lunes, 21 de marzo de 2016

Honduras: “El asesinato de Bertha fue otro golpe de Estado”

Foto G. Trucchi | Rel-UITA
El mundo exige a las autoridades hondureñas una investigación transparente, independiente e imparcial

Por Giorgio Trucchi | Rel-UITA

Bertha Oliva es coordinadora nacional del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh). Como tantas otras personas que en Honduras y en el mundo tenían vínculos con la luchadora, defensora y dirigente indígena Bertha Cáceres, Oliva fue despertada por una llamada en la madrugada del 3 de marzo.

“Recibí dos llamadas de periodistas amigos entre las 3 y 4 de la mañana. Luego comenzaron a entrar otras llamadas internacionales que me confirmaron lo que había pasado. Me quedé sin fuerzas, sin ganas, sin poder procesar lo que acababa de ocurrir”, recordó la defensora de derechos humanos.

“Ya no había espacio para dudas. Nuestra eterna compañera Bertha Cáceres había sido asesinada. Fue muy fuerte, no podía reaccionar”, agregó.

Igual que todas las personas que la conocían, los primeros momentos fueron los más difíciles, llenos de incredulidad paralizante y desconcierto.

“Todo se me cruzaba muy rápido en mi cabeza, haciéndome preguntas y buscando respuestas. Luego me di cuenta de que no debía seguir haciéndome tantas preguntas.

Bertita no era una defensora de derechos humanos ‘de cafetín’. Era de ‘tierra adentro’. Impulsaba, generaba y articulaba sin descanso acciones en los territorios, con los pueblos. Es un elemento fundamental del porqué la asesinaron”, aseguró Oliva.

El Estado es corresponsable
…ante el país y el mundo

Para ella, descubrir quiénes son los mandantes y ejecutores del asesinato es una tarea y una responsabilidad de las autoridades hondureñas, que están en la obligación, ante la nación y el mundo, de dar a conocer los resultados de sus investigaciones.

Sin embargo, eso no las exime de sus responsabilidades.

“El Estado tiene una fuerte responsabilidad por haber sido incapaz de brindar la protección adecuada, demandada con acciones legales y dentro del marco de los que son los estándares internacionales de protección de derechos humanos”, dijo la coordinadora del Cofadeh.

“¿Qué nos queda a las defensoras y defensores? ¿Hacia dónde nos están llevando? ¿Nos están arrinconando? Estas son las preguntas que suenan en mi cabeza tras el asesinato. Tenemos que reflexionar y actuar. Creo que debemos levantarnos y energizarnos de este coraje que Bertita tenía”, indicó Bertha Oliva.

Otro golpe de Estado
Credibilidad de instituciones aún en cero

Para la defensora de derechos humanos, el vil asesinato de Bertha Cáceres fue otro golpe de Estado.

“Golpe de Estado no es solamente quitar a un Presidente a través de las armas como en 2009 o destituir ilegalmente a magistrados de la Sala Constitucional  como ocurrió en 2012, sino también asesinar impunemente a una persona como Bertha. Un hecho que refuerza la falta de credibilidad absoluta en las instituciones hondureñas”, subrayó Bertha Oliva.
   
El mundo condenó el crimen y se movilizó. Puso al gobierno contra la pared, acorralado por las presiones que llegan desde los cinco continentes, exigiendo justicia mediante una investigación transparente, independiente e imparcial, que castigue a los responsables intelectuales y materiales del asesinato.

Misiones internacionales están llegando al país. Los pueblos indígenas y negros de Honduras siguen movilizados. Todos comparten las demandas urgentes de las hijas, el hijo y demás familiares de Bertha Cáceres.

Fuertes se han levantado las voces de congresistas norteamericanos y defensores de los derechos humanos, pidiendo al gobierno de Estados Unidos la suspensión inmediata de la ayuda militar a Honduras.

Tras el asesinato de Bertha Cáceres y el de Nelson García, también miembro del Copinh, el Netherlands Development Finance Company (FMO) y Finnish Fund for Industrial Cooperation Ltd (Finnfund), principales financiadores del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca, decidieron suspender sus actividades en Honduras.

En repetidas ocasiones, los familiares de Bertha han señalado que la primera línea de investigación de la Fiscalía debe ser la relacionada con su trabajo de defensora, en particular su apoyo a la lucha de las comunidades Lenca de Río Blanco organizadas en el Copinh, contra el proyecto Agua Zarca.

“Yo no sé si los mandantes fueron demasiados miopes o tuvieron un exceso de confianza, que no les permitió medir las consecuencias de sus actos, ni la reacción que se generó a nivel nacional y mundial. El planeta sigue conmovido y exige justicia”, indicó Oliva.

Defensora de la soberanía nacional
Contra el modelo extractivista

A Bertita la conoció jovencita, con su uniforme de estudiante de secundaria, en medio de protestas.

“Siempre sobresalía por su fuerza y compromiso. Era un icono en la defensa de los derechos humanos, en la defensa de su pueblo, de los bienes comunes, de la soberanía nacional.

Era una antimilitarista convencida, siempre luchando contra la presencia de bases y tropas extranjeras en nuestro país, contra el modelo extractivista y neoliberal implantado en Honduras”, explicó la coordinadora del Cofadeh.

Oliva dijo no confiar en la voluntad de las instituciones para resolver el caso. Además lamentó la grave situación de inseguridad que viven las y los defensores de derechos humanos.

“El asesinato de Bertha es un crimen político y es un mensaje que nos están mandando. Van con todo y nadie es intocable. En Honduras hay un grave estado de indefensión de quienes bregamos por la verdad y la justicia y estamos en contra de este modelo que nos está asfixiando, empobreciendo y sometiendo”, señaló Oliva.

La defensora de derechos humanos se sumó al llamado a detener el apoyo militar a Honduras,  así como los desembolsos en el marco del Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, hasta tanto no se esclarezca el asesinato de Bertha Cáceres.

También compartió el llamado de los familiares de Bertha a cancelar de manera inmediata y definitiva la concesión otorgada a la empresa Desarrollos Energéticos S.A. (DESA) para el proyecto Agua Zarca, así como todas las demás concesiones dentro del territorio Lenca.

“Ese río Gualcarque, estos territorios donde Bertha luchó deben ser declarados Patrimonio de la Humanidad. Estoy segura que algún día lo vamos a lograr”, concluyó Oliva.