martes, 3 de junio de 2014

Honduras: Hostigamiento y persecución contra comunicador de La Voz de Zacate Grande

Foto defensoresenlinea.com
Por ADEPZA

El día sábado 31 de mayo, a las 9 de la mañana, Miguel Ángel Vásquez, comunicador de la radio comunitaria La Voz de Zacate Grande y secretario general de la empresa asociativa campesina de producción Puerto Grande, fue detenido por la policía de San Lorenzo con el argumento de que no permitió el registro cuando se realizaba un operativo en la parada de buses que de San Lorenzo van hacia Choluteca.

Vásquez es beneficiario de medidas de protección cautelar emitidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Según el inspector Duarte, el operativo en el que Miguel Vásquez fue detenido se hizo porque hubo una denuncia contra un joven armado, de zapatos amarillos, pantalón beis, camisa ocre y con fama de marero. Miguel daba con las características exactas de ese joven que se trasladaba en el bus que va de Coyolito a San Lorenzo.

De acuerdo con la versión del inspector, al momento de hacer el registro Miguel se puso nervioso y salió corriendo hasta que los militares y la policía le dieron captura, con ayuda de algunos vendedores del Mercado.

Lo interesante del caso es que el día jueves 29, a las 7:30 de la mañana, llegó a las instalaciones de la radio el sargento García, de la posta policial de Puerto Grande, invitando para una reunión que se tendría el día siguiente con al jefe policial y la encargada de derechos humanos, Ethels Corea. Miguel Vásquez y los dos comunicadores beneficiarios de las medidas de protección les explicaron que no se podía organizar una reunión de un día para otro, sin antes avisar al apoderado legal y al Cofadeh (Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras).

El día viernes 30 de mayo, llegaron a la radio La Voz de Zacate Grande el inspector Duarte y el sargento García, acompañados por la encargada de derechos humanos de Nacaome. Entraron de forma arbitraria y sin permiso de los encargados del Campamento de Observación y Defensa de los Derechos Humanos a las instalaciones de la radio, exigiendo realizar una reunión con los beneficiarios de las medidas de protección cautelar.

Todo esto aconteció justo mientras se estaba realizando una reunión de junta directiva de ADEPZA. Miguel Vásquez y otros dirigentes se levantaron y, de buena manera, solicitaron respeto. El inspector Duarte procedió a tomar fotografiás diciendo que era para presentar su informe y dar a conocer que todos estaban bien. Ante esta actitud, Miguel optó por abandonar el salón, hecho que pareció molestar a los policías que, luego de media hora, abandonaron el lugar.

Detención

La versión brindada por Miguel Vásquez al Campamento de Observación y Defensa de los Derechos Humanos en Zacate Grande, es que la mañana del día sábado 31 de mayo se trasladaba a la ciudad de San Lorenzo, y en el camino fue alcanzado por el sargento García y Canales de la posta policial de Puerto Grande, quienes iban a bordo de un automóvil.

Ellos se quedaron en el desvió Las Pilas, mientras él abordaba el bus rumbo a San Lorenzo. En la entrada de la ciudad, en el lugar conocido como "el parquecito", Miguel se bajó del bus, cruzó la calle y avanzó hacia el mercado, mientras una patrulla con cuatro policías y cuatro militares avanzaba despacio detrás de él. Uno de ellos le pidió sus papeles, mientras la patrulla seguía avanzando hacia un lugar menos transitado. Miguel siguió caminando, entregó su cédula de identidad y la credencial de medidas de protección, pero no era eso lo que ellos querían.

Uno de los policías se bajó, lo empujó y le dijo que caminara hacia la parte de atrás de un camión, mientras la patrulla se estacionaba más adelante. Miguel, en cuanto pudo, se apartó de ellos y salió corriendo hacia el mercado con la intención de encontrar personas de la comunidad que pudieran ver y comunicar a sus familiares y compañeras/os de su arresto. Antes de que pudiera llegar al lugar, empleados de una bodega cercana al mercado salieron en apoyo de la policía y le proporcionaron una golpiza. Fue así que los policías lo capturaron.

