Dos meses defendiendo el transporte público como bien común
Por Giorgio Trucchi - LINyM
Un tren se mueve lento y a toque de silbato entra en
la Estación Central de Milán. Es el saludo del maquinista para el nutrido grupo
de personas que desde hace dos meses permanece acampado cerca del Andén 21,
justo a los pies de la gigantesca torre-faro que domina la zona.
Son los encargados del mantenimiento, limpieza y
acompañamiento en los trenes nocturnos con coches-cama, un servicio que por más
de 130 años ha facilitado la conexión ferroviaria directa entre el sur y el norte
de Italia, beneficiando a millones de trabajadores itinerantes, migrantes y
hasta turistas que se desplazan por el país.
A partir del 11 de diciembre 2011 las cosas han
cambiado y su vida ha sufrido un viraje brusco. Trenitalia, la empresa que opera el
servicio público de transporte ferroviario, ha iniciado un proceso de reorganización de los horarios, suprimiendo de
forma unilateral los trenes nocturnos y remplazándolos por otros de alta
velocidad.