lunes, 2 de septiembre de 2013

Honduras. Traición al amanecer

Por Ernesto Paz Aguilar

La elección amañada de las máximas autoridades  del Ministerio Público realizada por el Congreso Nacional en la madrugada del 1 de septiembre de 2013, es un acto de traición al amanecer, que se parece, al menos en el nombre,  con el título en español de la película Tequila Sunrise (en inglés) del director Robert Towne. 

Si, es un acto de traición y de deslealtad de once (11) diputados liberales -entre propietarios y suplentes- contra su propio partido y contra su candidato presidencial.

La elección espurea de los nuevos funcionarios (un magistrado de la Corte Suprema de Justicia y el secretario de Estado de Recursos Naturales y Ambiente) no es una buena noticia para los partidos de la oposición y menos para la mayoría de los hondureños. También es un mensaje que genera desconfianza e incertidumbre en la Comunidad Internacional, copatrocinadora del recién firmado: “Compromiso de garantías mínimas para la ética y transparencia electoral”.

Para el partido de gobierno y sus aliados, la elección de los nuevos funcionarios del Ministerio Público, debe ser por cinco años y no por el resto del periodo actual, es decir, hasta marzo de 2014. Los partidos de la oposición y las  organizaciones de la sociedad civil en cambio, sostienen que la elección debió realizarla el próximo Congreso Nacional  (2014-2018),  ya que así lo manda la Constitución y la propia ley del Ministerio Publico. Sin embargo, las posibilidades de que prosperen los múltiples recursos de inconstitucionalidad interpuestos son casi nulas, porque la Corte Suprema de Justicia fue miembro de la Junta Proponente y, por ende,  juez y parte en el asunto. 

Es evidente que en la recta final del actual gobierno, se están sembrando vientos para cosechar tempestades de impredecibles consecuencias. La delicadísima situación del Ministerio Público y del sistema de seguridad, sumada a la inminente bancarrota financiera, anuncia una crisis de gobernabilidad más profunda que la experimentada en el 2009. Lo que está en juego es el futuro de Honduras.

El jaque mate. Lo más sorprendente y preocupante para el Partido Liberal es que cuatro diputados propietarios de  importantes departamentos por su volumen electoral (Cortés, Comayagua, Olancho y Choluteca) y siete diputados suplentes de los principales líderes de varios departamentos (Francisco Morazán, Olancho, Santa Bárbara, Atlántida, La Paz e Intibucá) desobedecieron los mandatos de las autoridades de su organización política, poniendo en mal predicado la disciplina parlamentaria. La magia del poder aumentó milagrosamente el número de votos favorables para el partido de gobierno. Todo ello es deplorable porque afecta el nivel de confianza de los ciudadanos en el sistema político y pone al descubierto los altos niveles de descomposición moral y ética de algunos diputados. 

El Reglamento Interior del Congreso Nacional. La elección del fiscal y del adjunto ha puesto de manifiesto nuevamente el carácter primitivo de los mecanismos de funcionamiento del Poder Legislativo, cuyo reglamento es un conjunto de reglas difusas que datan de la primera mitad del siglo XX, siendo la característica central la concentración de poder en la persona del Diputado Presidente. Es un reglamento que huele a dictadura, cambiarlo es una necesidad impostergable para fortalecer una democracia participativa y pluralista.  

La cohesión y disciplina partidaria. La elección del fiscal y del adjunto prueban que el Partido Nacional es la organización más cohesionada y disciplinada  en sus cúpulas… El Partido Liberal es el menos y el más afectado por la crisis del 2009. Los partidos denominados emergentes (PINU, DC y UD) tampoco escaparon a los efectos de la crisis. 

Para los observadores del acontecer nacional, las grandes preguntas son: ¿Existirían los nuevos partidos (LIBRE, PAC, Alianza Patriótica) sino se hubiera producido el golpe de Estado del 2009?  ¿Fue un error histórico de las elites tradicionales haber favorecido dicho golpe de Estado?