Fue retenido en la posta policial desde las 9 de la mañana. Intentó llamar desde su teléfono pero este no tenía saldo y cuando los policías se dieron cuenta de esto, le quitaron el celular. Durante varias horas solicitó muy amablemente poder hacer una llamada, pero en ningún momento se le permitió hacerla. Incluso dieron por perdidos sus papeles, los cuales entregó a la hora del arresto.

Los policías, de manera intimidante y amenazante, se acercaban a su oído y decían, "perro, hoy si no te la acabas", "ustedes cavan su propia tumba", "¿quien crees que sos, que crees que nadie te puede hacer nada?"

Ya dentro de la bartolina llegó el inspector Duarte a ver el fruto de su operativo. Fue hasta entonces que le notificaron el porqué de su arresto: una denuncia interpuesta contra él por uso ilegal de armas.

Durante dos horas y media, Duarte dijo no conocer a Miguel, mientras él repetía y repetía que era beneficiario de medidas de protección cautelares. Duarte le dijo que tenia recuerdos de un joven parecido a él, que de manera muy malcriada lo había corrido un día antes de la radio, pese a que ellos tienen el derecho de entrar, allanar e interrumpir cualquier reunión que consideren conveniente. Desde ese momento, Miguel prefirió guardar silencio.

En un juego psicológico, Duarte empezó a hacerle preguntas como ¿por qué no quieren que la policía patrulle por la radio? ¿qué es lo que hacen en esa radio? ¿qué es lo que esconden que no quieren que sepamos? Si nosotros somos buenos ¿por qué nos tienen miedo? ¿en realidad por qué es que te han dado esas medidas? Y así paso una hora tras otra de terapia psicológica, hasta que llegó alguien de la comunidad, quien dijo andar buscando su sobrino porque lo habían capturado.

La tía de Miguel preguntó el porqué de la detención, mientras Duarte le contaba que hubo un operativo para revisar documentos en el bus y que Miguel se había puesto nervioso. Como había salido corriendo, la policía lo había perseguido hasta capturarlo porque era sospechoso.

Finalmente, el Cofadeh se comunicó con la posta policial y recibió la misma versión de los hechos. De inmediato ordenaron abrir la celda y mandaron a buscar sus documentos y le dijeron que se pusiera cómodo, que ya estaban confirmando que él era beneficiario de las medidas y que solo faltaba descargar una fotografía para confirmarlo. Ya estando fuera de la celda, un soldado seguía pasando de manera amenazante frente a él y le repetía "esta me las pagas", "esta corrida me la desquito hijo de puta". 

Minutos después llegó el presidente de la ADEPZA junto a otros directivos y miembros de la radio. Se logró negociar que Miguel fuera liberado sin ningún cargo si aceptaba no interponer denuncia por los golpes y las amenazas de los soldados.

Con este nuevo hecho queda demostrada la impunidad y el tipo de operadores de justicia que tenemos en la zona, así como la manera en la que las fuerzas opresivas del Estado intentan, de manera descarada, encarcelar las voces de esta lucha que denuncian las atrocidades que cometen los terratenientes del "Club de Coyolito" y sus aliados.

Denunciamos la persecución política y el hostigamiento policial en contra de las y los comunicadores de La Voz de Zacate Grande y los dirigentes campesinos de las comunidades de Zacate Grande que luchan por el acceso a la tierra.

Exigimos que se respeten las medidas de protección cautelares otorgadas por la CIDH a las y los comunicadores de la península, y que no sean utilizadas como una forma de señalamiento hacia quienes ejercen el trabajo de comunicación.

Como comunidades seguimos en la lucha por la defensa del territorio y la libertad de expresión, ejerciendo la voluntad del pueblo a través de la palabra.

ASOCIACIÓN POR EL DESARROLLO DE LA PENÍNSULA DE ZACATE GRANDE
EMPRESA ASOCIATIVA CAMPESINA DE PRODUCCIÓN PUERTO GRANDE
CAMPAMENTO DE OBSERVACIÓN Y DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS EN ZACATE GRANDE
RADIO COMUNITARIA LA VOZ DE ZACATE GRANDE