sábado, 15 de octubre de 2016

Honduras: El clan Faraj Atala y la campaña mediática para justificar la hidroeléctrica de Agua Zarca

Por Ofraneh

La intervención del Presidente del Banco Mundial, el Sr. Jim Yon Kim el pasado 6 de abril, en el marco del Seminario Teológico, efectuado en Nueva York, resaltó la prioridad del "desarrollo" sin importar los daños colaterales, en relación al asesinato de Berta Cáceres auspiciado por la empresa DESA, constructora de la hidroeléctrica Agua Zarca, en el territorio del pueblo Lenca.

Las palabras de Kim pareciera ser que estuvieran destinadas más a un evento de tendencias bélicas que un seminario teológico: "no se puede hacer el tipo de trabajo que estamos tratando de hacer y no tener algunos de estos incidentes". Y sin reparo alguno agregó que "dado que la gente necesita energía de fuentes renovables, los proyectos hidroeléctricos en países como Honduras se llevarán a cabo de todos modos". Aseveró que pese a las críticas y discusiones que puedan darse en torno a los derechos de propiedad de comunidades afectadas, sin esos proyectos, se violarían los derechos de las mismas comunidades al empleo y a fuentes de energía.

Un discurso similar al del presidente del Banco Mundial viene siendo impulsado por el clan Atala-Faraj, propietarios de la empresa DESA, los que han desatado una ofensiva mediática destinada a convencer al pueblo hondureño, de las virtudes de las hidroeléctricas, a las que les han conferido la supuesta virtud de ser energía limpia, sin tomar en cuenta que el cambio climático y el fenómeno ENSO (niña-niño) nos está conduciendo a largos períodos de sequía, situación que tendrá efectos en cuanto al caudal ecológico de los ríos.

En las últimas semanas, en diversos programas televisivos y medios impresos, de forma insistente, tratan de hacer creer al pueblo hondureño que los 21 megavatios de energía son determinantes para el país, olvidando que el 20% de la energía producida en Honduras se pierde en las anticuadas líneas de distribución.

La Sra. Elsia Paz, ex presidenta de la Asociación de Pequeños Productores de Energía Renovable (AHPPER), aparece constantemente en los medios locales -manejados en Honduras exclusivamente por la élite de poder- tratando de erradicar la conexión existente entre el asesinato de Berta y la compañía DESA, además de hacer énfasis en la supuesta solución a la pobreza existente en el departamento de Intibuca. Al igual que Jim Yon Kim, la Sra. Paz, afirma una supuesta violación a los derechos de las comunidades al empleo y el acceso a la energía.

Tanto al presidente del BM como los agentes del clan Atala-Faraj se les olvida que la pobreza endémica en Honduras y el resto del istmo centroamericano, está relacionada con la corrupción y las políticas económicas impuestas por los organismos financieros; políticas cumplidas con un enorme servilismo por los gobiernos de turno.

No es casual que el pasado 10 de octubre, Tomás Gómez Membreño, actual coordinador del COPINH, haya sufrido un atentado en su contra en la Esperanza, Intibuca. Todo parece indicar que para el Estado de Honduras y su élite de poder, las vidas de defensores de los bienes comunes son desechables. Al igual que los ríos, que son vistos como simples mercancías.

La persistente apología de la Sra. Paz a las hidroeléctricas, en cierta forma no es más que una justificación del asesinato de Berta Cáceres. Sin embargo, las represas son técnicas obsoletas para la producción de energía hidroeléctrica. Desde la construcción de la represa Hoover en la década de los años 30, los Estados Unidos vienen promoviendo las hidroeléctricas como energía limpia. Las mega represas en los trópicos producen grandes cantidades de metano, gas de invernadero 20 veces más contaminante que el CO2., mientras las micro y medianas represas ante el declive de precipitaciones, condenan a los ríos a la desaparición de su caudal ecológico y por ende a su muerte.

La batalla de desinformación que promueve el clan Faraj-Atala y la AHPPER, no son más que una campaña para promover la muerte de los ríos de mediano caudal en Honduras, darle luz verde a la catástrofe del Patuca, y justificar el crimen de Berta Caceres. La defensa de Berta Cáceres y el COPINH, a la madre tierra y los bienes comunes de la naturaleza, es la verdadera solución a los efectos del cambio climático.

Es indudable que existen alternativas a la energía hidroeléctrica, teniendo Honduras enormes posibilidades para la producción de energía solar y otras, las que aparentemente requieren una mayor inversión económica, sin estar expuestas a tornarse obsoletas ante el muy posible declive de las precipitaciones pluviales en buena parte del istmo.