miércoles, 27 de enero de 2016

Correa destaca coincidencias de bloque CELAC y hace un llamado a la acción

Foto: Presidencia Ecuador
Por ANDES | teleSUR

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, hizo un llamado a concretar acciones de los países de América Latina y de El Caribe, agrupados en el bloque de la CELAC para impulsar la integración regional y enfrentar desafíos como la pobreza y el abuso de las transnacionales.

“Siempre será mucho más, lo que nos una de lo que nos separa. Existe una coincidencia entre todos nosotros en torno a los principios que defendemos: la primacía del derecho internacional, la democracia y la autodeterminación de los pueblos, la defensa de los derechos humanos, la búsqueda del desarrollo humano sostenible”, destacó el mandatario anfitrión en la inauguración de la cumbre que reúne a 21 jefes de Estado y delegaciones y 12 vicepresidentes y cancilleres del bloque.

Correa reconoció que la región atraviesa tiempos difíciles por la caída de los precios de los commodities, lo que se refleja en mayores dificultades para crecer, generar empleo, disminuir la pobreza y garantizar derechos, sin embargo, sostuvo que hay grandes capacidades acumuladas y valiosos recursos “la voluntad de nuestros pueblos y nuestra unidad”.

“En la demora está el peligro, decía el gran Eloy Alfaro, no hay tiempo que perder”, dijo parafraseando al líder de la Revolución Liberal.

El mandatario de Ecuador, país que ostenta hasta este día la presidencia pro témpore de CELAC –que traspasará a República Dominicana- reconoció también que los cinco ejes de acción planteados en la última Cumbre no se han podido plasmar en metas cuantificables y en una agenda común e hizo una revisión de los mismos.

En el tema de pobreza extrema abogó por respuestas contundentes a la inequidad y sostuvo que las políticas para tener una región más equitativa y que permita disminuir la pobreza giran en torno a un sistema tributario progresivo donde el que más tiene pague más.

En este contexto, indicó que América Latina tiene un 22,7% de presión tributaria, muy por debajo de los países de la OCDE, los más desarrollados del mundo, que tienen 33,3%.

Ese ingreso tributario, explicó, serviría para financiar a través de un adecuado gasto público igualdad de oportunidades como educación y salud.

“Contrario a la propaganda, donde se disfraza política como ciencia, el tamaño del Estado medido como gasto público como porcentaje del PIB alcanza el 29% en América Latina en comparación con 44% de los países de la OCDE”, refirió.

En otro punto, Correa dijo que hay que gobernar los mercados en función de los objetivos sociales. “Debemos ser sociedades ‘con’ mercado, no sociedades ‘de’ mercado donde vidas, personas y la propia sociedad se convierten en una mercancía más en función de la entelequia del mercado”, enfatizó.

El mandatario ecuatoriano también hizo hincapié en la propuesta de crear un centro de arbitraje regional, que eviten el atentado contra la soberanía que constituyen los actuales tratados bilaterales de inversión, “donde todo está en función del capital” y los tribunales compuestos por árbitros ad hoc vinculados a las propias transnacionales.

La CELAC debe reemplazar a una OEA anacrónica

El presidente Correa destacó también que la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) debe reemplazar a mediano plazo a la Organización de Estados Americanos (OEA), un organismo “que jamás funcionó adecuadamente, pero que es más anacrónico que nunca”.    

“Necesitamos un organismo latinoamericano y caribeño capaz de defender los intereses soberanos de sus miembros; la OEA nos alejó de ese propósito reiteradamente”, denunció el mandatario ecuatoriano.

Se trata de desarrollar y potenciar el papel como bloque de la región, según explicó Correa, quien además precisó que éste sería el más importante punto, de los cinco ejes de trabajo que se plantea América Latina y el Caribe para los próximos años, en aras de combatir la pobreza.

Para el jefe de Estado de Ecuador, este organismo debe ser el indicado para discutir los asuntos de la parte sur del continente, mientras que la OEA debería convertirse en el ente de los problemas del norte, pues “las Américas al norte y al sur del Río Bravo son diferentes”.   

Correa cuestionó que la sede del organismo, que actualmente es utilizado para atender los asuntos del continente, esté ubicada en Washington, capital Estados Unidos, país del “criminal bloqueo contra Cuba”. 

El mandatario criticó que estas instancias sean utilizadas por países hegemónicos para controlar al resto de las naciones. “Pagan para controlar a los demás, para controlar a los otros, eso solo tiene un nombre: neocolonialismo; y es inaceptable en nuestra América del siglo XXI”. En este sentido, advirtió que los países de la región están controlados por Organizaciones No Gubernamentales que se involucran en asuntos políticos, “pero sin responsabilidad política, lo cual es mortal para la democracia”.

“Todo está listo para el nuevo sistema”, aseveró Correa.

Atacar el mal mercado laboral y la explotación

Por otro lado, el mandatario también explicó los otros ejes de trabajo que prioriza la región para los próximos años.

Entre estos fundamentos, Correa enfatizó que los países de la región deben gobernar contra el mal mercado laboral, para reducir el sacrificio de los trabajadores en el capitalismo, evitar la competencia y fomentar la igualdad.

Destacó la necesidad de crear políticas para disminuir la pobreza: “El desafío de los pueblos ancestrales es superar la pobreza, sin perder su identidad”, destacó.

Para ello, apuntó, deberán realizar una adecuada distribución de tributos, “quien más tiene, más paga”. Además, señaló el presidente ecuatoriano, estos ingresos deben servir para propiciar la igualdad a través del gasto público.

Insistió en que se debe evitar que las personas se conviertan en mercancías. Pidió a las naciones de la región gobernar los mercados en función de los objetivos sociales y no convertirse únicamente en sociedades de mercados.   

El presidente Correa celebró que la región sea considerada zona de paz, sin embargo, aseguró que la paz no es solo ausencia de guerra, sino presencia de justicia, de dignidad y de oportunidades para todos.

Por eso, destacó que la respuesta a la iniquidad debe ser contundente, sin esperar por una mano invisible que resuelva los problemas. “En la búsqueda de la justicia se requiere la voluntad explicita de las sociedades”, enfatizó.