miércoles, 24 de diciembre de 2014

RiMaflow: sueños y expectativas de una fábrica recuperada

Foto G. Trucchi | Opera Mundi
Trabajadores reaccionaron ante el anuncio de cierre ocupando y recuperando la fábrica. Cooperativa RiMaflow quiere ser ejemplo de autogestión

Por Giorgio Trucchi | Opera Mundi


La sacudida de la crisis económica y financiera ha acarreado impactos sociales devastadores y una progresiva pérdida de millones de empleos en todo el mundo. Hasta el momento, las respuestas se han enfocado más en beneficiar al gran capital financiero -en gran parte responsable de lo sucedido- que en generar cambios estructurales e impactos significativos en la economía real de personas y familias.


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La historia reciente de la empresa transnacional de capital italiano Maflow, líder del mercado de la producción de tuberías flexibles reforzadas para aire acondicionado automotriz, con más de 20 sucursales en todo el mundo, nos relata de dudosas y temerarias operaciones financieras que, en 2009, la llevaron al borde de la quiebra y al cierre de sus principales divisiones italianas, entre ellas la fábrica de Trezzano sul Naviglio, cerca de Milán, que empleaba a unos 330 trabajadores.

En 2010, Maflow fue puesta a subasta pública y fue adquirida por la sociedad polaca Boryszew, que impuso una reducción drástica del personal, quedando con solamente 80 trabajadores. Dos años más tarde, el nuevo propietario anunció el cierre definitivo de la fábrica de Trezzano y el traslado de las maquinarias y la actividad productiva a Polonia. Esta decisión desencadenó la reacción de los obreros, que no se dieron por vencidos.

Inspirados por la experiencia de las fábricas recuperadas en Argentina y del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST) de Brasil, unos 20 trabajadores decidieron ocupar el inmueble. Pocos meses después, crearon la cooperativa RiMaflow y la asociación Occupy Maflow. “Ocupar, resistir y producir” se convirtió en el lema de esta nueva apuesta.

“No fue fácil, pero la gente estaba decidida. Estamos hablando de unos 30 mil metros cuadros de terreno que incluyen cuatro naves industriales y un edificio de dos pisos. Desde el comienzo la idea fue de reapropiarse del espacio y echar a andar un nuevo proyecto productivo basado en la autogestión y la democracia interna”, explica Gigi Malabarba, socio de RiMaflow, a Opera Mundi.

Poco a poco, nuevas personas se fueron sumando al proyecto, entre ex trabajadores y trabajadoras de Maflow, ciudadanos solidarios, desempleados, personas migrantes. La apuesta era y continúa siendo, convertir este espacio en un lugar de intercambio entre las actividades productivas y sociales y las fuerzas vivas del territorio, con un enfoque y una lógica solidaria y de ayuda mutua, donde prevalecen los principios de cooperación, reciprocidad e integración.

Reconstrucción

En menos de dos años se limpiaron, acondicionaron y readecuaron los espacios de las cuatro naves -casi 15 mil metros cuadros-, se reactivó el sistema eléctrico industrial y comenzaron a desarrollarse varias actividades que, a diario, animan la vida de la RiMaflow.

Se garantizaron las condiciones y el espacio necesario para que tomara vida un mercadito de segunda mano, que ha venido creciendo y que reúne a más de 100 vendedores, y se constituyó el grupo de consumo ecológico “Fuori Mercato”, que valoriza el consumo de alimentos de proximidad -kilómetro cero- y la autodeterminación alimentaria.

De igual manera, se inició una actividad de autoproducción y distribución de productos alimenticios biológicos, en colaboración con redes de organizaciones y movimientos que promueven prácticas y alternativas concretas al modelo agroalimentario capitalista, como SOS Rosarno, productores del Parque Agrícola Sur de Milán y Genuino Clandestino, organización que reúne a grupos que promueven la autodeterminación alimentaria en toda Italia.

Asimismo, los socios de la cooperativa y los miembros de la asociación Occupy Maflow abrieron un gimnasio, un bar y un comedor popular, un servicio de almacenaje de mercaderías y muebles en general, y promovieron cursos, talleres, eventos culturales y musicales.

También comenzaron a remodelar el edificio de dos pisos para hospedar personas migrantes en dificultad y personas sin hogar, y ya están preparando las condiciones para que funcione una pequeña posada bed & breakfast.

Ejemplo repetible y sostenible

Todos estos esfuerzos para crear una “ciudadela de la otra economía” apuntan a alcanzar lo que es el verdadero objetivo de la RiMaflow: crear un plan industrial para la reutilización y el reciclaje de aparatos eléctricos y electrónicos, que permita garantizar un salario digno al núcleo originario de socios de la cooperativa. Han planteado el 2015 como fecha límite para lograrlo.

“Queremos demostrar que una fábrica recuperada y autogestionada, sin patrones y sin dinámicas explotadoras, no solo es posible, sino que puede ser un ejemplo repetible y un modelo alternativo y sostenible”, dijo Massimo Lettieri, socio-trabajador de la cooperativa y miembro de Occupy Maflow.

Por eso, el grupo de trabajadores y trabajadoras de RiMaflow ha lanzado una campaña de solidaridad con el fin de recaudar los fondos necesarios para adquirir un sistema de producción y distribución de aire comprimido, que es necesario para hacer funcionar las maquinarias.

Entre los primeros firmantes del manifiesto “¡RiMaflow quiere vivir!” figuran el presidente boliviano Evo Morales, el dirigente del MST Joao Pedro Stedile, el director de cine Ken Loach, el teólogo Frei Betto, el dirigente de la Vía Campesina Sudáfrica Themba Chauke y el catedrático argentino Andrés Ruggeri.

Ante este desafío, la alianza con las fuerzas vivas de los territorios se ha vuelto una componente imprescindible del proyecto. “De por sí sola, la reactivación productiva no es suficiente para consolidar un proyecto que pretende ser alternativo. Para que otra economía sea posible necesitamos crear un movimiento, y que estas experiencias se reproduzcan en todo el territorio nacional”, explicó Malabarba.

Según él, esto permitiría, por ejemplo, forzar la reforma o la introducción de leyes que faciliten la reasignación de centros de trabajo o inmuebles que han sido abandonados o incautados al crimen organizados.

RiMaflow para rato

Hichem Msabhia es un joven de nacionalidad tunecina que tiene menos de dos años en Italia. Actualmente es socio-trabajador de la cooperativa y ha puesto un tramo en el mercadito de segunda mano. También vive en el edificio de dos pisos.

Msabhia dice que la experiencia con RiMaflow le ha cambiado la vida. “Soy un perseguido político y tuve que abandonar mi país porque mi vida estaba en peligro. Aquí encontré un proyecto político, económico y social, donde pude experimentar, en mi propia piel, el significado verdadero de ‘autogestión’. Algún día regresaré a Túnez para luchar y lograr un verdadero cambio, pero siempre llevaré conmigo esta experiencia que está cambiando mi vida”, dijo Msabhia a Opera Mundi

“La RiMaflow no solo quiere vivir, sino que no puede, ni debe morir. Si logramos demostrar que una fábrica recuperada y autogestionada, calada y en sintonía con el territorio, puede producir y generar salarios dignos, ya sería una revolución. Que no les quepe ni la menor duda: ¡Habrá RiMaflow para rato!”, concluyó Stefano Quitadamo, otro de los miembros de la cooperativa y la asociación.

Fuente original: Opera Mundi