miércoles, 2 de julio de 2014

Niñez y juventud hondureña en las garras del crimen organizado

defensoresenlinea.com
Por Tomy Morales | Defensores en Lìnea

El Observatorio de Derechos de niñas, niños y jóvenes en Honduras de Casa Alianza dio a conocer el estudio denominado "Niñez y juventud en las redes del crimen organizado, una aproximación a las principales formas de involucramiento y participación de niñas, niños y jóvenes en los grupos delictivos de Tegucigalpa".

Uno de los resultados es que los menores son utilizados como instrumentos de generación de violencia y para cometer actos ilícitos como robos, asaltos, sicariato, violaciones, extorción, trafico y venta de drogas, trafico y venta de armas, entre otros.

Los pequeños viven en barrios donde predomina el consumo de alcohol, drogas, violencia generalizada y normalizada, problemas de asaltos, cobro de extorsión, violencia domestica, asesinatos, secuestros, presencian peleas, intercambios de disparos, son testigos fieles de la forma en que la niñez es utilizada para la venta de drogas y la explotación sexual comercial.

La manera en que los grupos delictivos los incorporan es la intimidación a través de las amenazas contra ellos y sus familias. Otros factores son la poca comunicación con sus familias, lo cual hace que busquen la calle en busca de amigos, ya que en las maras encuentran comprensión, amor y apoyo que no reciben en sus hogares.

Otro factor es la necesidad de suplir las carencias económicas que sufren a raíz de la condición de empobrecimiento y exclusión social en la que han sido colocados, porque las maras les ofrecen dinero, poder, los incentivan con drogas, sexo, etc.

Estado

El Estado no se está haciendo cargo de las necesidades básicas de la población en general, por lo tanto las niñas, niños y jóvenes nacen sin oportunidades para enfrentarse a la vida, tienen que aprender a sobrevivir. Una de las maneras más fáciles que encuentran para solventar sus problemas económicos es el ingreso a una mara o pandilla, que llene sus necesidades económicas y emocionales.

El estudio sugiere que la voluntad política debería depurar y hacer efectivos los equipos de inteligencia policial y judicial para desarticular las bandas de crimen organizado, que captan a la niñez y juventud y que los involucran en actividades ilícitas como sicariato, extorsión, trafico ilegal de armas y drogas.

Controlar el trafico ilegal de armas de fuego, aprobando propuestas de ley de control de armas, municiones, explosivos y materiales relacionados, también debe desarrollar y potenciar la seguridad ciudadana local, a nivel de barrio y colonia, con carácter preventivo participativo.

El Estado debe asumir la responsabilidad de asignar recursos a las instituciones públicas que trabajan en la prevención y rehabilitación de niños y jóvenes, desmilitarizar las acciones orientadas a la prevención del involucramiento en los grupos del crimen organizado en acciones delictivas.

Fortalecer los planes de estudio con una visión holística en todos los niveles educativos, para que las niñas, niños y jóvenes reconozcan los factores de riesgo, desarrollen estrategias de auto cuido y protección.

Sociedad

La familia, denominada la base de la sociedad, en las ultimas épocas ha sufrido un gran deterioro en el aumento de la violencia intrafamiliar, abuso psíquico, físico y emocional de los menores en sus senos, la pobreza y la indigencia, la paternidad irresponsable, la falta de comunicación y la indiferencia de la sociedad que se muestra ajena a la situación de los menores en el país.

La sociedad tiene una deuda con las niñas, niños y jóvenes en estado de exclusión. Debe fortalecer las familias en su capacidad de proveer un espacio propicio para el desarrollo integral de la niñez y juventud, brindándole recursos y herramientas para abordar en forma no violenta los problemas y conflictos familiares.

Apoyar y facilitar planes de masificación artística, cultural y deportiva a nivel nacional con la finalidad de recuperar los espacios públicos para la reconstrucción del tejido social comunitario.

Los medios de comunicación juegan un papel importante, ya que la percepción de la violencia depende de la manera en que se maneja la noticia al publico, se deben generar espacios de discusión sobre la forma en como abordan los hechos violentos y el contenido difundido en los programas de televisión.

Implementar herramientas y metodologías de enseñanza alternativa y popular donde los menores sean incluidos en el sistema de educación fortaleciendo sus capacidades que los habiliten para prevenir su incorporación a grupos delictivos.

Fortalecer expresiones juveniles organizadas orientadas a la prevención y al ejercicio de la cultura de la no violencia, entre otras propuestas a la participación de la sociedad en el combate a la violencia contra niñas, niños y juventud hondureña.