lunes, 16 de noviembre de 2015

Algunas apuradas y urgentes líneas para pensar el mundo luego de París

Atentado Beirut
El dolor por unos muertos y la indiferencia por los otros muertos

Por Fernando Esteche | PIA

Por algún motivo que resulta curioso e insultante para muchos, el discurso dominante, como tantas otras veces calibrará las muertes de unos como más dolorosas que las de otros.

Así el genocidio armenio o el gitano fueron subvaluados; el genocidio que se acomete por estos días y de manera permanente desde hace años en Palestina; los genocidios y limpiezas étnicas en Africa e incluso en algunos rincones de la Europa Oriental; el genocidio guatemalteco… podríamos ocupar eternas cuartillas con genocidios que no parecerían merecer las lágrimas que sí reciben los puñados de muertos de Occidente.


Un avión de pasajeros ruso es atacado y derribado en espacio aéreo egipcio en el Sinaí, y más allá del estupor vago frente a una noticia en apariencia lejana, no hay suspensión de actividades, no hay líderes que enfrentan conferencias de prensa agobiados, no hay dolor de ese tipo de dolor que nos proponen y nos indican que nos tiene que doler a todos; no hay #hastags, menos se verá la TV embanderada con los colores de Rusia.

Un barrio islámico, Bury al Barayneh, es atacado por bombas en Beirut, como en París, dos días antes de lo de París. Pero se trata de un barrio islámico shiíta. No pasa de alguna crónica de guerra en los matutinos y las agencias mundiales, a pesar de sus decenas de muertos y cientos de heridos.

Aquel avión y sus centenares de muertos, aquel barrio de Beirut y sus decenas de muertos, los cientos de muertos palestinos asesinados en operaciones punitivas del ejército israelí de Netanyahu, son parte de la lógica de la guerra, aquella lejana guerra, guerra de otros. Son víctimas previsibles.

Los muertos de las Torres Gemelas, los muertes de Atocha, los muertos de París, sin embargo, aunque se trate de estados coloniales, guerreristas, agresores, de gobiernos de ocupación con tropas desplegadas en otros países, pareciera ser que son muertos “inexplicables” desde la lógica de la guerra. O peor, cuando se los pretende “explicar” simplemente como reacción punitiva frente a una agresión o medida determinada como si se tratara de algo excepcional y no de una construcción de agresión y ocupación en desarrollo permanente.

El presidente sirio Al Assad lo dijo luego de condolerse por las víctimas “ahora están viviendo lo que nosotros vivimos desde hace cinco años”. Se lo dice a los que armaron y organizaron a los terroristas en Siria.

¿Quién financió y alimentó al ISIS-DAESH?

Desde 2012 al menos, el senador norteamericano Ron Paul alertaba diciendo que financiar grupos rebeldes armados en Siria, significaba alimentar grupos terroristas con el dinero de los contribuyentes. Pronto las armas enviadas a Siria por parte de la CIA, estaban en manos del Estado Islámico. Hillary Clinton, en agosto de 2014, aseguró en una entrevista en The Atlantic, que EEUU  apoyó el surgimiento del Estado Islámico (o ISIS por su acrónimo en inglés o DAESH el acrónimo en árabe) al que le asignaron la misión de controlar y expresar el sunnismo en Irak (en su lógica de desmembrar Irak) y controlar la región Siria donde viven los kurdos para también desmembrar Siria.

Francia -con el flamante presidente Hollande-, Israel y Turquía armaron, abastecieron y promovieron al grupo representante de al-Qaeda en Siria (Frente al-Nusra) para que enfrentara al Estado Islámico (EI) y promoviera la guerra civil en Siria. Parece tratarse de un juego maquiavélico pero las propias contradicciones al interior del gobierno de Obama empujaron a sus aliados a orquestar semejantes maniobras para condicionarlo en los tiempos de ejecución de la guerra.

Para comprender el surgimiento meteórico de EI hay que remontarse al reclutamiento de la CIA de combatientes islámicos contra la ocupación soviética en Afganistán, en plena guerra fría, donde surgirá Al Qaeda como punto culminante de una extensa política de armar un islamismo político contra tendencias autonomistas o antiimperialistas; así apoyaron y financiaron a la Hermandad Musulmana como estructura para contrarrestar el panarabismo tercermundista de Naser; lo mismo contra el tercermundismo de Sukarno armaron y financiaron Sarekat Islam; Jamaat e islami en Pakistan contra Zulfikar Ali buttoh, y la lista puede extenderse país por país de la región de Oriente Medio.

