jueves, 27 de junio de 2013

Honduras: "No han podido doblegarnos y resurgimos de las cenizas de nuestras casas"

Dos años después del brutal desalojo, la comunidad de Rigores, en la margen izquierda del río Aguán, sigue de pie e inaugura la nueva escuela que surge sobre los escombros que dejaron las retroexcavadoras de los terratenientes 

Por Giorgio Trucchi | LINyM

El 24 de junio de 2011, cumpliendo con una desconsiderada y amañada resolución judicial a favor de los terratenientes de turno, un fuerte contingente de militares y policías inició un brutal desalojó contra unas 150 familias campesinas de los caseríos colindantes con la comunidad de Rigores, en el Valle del Aguán.

Sus casas, iglesias, cultivos y hasta la escuela fueron quemados o destruidos con retroexcavadoras, mientras los cuerpos represivos del Estado se ensañaban sobre la población, con un saldo de varias personas golpeadas, heridas y detenidas.

Aquel día fueron abatidas no menos de unas 120 casas y fue el inicio de una persecución y represión constante y reiterada. Lo que ocurrió a Adiel Lara, quien fue baleado a un brazo en el patio de su casa por unos policías que pasaban por el lugar, quedando lisiado de por vida, y a Santos Bernabé Cruz, quien fue secuestrado, golpeado y brutalmente torturado, es solamente un ejemplo de lo que le ha tocado vivir y sufrir en los últimos años a la gente aglutinada en el MCR (Movimiento Campesino de Rigores).

Sin embargo, como dice Rodolfo Cruz, dirigente campesino y padre del joven Santos Bernabé, la férrea convicción de defender sus derechos los hizo resurgir de las cenizas y volver a recuperar sus tierras.

“El día de hoy estamos celebrando 13 años de lucha que hemos librado los integrantes del MCR y conmemorando el segundo aniversario del violento desalojo de junio de 2011. Nos estamos pronunciando en contra de todo tipo de desalojo y represión contra las familias campesinas y abogamos para que se respete el derecho de acceso a la tierra”, dijo Cruz.

El dirigente campesino recuerda como los militares y policías llegaron de forma violenta y sacaron a las familias a la calle, sin importarles las consecuencias. “Destruyeron todo, sin ninguna piedad, y continuaron a reprimir por varios meses, pero nunca nos rendimos. Volvimos a levantar nuestras casas y a sembrar nuestros cultivos. Con el apoyo de varias organizaciones nacionales e internacionales, entre ellas la Fundación San Alonso Rodríguez, hasta pudimos levantar tres aulas de la nueva escuela y la casita donde hoy funciona el kínder. Hemos vuelto y no han podido doblegarnos”, aseveró.

En cuanto al tema de la propiedad, Cruz explicó que el problema con los terratenientes Erick Rivera, Francisco Flores y Rufino Flores aún no está resuelto. “Ya hemos presentado la documentación ante el Registro de la Propiedad, para legalizar la tierra que en su momento fue expropiada a los terratenientes por el INA (Instituto Nacional Agrario), pero nos están poniendo muchos obstáculos. Sin embargo seguimos adelante, impulsando nuestro proyecto. Estamos cultivando y cosechando maíz, frijol, arroz, yuca, plátano y otros productos tradicionales que nos alimentan. Cada familia tiene su parcela, pero también tenemos cultivos colectivos para fortalecer la alimentación básica”, explicó Cruz.

Durante las actividades que se desarrollaron en Rigores se presentó el documental “Bajo Aguán: Grito por la Tierra¹ , en el cual se recoge parte de la trágica experiencia vivida por los pobladores de esta comunidad, así como sus testimonios, en el marco del grave conflicto agrario que se vive en esta región al noreste de Honduras, a raíz de la expansión del monocultivo de palma africana y el acaparamiento y concentración de la tierra.

“Hoy  conmemoramos lo que nos ha tocado vivir y sufrir, pero también celebramos que hemos vuelto a la vida, y esta nueva escuela es una señal de esperanza para toda la comunidad”, concluyó el dirigente campesino.

Notas: ¹ Co-producido por Alba Sud y la Rel-UITA, en colaboración con el Movimiento Mundial de Bosques Tropicales (WRM), FIAN Internacional y la Coordinadora de Organizaciones Populares del Aguán (COPA)


2 comentarios:

german alfaro dijo...

Este romano olvida las atrocidades que su imperio hizo con la humanidad en las Galias, en Bretania en Hispania, el terror de la mafia dispersa por todo el mundo, su genetica de fiera esta en sus venas y que no me venga a decir que esta resentido por los problemas internos de una nacion, ¿Que cree este romano? que la libre determinacion de un pueblo en una democracia que aunque plagada de defectos, funciona mejor que otro sistema, Honduras no es un campo de olivos donde se cultivaba para el imperio... es una tierra para el que luche por ella y si el desea venir y hacer su claustro aca, tiene que luchar tambien.
Aqui hay dignidad romano y mucha dignida, aunque ustedes nos esten acostumbrando a comer de su mano con sus dadivas que malos hondureños malgastan en bebiatas y orgias y los engañan con informes manipulados de muertos y casas quemadsdas alejados de la verdad...bienvenido al siglo XXI la era de la universalizacion de la economia, como pueblo nos vamos a enganchar en esta era pero con dignidad.

nicaraguaymas dijo...

Creo que usted necesita de un psiquiatra...o de otro trago...