jueves, 24 de marzo de 2016

Argentina 40 años después

Por Werner Pertot | Página 12

A cuarenta años del golpe de Estado más sangriento de la historia argentina, Barack Obama evitó una condena explícita al apoyo que dio su país al genocidio, le hizo un guiño al acuerdo con los fondos buitre y se concentró en intercambiar elogios con Macri.

Un día el gobierno argentino volvió a sus viejos amores. Como las épocas cambian, ya nadie habló de relaciones carnales, sino de tener una “relación madura” con los Estados Unidos. Mauricio Macri recibió al presidente de ese país, Barack Obama, en la Casa Rosada donde tuvieron una reunión bilateral con sus ministros y luego a solas. En una conferencia de prensa posterior, Macri resaltó su voluntad de incrementar las relaciones comerciales con Estados Unidos e incluso no descartó un Tratado de Libre Comercio con el Mercosur a futuro. También le agradeció por “desarchivar” los archivos sobre la dictadura argentina, un tema que hasta ahora no había formado parte de la agenda del líder del PRO. Obama elogió el cambio en la política exterior de la Argentina e hizo su homenaje a las víctimas del atentado a la AMIA, al que comparó con el de Bélgica. Hoy irá al Parque de la Memoria a rendir tributo a los desaparecidos. Los organismos de derechos humanos anticiparon que no lo acompañarán. Ante una pregunta, Obama eludió hacer una autocrítica sobre el apoyo de su país a las dictaduras del Cono Sur.

El presidente de los Estados Unidos llegó a la madrugada a la Argentina y descansó en el Palacio Bosch, la residencia del embajador de su país. Cuatro minutos antes de las 11, arribó a la Casa Rosada, donde lo recibió un muy sonriente Macri. Ambos departieron en inglés mientras atravesaban la alfombra roja por pasillos y las escaleras. Tras la foto de rigor, tuvieron un encuentro que duró una hora y media (ver aparte) y una conferencia de prensa. Obama luego cruzó a la Catedral a rendirle homenaje a José de San Martín y a las víctimas del atentado en la mutual judía. “Ayudaremos a encontrar a los culpables del atentado, así como lo haremos con Bélgica”, indicó. Su jornada siguió sin Macri en un encuentro con empresarios en el Sheraton y luego en un foro abierto en la Usina del Arte A la noche, fue agasajado por Macri en una cena de honor en el Centro Cultural Kirchner (ver páginas 4 y 5). Hoy hará su homenaje en el Parque de la Memoria a las 10.30 y luego partirá hacia Bariloche.

Macri dejó en claro el sentido que busca darle a la visita del presidente de los Estados Unidos: la Argentina volvió al mundo. Tras sostener en la última década que el país estaba aislado, el Presidente reconduce las relaciones hacia un realineamiento con Estados Unidos, algo que va de la mano con el pago a los fondos buitre y el retorno de las relaciones con los organismos multilaterales de crédito. Se aleja así el eje regional que incluía a Ecuador, Bolivia y Venezuela y el acercamiento a las potencias emergentes China y Rusia. La visita de Obama también marca un giro del “No al ALCA” del 2005 en Mar del Plata y a la posibilidad de retomar un tratado de ese tipo. Macri consideró que la visita marca “el comienzo de una etapa de relaciones maduras, inteligentes y constructivas”.

Para Obama, en cambio, la visita le sirvió para balancear su gira por la región, en la que viajó a Cuba. La decisión de desclasificar documentos militares y de inteligencia sobre la dictadura argentina también apunta a distanciarse del respaldo de los Estados Unidos a las dictaduras latinoamericanas en los setenta, aunque una pregunta en la conferencia de prensa de ayer mostró los límites de esa posición.

De local

El Salón Blanco era pura algarabía entre los funcionarios estadounidenses y los macristas. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, conversaba animadamente con Roberta Jacobson, la secretaria de Estado adjunta para el Hemisferio Occidental (en los hechos, la encargada de América Latina).

La conferencia de prensa conjunta de los presidentes comenzó con una breve intervención de cada uno. Macri le dio la bienvenida y aprovechó para repudiar el atentado en Bruselas. “Los fanatismos traen intolerancia, agresión y violencia que no llevan a ningún lugar”, afirmó el presidente, quien destacó los valores que lo unen a Obama: “El respeto a los derechos humanos, las libertades individuales y la democracia”. “A horas de conmemorar 40 años del golpe militar que consolidó el capítulo más oscuro de nuestra historia, ante nuestro pedido de que se desarchivasen archivos de esa década tan violenta de la historia de la Argentina, aceptó”, afirmó Macri, quien está sumando temas nuevos a su agenda al comprobar que son reconocidos internacionalmente.