El EI surge como un pos Al Qeda, preparado y entrenado por el MI6 y el Mossad en el marco de la estrategia de reformulación del mapa geopolítico de medio oriente donde concurren por diferentes razones intereses de EEUU, UE, Israel y Arabia Saudí. La ocupación de Irak y el proyecto de su desmembramiento junto a la idea de construcción de un hogar kurdo auspiciado por los israelíes que sirva de extra-frontera israelí, y el proyecto de caotizar Siria por ser uno de los estados fuertes árabes, facilitarán la emergencia del EI que tendrá como misión táctica ser la facción sunnita iraquí y siria, sostenida por una política de opresión y segregación de la población sunnita en Irak tutelada por EEUU.

Therry Meyssan será categórico en señalar al senador Mc Cain como uno de los articuladores y vector financiero de DAESH. Fotografías publicadas sin autorización oficial muestran al senador norteamericano junto a Salim Idris (jefe del Ejército Libre de Siria-ELS) e Ibrahim bin Awad bin Ibrahim al Badri, hoy máxima autoridad del EI, alias Abu Bakr, abastecido formidablemente con armamento y entrenamiento cuando era miembro de lo que la CIA consideraba el ala moderada del ELS.

El investigador francés señalará “En el terreno no había ninguna diferencia entre el Ejército Libre Sirio, el Frente al Nusra o el Estado Islámico. Todas esas organizaciones se componen de los mismos individuos y estos cambian constantemente de bandera” recibiendo triple financiamiento para desarrollar la misma táctica de caotización”.

El apoyo logístico nombrado como Misión Humanitaria israelí a los terroristas del EI es elocuente y contundente prueba de lo que se viene sosteniendo. El propio régimen de Israel ha evacuado del teatro de operaciones, trasladado y atendido a 1300 terroristas que resultaron heridos en Siria, en un hospital en la ciudad de Safed, en el norte de los territorios ocupados palestinos, visitados por el propio Netanyahu.

Bombardeos con imprecisión quirúrgica

Las operaciones de apariencia punitiva contra el terrorismo del EI llevadas adelante por EEUU a través de bombardeos masivos tuvieron la im-precisión propia de una cirugía compleja. Salvo algunos blancos propiamente militares del EI, los bombardeos no parecen tener otro objetivo que responder a una construcción de representación de la lucha contra el terrorismo internacional, pero sucedáneamente a mantener en los términos y terrenos definidos a la experiencia degenerada del EI.

Por otra parte han servido para destruir infraestructura de Irak y Siria y condicionar su dependencia tecnológica con quién pretenderá sanear la eventual posguerra o situación de pacificación de las zonas y garantizarse además el privilegio del saqueo.

La intervención de Rusia con sus certeros ataques a la infraestructura logística militar de EI demuestra la falacia de los bombardeos pentagonales. Rusia, a diferencia de su desidia frente a la situación del Magreb -puntualmente su desidia y el dejar hacer en la ocupación y posterior destrucción de Libia- parece haber comprendido que su propio desarrollo y existencia se resolverán en los combates de Siria.

Es interesante atender el tardío apoyo europeo, especialmente el tardío apoyo francés, en las lógicas pseudopunitivas contra el EI que recibió el Pentágono.

Una vez con la intervención efectiva de Rusia, que además fortalece las posiciones propias del gobierno de Al Assad (otro de los objetivos de OTAN), y arrima el RATS (oficina antiterrorista) de la Organización de Cooperación de Shangai y la OCS (tratado de seguridad colectiva) a los bordes de Europa, al Mediterráneo; tanto EEUU, Francia, Alemania e Israel han desplegado y activado distintas situaciones dormidas para construir un escenario posible que les permita una intervención de contención ante el efectivismo y despliegue ruso (eventualmente sino-ruso) en la región.

Francia, la OTAN, necesitan la excusa moral para intervenir directamente en Siria, si pudieran con el auspicio del Consejo de Seguridad de ONU que limite y controle el autonomismo ruso.

La excusa in-moral

Desde Cicerón hasta el Medioevo con la idea de Guerra Justa y las tesis tomistas que configuran la noción de la misma; Vitoria, de Soto, Molina, Schmit, Kant y tantos otros, desglosaran argumentos en los que aparecerá de manera omnipresente la noción de injuria y legitimidad del injuriado.

