miércoles, 14 de octubre de 2015

Oligopolio de la cerveza: AB-InBev acordó con SABMiller una fusión

Venderán una de cada tres cervezas a nivel mundial

Por Enildo Iglesias | Rel-UITA

Las dos mayores cerveceras del mundo, la belga-brasileña AB-InBev y la anglo-sudafricana SABMiller, acaban de anunciar un principio de acuerdo para su fusión.
De confirmarse, la transacción dará origen a un gigante del sector, con un volumen de negocios de 64.000 millones de dólares y operaciones en tres continentes.

AB InBev se dispone a pagar a los accionistas de SABMiller 44 libras esterlinas (67,1 dólares) por título, por un total de 109,4 mil millones de dólares. El valor supone una valoración de 50% sobre el precio de las acciones de SABMiller con respecto al 14 de septiembre, cuando comenzaron los rumores sobre la transacción.

Una semana atrás, SABMiller había reportado una mejora en sus ingresos trimestrales, los que para la firma reflejan la “fortaleza de su modelo de negocio a largo plazo”. Este reporte de resultados, presentado antes de lo esperado, fue visto por algunos analistas como un intento por tratar de asegurar una oferta más alta por parte de AB-InBev.

Las consecuencias empresariales
Más concentración, más poder

La adquisición de la cervecera SABMiller por su rival AB-InBev repercutirá en otras industrias de consumo en los próximos años, desde los fabricantes de refrescos hasta los fabricantes de aperitivos.

Según algunos analistas, el gigante resultante de la operación, con una capitalización bursátil de 275 mil millones de dólares, podría eventualmente comprar Coca Cola Co. o PepsiCo.

Recordemos que AB-InBev cuenta con el respaldo de la firma de capital privado de origen brasileño 3G Capital, célebre por ser implacable en su objetivo de reducir costos corporativos.

Por lo tanto, se prevé más consolidación en la industria de alimentos procesados tras la fusión en julio de Kraft Foods Group Inc y el fabricante de ketchup H.J. Heinz Co., respaldada por Berkshire Hathaway Inc del multimillonario Warren Buffett y 3G.

Mientras Coca Cola, con una capitalización bursátil de 171 mil millones de dólares, era demasiado grande para que la adquiera AB-InBev, la compañía que ahora surge de la integración de esta con SABMiller está, según los analistas, bien posicionada para adquirir Coca Cola en tres o cuatro años.

Por su parte, en una nota a sus clientes Ali Dibadj, analista de Sanford Bernstein, dijo que la empresa resultante de la fusión podría comprar el negocio de bebidas de Pepsi, y Kraft-Heinz potencialmente podría adquirir su negocio de aperitivos Frito-Lay.

Estas expectativas seguramente presionarán aún más a los mercados de las bebidas sin alcohol, que ya afrontan dificultades por la caída de la demanda, para reducir costos y aumentar las ventas o arriesgarse a una adquisición.

La nueva compañía tendrá una capitalización bursátil que la coloca entre las 10 mayores compañías del mundo.

En su cartera combinará cerca de 400 marcas de cerveza, como Corona, Stella Artois, Grolsch y Pilsner Urquell, que le aportan una cifra de negocio anual de 55.000 millones, suficiente para convertirse en una de las mayores compañías de consumo del mundo y superar en 20 puntos porcentuales a Heineken, la tercera del negocio.

AB-InBev ya cuenta con 16 cervezas que generan ingresos superiores a los 1.000 millones cada una y la fusión con SABMiller le permitirá controlar el 30% de las ventas de cerveza a escala global y pasará a ser un actor dominante en Estados Unidos con el 70% de ese mercado.

El mercado teme que la fusión genere un efecto dominó y la pregunta es qué harán las rivales Heineken y Calsberg para no quedar fuera del proceso de consolidación, ahora que la posibilidad de fusionarse con SABMiller terminó. Es probable que asistamos a algún movimiento por parte de estas compañías.

El gran ganador
El clan Santo Domingo

El clan colombiano Santo Domingo, encabezado por Alejandro Santo Domingo, de 38 años, había visto cómo su fortuna aumentaba en 2.200 millones de dólares a 15.000 millones de dólares al incrementarse vertiginosamente el valor de SABMiller.

Este aumento es la última victoria de los Santo Domingo, que han quedado a salvo de las turbulencias financieras que convulsionan a gran parte de América Latina y redujeron otras fortunas.

La operación más importante de los Santo Domingo fue la venta en 2005 de la cervecera Bavaria, entonces la más grande de Colombia, a SABMiller a cambio de acciones.

La transacción permitió que la familia pasara de ser la propietaria mayoritaria de una cervecera regional a convertirse en el segundo mayor accionista -con el 14 por ciento del capital accionario y dos lugares en el directorio- del segundo mayor fabricante de cerveza del mundo. Ahora son nuevamente beneficiados por la fusión.

Los perdedores
Se avecinan mayores dificultades para los trabajadores

Teniendo en cuenta que en muchos países existen fábricas de cerveza de cada una de las fusionadas, lo que provocará capacidad ociosa en las mismas.

Y conociendo la filosofía empresarial de los brasileños de 3G, no es necesario ser muy sagaz para vaticinar que los grandes perdedores serán, nuevamente, los trabajadores.

Es evidente que a esta altura el capitalismo está entrando aceleradamente en un círculo vicioso: para enfrentar la crisis las empresas fusionan creando oligopolios, los que a su vez generan desempleo agravando de esa forma la crisis.

Hay que buscar urgentemente la forma de parar esta locura.