martes, 24 de mayo de 2016

Biodiversidad amenazada en Costa Rica

Por Mauricio Álvarez | Fecon

Hoy van y vienen datos y comunicados promocionando la protección de la biodiversidad. Nuestro país parece no tener mayor aporte al respecto, pues quedó anclado en políticas de hace 20 años, sin duda con muchos aspectos positivos, pero que deben actualizarse y que en todo caso o no se aplican o no se las hace cumplir.



Mientras, el MINAE en vez de ir a la vanguardia en la protección de la Naturaleza, hace incidencia para la aprobación del protocolo de Nagoya, y en la elaboración de una Política de Biodiversidad vivimos el debilitamiento de nuestro sistema de parques nacionales, el avance de la frontera agrícola y el retroceso en políticas para la protección de la vida marina con el estímulo a la pesca de arrastre. Veamos algunos ejemplos.

El protocolo de Nagoya (PN), dice buscar el acceso justo y equitativo a los beneficios derivados del uso de los recursos genéticos. Sin embargo una gran mayoría de comunidades indígenas y campesinas desconocen su contenido y alcance, mientras organizaciones ecologistas y agrícolas se oponen a sus planteamientos. Esto pues su ratificación implicaría que los recursos de la biodiversidad, considerados de dominio público en Costa Rica, se traten como si fueran bienes patrimoniales del dominio privado, tal y como se quiso hacer en el caso del Proyecto Minero en Crucitas, o de explotación petrolera Harken, entre otros.

La pesca de arrastre implica que se raspe, literalmente, el fondo marino y su diversidad, por tanto, arrasa con toda la vida que encuentre, para obtener solo entre un 20% y 10% de camarón, mientras mata hasta un 90% de fauna diversa. Sí, así de absurdo y destructivo pero el gobierno insiste en impulsar una ley para salvar esta actividad que la Sala Cuarta paralizó por destructiva.

Expansión de la palma en áreas protegidas. Vecinas y vecinos de la zona fronteriza de la Aldea han denunciado trabajos en zona de humedales dentro del Refugio de Vida Silvestre Barra del Colorado. Lo que más preocupa se trata de una finca de 600 hectáreas que sería tan sólo el inicio de una expansión de 5000 hectáreas dentro del refugio y áreas de amortiguamiento que son básicamente zonas inundadas, lagunas herbáceas y otros ecosistemas de humedal.

Aunque el monocultivo de la palma estuvo concentrado en la Zona Sur del país se está expandiendo en diversos lugares del Caribe como Sarapiquí, Matina, Matama y Pococí, y en el Pacífico en Quepos, Osa, Buenos Aires, Golfito, Corredores y Puerto Cortés. En SETENA existen unos 23 expedientes de proyectos para la siembra de palma iniciados entre los años 2012  y 2015, lo cual evidencia una gran expansión del cultivo.

Parques nacionales amenazados. Nuestro sistema de parques nacionales reguarda nuestra biodiversidad y son la principal atracción turista, representa uno de los bienes comunes más valiosos de Costa Rica, genera más de dos mil seiscientos millones de dólares al año, supera las exportaciones de piña, banano y café juntas. Además sus ingresos son constantes, y no es para menos si representan uno de los principales atractivos para los dos millones y medio de turistas que nos visitan al año. Sin embargo, a pesar de esta impresionante solvencia hoy faltan entre 1200 y 600 guardaparques lo cual hace que estos tesoros sean "saqueados" sin la menor regulación por caza, extracción de madera y minería ilegales.

Para colmo, adeudamos más de 100 mil millones en tierras que conforman parte de los parques nacionales no pagadas a sus propietarios originales, y con mil millones al año, presupuesto adjudicado al MINAE para pagar esta deuda, tardaríamos 100 años saldándola; esto sin contar intereses.

Finalmente la reciente Política Nacional de Biodiversidad 2015-2030 refleja la visión de la economía neoliberal o “economía verde”, en la cual la biodiversidad y los beneficios ambientales que ésta genera se entienden como mercancías, enfoque que ha cuestionado la Red de Coordinación en Biodiversidad expertos en el tema. Además de ser incierta su estrategia de implementación y los recursos para hacerlas cumplirla.

Estos son tan sólo algunos ejemplos de descuido y destrucción de la biodiversidad, que sirva esta fecha para hacer un alto y ver más allá de la colección de datos de siempre para llamar la atención del verdadero estado  y las políticas que desprotegen el patrimonio natural.