí, preguntando en qué celda me tenían. Una vez hasta nos topamos en la cárcel y él ni siquiera pudo reconocerme. No sabía quién era yo….¿cómo podía acusarme?

-¿Por qué tanto odio entonces?
-En el enfrentamiento fallecieron parientes suyos. Quizás quiso buscar un culpable. Se ensañó en un solo campesino y yo sufrí siete años de infierno. 

-¿Hay algo que rescata de este infierno?
-Creo que hay algo que sí vale la pena rescatar, y una vez más voy a necesitar de la solidaridad mundial. Es el momento que el Estado asuma sus responsabilidades por el tiempo perdido, por lo que pasó a mi rostro, por las repetidas violaciones a mis derechos, por los intentos de asesinato, por la muerte de mi padre y de mi hija. El Estado debe pagar por todo este sufrimiento.

-¿Está pensando en demandar al Estado?
-Lo vamos a hacer porque esto no puede quedar así.

-¿Se siente un “preso político”?
-Fui un preso político, porque el Estado me privó de libertad sin la más mínima prueba, con testigos y testimonios falsos, arrebatándome parte de mi vida. Las instituciones del Estado se confabularon para echarme preso. Soy una víctima del Estado.

-¿Cómo se siente hoy?
-Muy feliz y más por estar al lado de todas estas personas solidarias, que han llegado hasta aquí a compartir su experiencia con nuestra comunidad, con nuestra gente que sigue sufriendo. Estoy feliz por mi carta de libertad, por mi madre, por mi familia, por todos las y los que lucharon por mí. Aunque no estén más conmigo, ya pude despedirme de mi padre y de mi hija. Fui al panteón, limpié sus tumbas, estuve con ellos, les puse flores. Estoy volviendo a la vida.