jueves, 19 de julio de 2012

Nicaragua: “Los movimientos sociales somos motor de transformación”

Foto G.Trucchi
Concluye con éxito el Encuentro de movimientos sociales de América Latina y el Caribe

Por Giorgio Trucchi - LINyM

En víspera de celebrar el 33 aniversario de la Revolución popular sandinista, concluyó en Managua, Nicaragua, el sexto Encuentro de movimientos sociales de América Latina y el Caribe, en el que participaron 236 delegados de varios países de América Latina, el Caribe y Europa.


“Lo que hemos vivido en estos tres días es parte de una discusión permanente entre los movimientos sociales sobre cómo ir llevando adelante los procesos de transformación. Uno de los elementos más importantes ha sido entender que los movimientos sociales y los gobiernos progresistas y de izquierda separados no pueden transformar nada. Debemos unirnos todos y fortalecernos recíprocamente”, dijo Gustavo Porras, secretario general del Fnt (Frente nacional de los trabajadores) de Nicaragua.

El dirigente sindical destacó la importancia de que los movimientos sociales se acerquen y participen en política, como es el caso del partido en formación Fad (Frente amplio por la democracia) en Panamá y el partido Libre (Libertad y refundación) en Honduras. “El proceso de lucha en América Latina va avanzando y estamos llegando a un consenso cada día más amplio entre los diferentes movimientos y organizaciones políticas y sociales”, aseveró Porras.

En la Declaración de Managua los participantes en el Encuentro de movimientos sociales destacaron “el profundo proceso de transformación cultural, político, social y económico” que se está llevando a cabo en Nicaragua. Un modelo que “facilita el fortalecimiento de la economía popular y el fomento de la asociatividad”, así como “de la participación protagónica” de amplios sectores de la población que “está haciendo realidad la construcción de una sociedad justa y solidaria”, se lee en el documento.

Los delegados destacaron la importancia de la solidaridad y la unidad entre los pueblos y los gobiernos progresistas, y se comprometieron  “a defender y fortalecer la integración justa y solidaria” y a continuar luchando desde sus propios países “para ir creando las condiciones que la revolución latinoamericana necesita”.

Discusión y análisis


Para Onidia Gómez, coordinadora de la Pscc (Plataforma sindical común centroamericana) el haber podido intercambiar, debatir y compartir con tantas organizaciones, movimientos y redes, ha sido vital para ir avanzando en la construcción de mecanismos de comunicación, articulación, coordinación e integración.

“Salimos más fortalecidos y estamos viendo cómo va modificándose ese imaginario colectivo acerca de las relaciones y las articulaciones entre movimientos sociales, gobiernos y partidos progresistas y de izquierda. Hay que avanzar en la discusión y el análisis para ir superando estas contradicciones que aún tenemos”, manifestó Gómez.

La coordinadora de la Pscc remarcó la importancia de seguir manteniendo un papel militante, político y de constante movilización ante los gobiernos de derecha en la región, proponiéndose también la construcción de “fuerzas políticas electorales” para cambiar la correlación de fuerzas en los países.

“No se trata de dar un cheque en blanco a los gobiernos progresistas y de izquierda, sino seguir discutiendo en base a la realidad de cada país, evidenciando los logros pero también las contradicciones, para avanzar en los procesos de transformación. Vamos a seguir luchando en las calles levantando las reivindicaciones históricas”, dijo Gómez.

En la Declaración final, los movimientos condenaron “las viejas y nuevas formas de dominación del sistema capitalista y del imperialismo norteamericano y europeo”, se solidarizaron con los movimientos sociales, partidos políticos y gobiernos progresistas y revolucionarios “que luchan por la soberanía nacional y latinoamericana”, y apoyaron los esfuerzos que vienen desarrollando en Panamá, Guatemala y Honduras “para disputar el poder político a través de su participación en las elecciones”.

Los más de 200 delegados se solidarizaron con el pueblo de Puerto Rico “en la lucha por su independencia”, con los pueblos indígenas “por el reconocimiento a su memoria, su identidad, y sus derechos”, así como con el pueblo paraguayo y el presidente Fernando Lugo, condenando el golpe de Estado.

Finalmente, expresaron su solidaridad incondicional con Cuba, con el proceso revolucionario del Fsln (Frente sandinista de liberación nacional) en Nicaragua y la revolución bolivariana en Venezuela.