Desde el incidente Maine para entrar en la Guerra de Cuba y hacer del Caribe el Mare Nostrum norteamericano, pasando por el asesinato de Francisco José, Pearl Harbor, armas químicas inexistentes, World Trade Center, etc, resultará inevitable encontrar episodios de agresión magníficos que justificarán moralmente las posteriores incursiones militares que resultarán desproporcionadas respuestas a estos supuestos ataques.

La idea de la excusa moral es la que alimenta las tesis conspirativas pero de cumplimiento histórico que sostienen que semejantes situaciones pudieron evitarse y sin embargo, en la intención de construir el argumento que justifique la Guerra Justa se sucede lo que los aparatos de prevención podrían evitar. No se trata siempre de autoatentados como se describe en la más vasta historiografía sobre el incidente del Maine en La Habana, pero sí de la facilitación de la situación.

Lo inmoral emerge cuando los gobiernos y los aparatos estatales pudiendo evitarlo permiten la agresión a sus intereses y poblaciones. Mientras la infernal maquinaria mediática reproducirá una y otra vez la siniestra mirada que justificará bombardeos, invasiones, estigmatizaciones, etc.

Seguridad contra La Libertad


Desde el Act Patriot pos 11 de septiembre, en adelante, los paquetes legislativos hacia el interior de las metrópolis fueron crecientemente represivos en una nueva dimensión de construcción de Orden y Seguridad, dos categorías que además los filósofos políticos de este nuevo orden explicarán que colisionan con la idea de Libertad. Limitar la libertad, dirán, es el precio para conseguir seguridad. Barren con todos los derechos civiles, sociales y culturales.

Así convertirán las ciudades en enormes panópticos, que el mismísimo Orwell no pudo imaginar, y cuyos objetivos de vigilancia y control son las poblaciones de los suburbios periféricos urbanos donde se alojan viejos migrantes y nuevos migrantes, en lo que el discurso oficial podrá identificar como refugios y territorios proclives a la formación del resentimiento antimetropolitano.

¿Hay un nuevo Yalta?

Algunas señales de la política mundial parecerían indicar la existencia de un nuevo Yalta secreto o implícito. El acuerdo 5+1 redunda en una tregua que además reorganiza las relaciones de poder en Medio Oriente reconociendo en Iran su carácter de potencia regional y actor político de la región. La hasta hoy aparente resignación a la operación de desguace que desarrollaron estos últimos años en Siria, con una inmutable conducta frente a la decisión rusa (secundada por sus aliados de Asociación de Shangai) de frenar y destruir el terrorismo del EI; los acuerdos con Cuba; las conversaciones de Paz en Colombia; los acuerdos de EEUU con China; las resoluciones en Europa Oriental con el caso Ucrania y Novorossia.

Todo parecía encaminarse a una suerte de tregua temporal del altamente inestable equilibrio mundial donde además los bandoleros mercenarios del EI quedaban destinados al basurero de la historia frente al estancamiento táctico del que no puede desembarazarse a pesar de los ingentes apoyos que recibe de todo Occidente.

Puede ser entonces que exista implícitamente un nuevo Yalta, donde cada región del mundo ha sido repartida entre las metrópolis poderosas, puede ser que esa sea la manera temporal en que el imperialismo norteamericano pretenda ganar tiempo para no terminar de desbarrancar en su cuestionado liderazgo unilateral, liderazgo que ya perdió en lo comercial, que peligra en lo financiero y que sostiene con lo militar.

Puede ser que Francia tenga su propio juego, que Alemania el suyo, o que sean simples alfiles o caballos del juego norteamericano; que hayan forzado una situación para contener a los rusos en su intento de desplegarse en el mediterráneo a través de Siria.

De lo que se trate no me quedan dudas que es siniestro. Que traerá más y más tragedia. Que evidencia la imposibilidad civilizatoria de resolver una nueva situación frente a la decadencia imperialista que no sea mediante una gran catástrofe global. Es también, fundamentalmente, la crisis del capitalismo.

En esta época en que curiosamente han vuelto a cobrar valor las palabras episcopales, aquella epístola de juan XXIII titulada Pacem in Terris va derecho al museo de las vanidades y se enfrenta con las reflexiones del Papa latinoamericano que sabe que hay una tercera guerra mundial en desarrollo, sólo que por ahora de otro tipo. Pero no se pueden negar ni dejar de ver los muertos, muertos iraquíes, afganos, sirios, libios, egipcios, pakistaníes, palestinos, y los occidentales claro, que se lloran más que todos los demás aunque resulten menos.

Fuente: PIA