lunes, 23 de junio de 2014

ZEDEs: Honduras se convertirá en un “archipiélago de paraísos fiscales”

Por Hugo Noé Pino | Diario Tiempo

Por su importancia, reproducimos uno de los Anexos que contiene el Diagnóstico de Política Fiscal de Honduras que el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, Icefi, estará presentando a la consideración de la sociedad hondureña en el mes de julio, el cual muestra una de las contradicciones de la política fiscal en nuestro país.

“El Congreso Nacional aprobó la Ley Orgánica de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) mediante Decreto 120-2013 del 12 de junio de 2013. Las ZEDEs están autorizadas para establecer su propia política y normativa. Además, gozarán de autonomía funcional y administrativa que incluye las funciones, facultades y obligaciones que la Constitución de la República y las leyes le confieren a los municipios. Contarán con tribunales autónomos e independientes con competencia exclusiva dentro de ellas.

Las ZEDEs pueden crearse con el objetivo de desarrollar Centros Financieros Nacionales e Internacionales, Centros Logísticos Internacionales, Ciudades Autónomas, Cortes Comerciales Internacionales, Distritos Especiales de Inversión, Distritos Energéticos Renovables, Zonas Económicas Especiales, Zonas Sujetas a un Sistema Jurídico Especial, Zonas Agroindustriales Especiales, Zonas Turísticas Especiales, Zonas Mineras Sociales, Zonas Forestales Sociales o cualquier otro régimen especial que incluya una combinación de varios de estos regímenes para procurar el desarrollo de las inversiones bajo modelos incluyentes y otros análogos.

Con relación al tema de la tributación, la ley establece que el régimen fiscal especial de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) las autoriza a crear su propio presupuesto, el derecho a recaudar y administrar sus tributos, a determinar las tasas que cobran por los servicios que prestan, a celebrar todo tipo de convenios o contratos hasta el cumplimiento de sus objetivos en el tiempo, aun cuando fuera a lo largo de varios períodos de gobierno. 

Asimismo, las ZEDEs son zonas fiscales y aduaneras extraterritoriales, distintas a las del resto del territorio nacional. Las importaciones que realicen las personas jurídicas que operan en una Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE), al ingresar al territorio aduanero nacional estarán libres del pago de todo impuesto, arancel, cargos, recargos, derechos consulares, impuestos internos, de consumo y gravamen que tengan relación directa o indirecta, con las operaciones de importación y exportación. Estas importaciones se tramitarán sin la intervención de agente aduanero o apoderado especial aduanero, haciendo uso de una declaración única aduanera.

Las ZEDEs  contarán con un régimen fiscal independiente y deben orientarse por una política de bajos impuestos. La recaudación de impuestos es potestad de las ZEDEs y debe realizarse de acuerdo con las reglas fijadas por la ley de estas. 

La  estructura tributaria de las ZEDE estará conformada así:
El impuesto sobre la Renta a las personas naturales no podrá ser superior al 12%.
El Impuesto sobre la Renta a las personas jurídicas no podrá ser superior al 16%.
El impuesto sobre el valor agregado no podrá ser superior al 5%.

Las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) establecerán, además, impuestos sobre el valor de la tierra de propiedad privada, la tierra en desuso y  los bienes inmuebles  que se beneficien del desarrollo promovido por las mismas y que se encuentren ubicados dentro de su ámbito espacial de competencia. A este efecto deben hacerse avalúos periódicos sobre los mismos a fin de determinar los montos a pagar en base al valor de mercado actualizado de dichos bienes inmueble.

Honduras solo se beneficiará con una parte mínima de la recaudación impositiva que se genere en las ZEDEs. De acuerdo con la ley, el doce por ciento (12%) de la recaudación fiscal que hagan las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) dentro de su ámbito espacial de competencia debe destinarse a la creación de uno o varios fideicomisos distribuidos en proporciones iguales y para los fines siguientes:

    1) Una quinta parte para la creación de un fondo para el fortalecimiento del Poder Judicial que incluirá becas para la formación profesional de su personal en universidades de clase mundial, infraestructura y equipos;
    2) Una quinta parte para un fondo de proyectos a nivel comunitario y departamental de conformidad con las prioridades que determine el Poder Legislativo;
    3) Una quinta parte para un fondo de proyectos de desarrollo, infraestructura, seguridad y de carácter social de conformidad con las prioridades que determine el Poder Ejecutivo;
    4) Una quinta parte para un fondo para el desarrollo de proyectos municipales a ser distribuido entre todas las municipalidades del país de conformidad con sus planes de inversión; y,
    5) Una quinta parte para la defensa de la soberanía nacional mediante el  fortalecimiento de las Fuerzas Armadas de Honduras.

En conclusión, la Ley Orgánica de las ZEDEs solo evidencia que dentro de un mismo Estado se tendrá un sistema tributario altamente diferenciado y autónomo; la jurisdicción de las autoridades edilicias es violentada y los ingresos municipales y gubernamentales serán significativamente reducidos. La DEI es desplazada de sus funciones. La estructura  de las ZEDEs representa, a la vez, un favoritismo exagerado a la inversión extranjera en detrimento de los inversionistas nacionales y de la pequeña y mediana empresa.

El sistema tributario de las ZEDEs contrasta significativamente  con las medidas aprobadas en la Ley de Ordenamiento de las Finanzas Públicas sobre el ISR y el ISV. La única similitud es la continuación del enorme sistema de exoneraciones: “privilegios para los de siempre” .  El régimen tributario de las ZEDEs está perfectamente confeccionado para el gran capital, a cambio de la destrucción de las fuentes generadoras de ingresos gubernamentales, indispensables para atender las ingentes necesidades sociales de la mayoría de la población.

Con las ZEDEs el territorio hondureño se convertirá en un “archipiélago de paraísos fiscales”. Todo parece indicar que Honduras está siendo tomada como “laboratorio” por el gran capital internacional, poniendo en precario la disponibilidad de ingresos públicos para la ejecución de programas sociales y de inversión así como para atender las necesidades básicas la población en educación, salud, seguridad e infraestructura. Con esta tendencia, el gobierno solo sobrevivirá aplicando más impuestos a aquellas personas naturales y empresas que sí pagan tributos.