jueves, 3 de diciembre de 2015

Colombia: Defensa común del sector azucarero reconfigura relaciones obrero-patronales

Foto G. Trucchi | Rel-UITA
Una coyuntura favorable para exigir trabajo decente

Por Giorgio Trucchi  | Rel-UITA

La política de desprotección arancelaria de la producción del azúcar y la panela implementada por el gobierno colombiano generará una crisis de gran envergadura en el sector. La necesidad de hacer frente común ante esta  amenaza ha fortalecido el diálogo social, abriendo nuevas oportunidades para una reconfiguración de las relaciones obrero-patronales.

Mauricio Ramos coordina el Departamento del Azúcar y Etanol del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Agropecuaria (Sintrainagro). Con él, La Rel conversó sobre el momento que viven miles de trabajadores del sector azucarero.


-¿Cuál es tu análisis de esta crisis que está impactando al sector azucarero?
-Sobre lo que está pasando ya se ha hablado mucho y se han hecho varios análisis. En este sentido creo que vale la pena reconocer y destacar los avances que hemos tenido en torno a la unidad.

A la mayoría de los empresarios azucareros se les está quitando de la cabeza la mentalidad de ver al trabajador como un esclavo. Eso es el resultado de las tantas luchas que hemos emprendido los corteros de caña a lo largo de estos años.

Ahora se está trabajando en conjunto en defensa del sector azucarero, de los miles de empleos que genera, y en contra del enemigo común que son las políticas del gobierno.

-Me imagino que no ha sido fácil…

-No ha sido nada fácil y todavía hay varios compañeros que no entienden la importancia de lo que estamos haciendo. Creen que estamos defendiendo solamente a los empresarios y sus intereses.

Pero están muy equivocados. Aquí se trata de luchar para defender nuestras fuentes de empleo, porque cuando se cierran empresas se pierden puestos de trabajo.

Además, como trabajadores tenemos suficiente conciencia para entender que debemos defender nuestra soberanía nacional ante las políticas neoliberales implementadas por el gobierno que abren a la invasión de productos extranjeros, en particular de Estados Unidos.

-La defensa de un empleo que, ustedes siempre lo dicen, debe ser digno.
-Estos cambios en las relaciones obrero-patronales deben ser aprovechados para crear nuevos espacios de diálogo y negociación, y así mejorar las condiciones laborales, generar un empleo estable y condiciones económicas dignas.

Colombia y la importación creciente de alimentos
En defensa de la soberanía alimentaria


-Todo esto se enmarca en la imposición de un modelo de desarrollo que amplios sectores del pueblo colombiano están rechazando.
-Exactamente. Yo me crié en fincas donde ni siquiera había energía eléctrica, pero donde todos trabajábamos para tener nuestra propia comida. Sembrábamos y producíamos alimentos para el autoconsumo, para satisfacer nuestras necesidades. Ese mismo criterio de soberanía alimentaria debería tener el país.

Y es aquí donde destaca la incoherencia del discurso gubernamental. Por un lado promueve la imagen de una Colombia locomotora minero-energética, por el otro el país sufre de una escasez crónica de alimentos básicos y está obligado a importar cantidades cada día más elevadas.

Eso demuestra la intención del gobierno de atacar la producción nacional, plegándose a los intereses del capital transnacional y profundizando nuestro nivel de dependencia del exterior.

-Mientras tanto Colombia está negociando nuevos acuerdos comerciales, como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) y el TLC con Corea del Sur.
-Es por eso que no podemos ver esto como un problema exclusivo de los corteros de caña del sector azucarero, sino que son políticas que afectan al país entero y a la población en su conjunto. Como organizaciones del sector azucarero tenemos que ampliar nuestra mirada, enlazarnos con otros sectores, con otros gremios, con otras luchas.

Fuente: Rel-UITA