De todas formas, el Presidente obvió la historia de los reclamos que los organismos de derechos humanos hicieron desde 1991 para conocer esos documentos y prefirió enmarcarlo en su renovada relación con los Estados Unidos. “Todos necesitamos y tenemos derecho a saber cuál es la verdad y para los argentinos fue una demostración muy importante que quiero resaltar: si nosotros dialogamos con los otros países, lo hacemos con seriedad y con respeto, los países rápidamente colaboran con nuestros pedidos”, indicó. “Está en su casa”, le dijo.

Obama agradeció y calificó a Macri como un hombre apurado (“a man in a hurry”) por hacer cambios: “Se movió rápido en las reformas para reconectar a la Argentina con la comunidad internacional”. Prometió, en ese sentido, que las empresas estadounidenses aportarán millones de dólares en inversiones. Música para los oídos de los funcionarios. “Dada la historia de polarización política en la Argentina, se está trabajando entre partidos”, advirtió Obama, quien consideró que “con Macri, la Argentina está reasumiendo su rol de liderazgo en el mundo”. En particular, Obama respaldó la decisión “de la Argentina de volver a las misiones de paz” y dejó entrever que tendrá un rol para los refugiados sirios.

Sin autocrítica

Obama confirmó que Estados Unidos desclasificará documentos militares y de inteligencia referidos a la dictadura argentina. Recordó que en 2002 ya se habían desclasificado unos 4700 documentos del Departamento de Estado, fruto del reclamo del CELS, Abuelas y Madres de Plaza de Mayo en 1999. “Esperemos que esto ayude a recuperar la confianza que puede haberse perdido entre nuestros países”, dijo.

“Visitaré el memorial a las víctimas de la dictadura argentina”, indicó Obama, quien hizo una corrección sobre el discurso de sus funcionarios, que venían hablando de “guerra sucia”. La traductora oficial dijo “tumbas” en vez de “memorial” (que es un lugar donde se recuerda a una persona o un evento), lo que generó una polémica en las redes sociales sobre las palabras del presidente estadounidense. La elección de los términos mostró el cuidado que tuvo el presidente por desmarcarse de las relaciones de Estados Unidos con las dictaduras latinoamericanas y el entrenamiento de militares en prácticas de tortura en la Escuela de la Américas.

No obstante, cuando le preguntaron si hacía una autocrítica por el rol de los Estados Unidos, el presidente estadounidense hizo un pronunciado silencio. “Yo... pasé mucho tiempo antes de ser presidente estudiando la historia de la política exterior de los Estados Unidos. Como toda política exterior, tuvo momentos de gloria y momentos contraproducentes o que van en contra de lo que yo creo que debería representar Estados Unidos”. “No quiero repasar las actividades de Estados Unidos en América Latina a lo largo de cien años”, afirmó. Sin embargo, Obama defendió la política exterior durante las dictaduras: “En los setentas, el enfoque de los derechos humanos no fue menos importante que combatir el comunismo. Es un tema importante tanto para republicanos y demócratas”, sostuvo, pese a las marcadas diferencias en la denuncia del terrorismo de Estado argentino que hubo en la administración de Jimmy Carter con respecto a quienes lo precedieron y quienes vinieron después.

De todas formas, el Presidente indicó: “Hemos cambiado mucho. Hemos aprendido algunas lecciones. No hay falta de autocrítica en los Estados Unidos”. Macri, por su parte, evitó hablar del rol de los Estados Unidos con respecto a la dictadura argentina y consideró que hay que esperar a ver qué dicen los documentos que se desclasificarán: “No tiene sentido especular. Cuando estudiemos la documentación, diremos qué opinamos”.

ALCA y buitres

A la hora de responder preguntas, Macri se apuró a ser él quien respondiera sobre un posible Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. “¿Puedo?”, le dijo a Obama antes de contestar: “Primero tenemos que consolidar el Mercosur y luego consolidar un acuerdo de libre comercio más amplio”, dijo Macri. “La Argentina tiene que ser nuestro socio”, indicó el presidente de los Estados Unidos, que indicó que “en el comercio, ya organizamos un grupo de trabajo entre nuestros gobiernos. Organizar un Tratado de Libre Comercio puede ser al final de ese proceso”. La canciller Susana Malcorra había indicado en los últimos días que no estaba contemplada la posibilidad de avanzar con ese tipo de tratado por ahora. Obama aprovechó para poner las reformas económicas de Macri como “un ejemplo para otros países”.

Obama esquivó una pregunta sobre los fondos buitres: “No puedo comentar esos casos sobre los que los jueces pueden fallar”, se excusó. Pero dejó en claro su opinión: “Macri tiene un enfoque constructivo que puede llevar a la resolución de este tema. Una resolución de la controversia puede llevar a mejorar el comercio y a producir más desarrollo económico y más trabajo”. El presidente estadounidense comparó la situación argentina con la crisis de las hipotecas subprime que le tocó enfrentar cuando asumió. “Pasé por esto en 2008, cuando el sistema financiero se iba por el inodoro. Tuvimos que tomar decisiones difíciles y no muy populares. A veces el dolor por corto tiempo es mejor que dejarlo para mañana”, afirmó Obama, que dijo en español esta última palabra.