martes, 22 de enero de 2013

(Video) En Centroamérica los cañeros siguen muriendo

Foto G. Trucchi | Rel-UITA
Por Esteban Félix

En los últimos dos años, las grandes agencias internacionales de noticias han descubierto que en los cañaverales de Centroamérica, en particular de Nicaragua y El Salvador, decenas de miles de trabajadores de la caña de azúcar se enferman y mueren de Insuficienica renal crónica (IRC).

Lo que acomuna la mayoría de notas periodísticas, galería fotográficas y audiovisuales, es que nadie parece conocer o tener pruebas científicas del origen de esta masacre. Para todos se trata de una "enfermedad misteriosa". 

Una solución super partes que siembra más dudas sobre las responsabilidades, y que les hace un gran favor a las empresas nacionales y transnacionales, que son propietarias de los más grandes ingenios de Centroamérica.

Hace unos años, la Dra. Cecilia Torres (q.e.p.d.), investigadora de Salud Ocupacional de la UNAN León, Nicaragua, me dijo durante una entrevista: "¿Qué ocurre cuando a un trabajador se le pagan 20 córdobas (un dólar) por tonelada cortada? Esta persona se va a matar trabajando para poder ganar un sueldo mensual".

Y continuó: "Realmente es allí el círculo perverso: bajo salario, en condiciones muy precarias donde se trabaja con temperaturas de hasta 50 grados, una deshidratación sostenida, ingesta de agua muchas veces contaminada con agrotóxicos. Si a esto se le agregan las condiciones personales de cada trabajador y los factores ambientales, lo que tenemos es una agresión física constante".

Pese a la contradiccón de lo expresado en el titular, uno de los pocos documentos que desafía esta lógica perversa de la "enfermedad misteriosa", es un video recién producido por el fotógrafo profesional Esteban Félix, quien compartió largas jornadas con las víctimas de la IRC en los alrededores de los cañaverales del Ingenio San Antonio, en Chichigalpa, donde se produce el famoso ron Flor de Caña