miércoles, 17 de febrero de 2016

Al Papa lo que es del Papa, nosotros por nuestros 43: familiares de Ayotzinapa

Enrique Ordóñez | Cuartoscuro
Por Eliana Gilet | Desinformémonos

El Vaticano descartó una reunión privada. El argumento utilizado fue que no hay lugar para reuniones específicas con víctimas. Les ofrecían entonces, tres sillas en la misa que el Pontífice dará en Ciudad Juárez, este miércoles 17, en su último día de visita por México.

Tres sillas para 43 familias ofrecieron.


“Aún no se ha decidido nada, nosotros pretendíamos una reunión privada, más cerca, pero no hay más que el ofrecimiento de la misa. Ni los padres ni los estudiantes somos partidarios de ir hasta Ciudad Juárez. Es muy lejos, muy caro. Si es por participar en misas, ya hemos estado en miles de ellas en estos 16 meses de búsqueda” explica Omar García, referente de la Normal Isidro Burgos de Ayotzinapa.

La misma respuesta recibieron múltiples organizaciones del norte del país, de estados como Coahuila, Nuevo León y la propia Chihuahua, en dónde las personas que tienen algún familiar desaparecido deberán contentarse con una silla blanca para escuchar la homilía. Pero no para que Francisco los escuche a ellos.

Las sillas o “boletos” para la misa papal fueron administrados por la Conferencia del Episcopado Mexicano quien decidió que 20 mil de los 200 mil lugares previstos para la misa que tendrá lugar en los terrenos de la antigua Feria y del estacionamiento del estadio Benito Juárez. No parecen ser suficientes para las dimensiones de la epidemia que representa la desaparición forzada en México.

“El ofrecimiento a ir a la misa lo hicieron públicamente, no hemos expresado respuesta nosotros. Directamente se comunicaron con los padres a través del Centro Pro Derecho Humanos. Nosotros planteamos la necesidad de la reunión privada para que este tema se vea a nivel internacional, aunque sabemos y es muy cierto que no somos los únicos. Pero el hecho de que el Papa sí se reúna con los representantes del Estado mexicano, cuyo perfil está cuestionado desde hace meses, ¿por qué no puede reunirse con las víctimas? Al menos con algunas de ellas, le han llegado decenas de peticiones, hay cartas abiertas, hasta de presos políticos. Vivimos una situación grave que el Papa debería haber atendido. Sabemos que hay una línea dura en el Vaticano que coarta las buenas intenciones”, reflexionó.

Federico Lombardi, vocero del Vaticano “criticó la presión para que Francisco se reúna con los padres de los 43 estudiantes desaparecidos”, según reportó Carolina López Mara este lunes en La Jornada. Pero más que criticar, lo que hizo el representante de la oficialidad católica fue, nuevamente echar un manto de sospecha sobre el asunto: “Es un poco extraño que se tenga que presionar, en particular al Papa, con lo que tiene que hacer”, dijo Lombardi el lunes en conferencia de prensa en San Cristóbal de las Casas, en el comienzo de la gira del Pontífice. Y volvió a tirar la pelota hacia la frontera: “A la misa de Ciudad Juárez son todos bienvenidos. Los que no vienen son libres”.

Esa misma tarde, Vidulfo Rosales, abogado de Tlachinollan, el Centro de Derechos Humanos de la Montaña de Guerrero, sostuvo que “las mayores expectativas era que el día domingo pudiese tener ocasión la reunión. Sin embargo, como no fue posible esto, las posibilidades ya son, como mucho, lejanas.” La posibilidad radicaba en que los padres de los 43 jóvenes fuesen recibidos por Francisco para una entrevista privada durante la visita que el Papa hizo a los jesuitas en la Nunciatura Apostólica, en la ciudad de México.

El reclamo de los padres es claro y reclamó exactamente eso en una carta que le hicieron llegar al hombre de blanco: que la situación tras la desaparición de los estudiantes demostró la crisis de derechos humanos que se vive en el país. Que dejó en evidencia el “contexto político y de corrupción de las fuerzas de seguridad” y señaló el dolor ocasionado por la seguidilla de versiones falsas sobre el destino de los muchachos, promovidas desde los más altos niveles del gobierno nacional.

Lo que le reclaman, es que él también sea claro pues:

“Queremos que con suma claridad digas a los gobernantes que atiendan las líneas de investigación propuestas por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Internacionales (GIEI), que se investigue al ejército, a las autoridades estatales y federal que estuvieron involucradas. Que cese la campaña de desprestigio contra los integrantes del GIEI y que se aboquen a atender los problemas de violencia e inseguridad que han impuesto los grupos de la delincuencia organizada a la región”.

“Papa Francisco, no tendremos la dicha de verte. La agenda oficial impide que puedas estar en lugares donde habita el dolor, la pobreza, la rabia, la indignación y la protesta. No estarás en Guerrero que es el epicentro donde se gestan grandes batallas contra el poder impune. Donde las familias de los 43 estudiantes desaparecidos han cimbrado a este sistema corrupto con su lucha ejemplar. Sabes que el grito que ha hecho temblar al gobierno y se ha esparcido por todo el mundo es ‘porque vivos se los llevaron, vivos los queremos’. A ti, te pedimos que sea también tu grito”.

Omar García advierte un detalle importante al respecto de la actitud asumida por Francisco frente a las decenas de pedidos de audiencia de familiares de víctimas en México: “Los expertos internacionales que trabajan en torno a casos de desaparición forzada siempre señalan que el error de las autoridades es no tener una relación directa con las víctimas, al menos un acercamiento. Eso causa que se las revictimice, que se ahonde el dolor que sentimos. Con esta actitud el Papa está contribuyendo a dejarnos solos. Claro que entre los padres de los 43 hay muchos católicos, para los que era importante, pero este tema no se limita a los creyentes.”

¿Qué expectativa tenían los padres y compañeros de los 43 ante la venida a México de Francisco? “Esperábamos algo más. Era muy importante su mensaje en esta materia, pero no se ha pronunciado por nada. Estuvo en Ecatepec y no hablo de los feminicidios, se reunió con líderes religiosos y no habló de la pederastia, pidió disculpas a los indígenas por la exclusión pero las comunidades que están teniendo verdaderos problemas hoy día fueron excluidos de los eventos. Su actitud nos incomoda, nos decepciona. Por supuesto que lo respetamos por lo que hace en algunas partes. Tenemos claro que no venía de milagrero, que su intención, como dijo, no era venir a tapar los problemas que aquí sufrimos sino más bien contribuir a la unidad de los mexicanos. El anuncio es muy bonito, pero en la práctica no ha ido más allá de las líneas de discurso que ha pautado el gobierno mexicano. Se ha contentado, por ejemplo en nuestro caso, que le digan que ‘están investigando’”

¿Cómo es el día después? ¿Qué queda de la visita papal para las diversas luchas en México? “Nosotros asumimos que independientemente si venía o no, vamos a continuar investigando, a continuar luchando por encontrar a los 43. Su visita no cambia nada. Los gobernantes le sonríen, le aplauden sus críticas a la clase política, pero al día siguiente van a volver a ser los mismos. Mal haríamos en pensar que el Papa iba a venir a resolvernos los problemas. Eso es tarea de la población civil, de la población organizada. Al Papa lo que es del Papa, nosotros por nuestros 43 y por todos los miles de desaparecidos en México”