miércoles, 6 de julio de 2016

El asalto a la UNAH y la imposición de la reforma educativa neoliberal

lanoticia.hn
Por Ofraneh

El asalto a la universidad efectuado por las fuerzas de “seguridad” hondureñas, el pasado primero de julio en horas de madrugada, forma parte de la estrategia neoliberal de convertir la educación en un simple negocio.

El allanamiento a la Universidad tuvo como resultado 60 estudiantes criminalizados, al mismo tiempo que la rectora Julieta Castellanos impuso por el momento la aniquilación del diálogo y demostró que en la Honduras post golpe, la militarización es el recurso del método. El Ministerio Público reclamó la presencia policial y militar de forma permanente en la universidad para así descartar la protesta social.

No deja de ser inaudito para muchos que la rectora Castellanos recurriera a la siniestra Policía Nacional para resolver la crisis en la universidad, cuando ella misma ha sido blanco de las agresiones policiales además del asesinato de su hijo. Pero todo parece indicar que en Honduras existe un aire de amnesia política, la cual permite recurrir a la violencia y la distorsión de los hechos, como si en Honduras en los últimos siete años no se hubieran dado más de 400 masacres y cincuenta mil muertos.

La oleada de privatizaciones que vienen promoviendo los organismos financieros internacionales incluye por supuesto la educación, uno de los negocios más pingues del planeta, y el que viene siendo de los años 90 uno de los objetivos principales de las reformas neoliberales.

Aunque las autoridades de la UNAH intenten negar la privatización como el trasfondo a la reforma, una publicación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) intitulada “Las reformas educativas como del Estado”, señala la importancia de las Alianzas público-privadas para la provisión de servicios educativos, además de hacer énfasis en los tan glorificados procesos de valuación.

En todo América Latina se escuchan clamores de disidencia ante la contrareforma planificada por organismos internacionales los que disfrazan las verdaderas intenciones de privatización tras la máscara de crear un sistema más eficiente donde la evaluación y la renovación tecnológica sirven como las herramientas con las que superará los rezagos existentes en relación a los sistemas educativos de los países industrializados.

La exclusión de los estudiantes del diálogo y la represión efectuada demuestra la actitud del actual régimen de imponer criterios y de manipular la opinión pública. Es increíble que un gobierno socavado por el irrespeto a los derechos humanos y la ausencia de control de bastas zonas del país que fueron entregadas al crimen organizado, utilice la mano dura de sus desacreditadas fuerzas de seguridad para imponer su “reforma”.

Es lamentable ver al alumnado universitario detenido y engrilletados, al mismo tiempo que los que han saqueado el país continúan incólumes y rampantes, demostrando el nivel de servilismo del aparato judicial.

Ciertamente se requiere una reforma educativa en el país en todos los niveles, pero que sea determinada por nuestras necesidades y objetivos, y para lograrla se tiene que basar en un dialogo destinado a lograr un consenso en búsqueda de una verdadera educación y no una simple escolarización dirigida a suplir ea mercado laboral.

Ratificamos que la educación debe ser liberadora y generadora de bienestar para la población. Acuerpamos y apoyamos la lucha estudiantil de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, por una Educación Pública.