lunes, 24 de agosto de 2015

Nicaragua a 35 años de la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización (CNA)

Por Mario A. García | La Lucha Sigue

El Gobierno surgido del triunfo de la Revolución Popular Sandinista el 19 de julio de 1979 en Nicaragua contempló como una prioridad urgente la erradicación del analfabetismo. En aquel momento, el índice de analfabetismo en el país era superior al 50 %, uno de los mayores del continente americano.

La Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional incluyó en su programa de Gobierno la erradicación del analfabetismo como una de las metas prioritarias de su plan de acción en el sector educativo. Dicho programa decía: Se iniciará una Cruzada Nacional de Alfabetización que movilice todos los recursos del país para lograr la total erradicación del analfabetismo.

Estuvo inspirada en el mandato de unos de los fundadores del FSLN, Carlos Fonseca Amador, cuando dijo a quienes instruían en prácticas guerrilleras a campesinos del norte nicaragüense:

...y también enséñenles a leer.

El 23 de marzo de 1980, miles de personas de todo tipo y clase pero con el objetivo común de alfabetizar a aquellos que no sabían leer y escribir, partieron de Managua y otros departamentos del país,  expandiéndose por todo el territorio de Nicaragua, llegando a los más recónditos lugares y ganándose los ánimos de todos aquellos que, por alguna u otra causa, se retraían de adquirir los conocimientos que le permitirían, como dice el título del disco que apoyó la campaña, «convertir la oscurana en claridad». Los motivos de las faltas de ánimo eran muy diversos, desde el miedo a lo desconocido o al «no ser capaces de aprender» hasta la creencia arraigada de que eso sólo era para «los señoritos».

La Cruzada Nacional de Alfabetización fue un gran movimiento de masas, participaron nicaragüenses de toda clase, a los que se sumaron miles de maestros mandados por Cuba y miles de cooperantes internacionales, se estima que fueron más de 90,000 los participantes. En total, participaron 95,582 estudiantes, maestros, trabajadores de la salud, asesores pedagógicos, conductores, oficinistas y amas de casa. Ellos enseñaron a leer y escribir a 406,056 nicaragüenses, reduciendo la tasa de analfabetismo de un 50.35% a un 12.96%.

El movimiento de masas que afianzaba, en la práctica, los valores revolucionarios en la «Nueva Nicaragua» no tardó en ser considerado como objetivo por la fuerzas contrarrevolucionarias y por quienes las organizaban y financiaban la CIA y el gobierno norteamericano de Ronald Reagan.

En el camino de tan gran hazaña cayeron 59 compañeros alfabetizadores. A las causas normales de muertes que el amplio movimiento de gentes llevó asociadas, los ataques de los contras a los brigadistas alfabetizadores produjeron nueve muertes, la primera de ellas el 18 de mayo de 1980 con el asesinato de Georgino Andrade, y por diversos accidentes, de 50 brigadistas más.

En mi caso particular, miembro del Ejército Popular de Alfabetización (EPA),  alfabeticé con tan solo 13 años, a siete alfabetizandos (5 mujeres y 2 varones). Las clases se impartían por la tarde y por la noche, después de haber efectuado las labores del campo de toda la familia González-Tellez; en la zona rural de Los Puentes-Malacatoya, departamento de Granada. Nos ubicaron por rangos de edades y nivel académico alcanzado en ese momento, los más jóvenes nos quedamos más cerca de las ciudades.

La alegría que causo en todos los protagonistas y alfabetizadores era tan inmensa, que no existían diferencias ideológicas, religiosas o de otra índole; se comenzaba a impulsar en Nicaragua, ese gran valor humano que es la SOLIDARIDAD. El alfabetizador se acercaba de igual a igual al alfabetizado, enseñaba y aprendía. Compartía las labores de la tierra y aprendía a sembrar, recolectar, y cosechar los productos agropecuarios; mientras en el intercambio, enseñaba a leer y a escribir. Además que se ganaron nuevos padres y hermanos en esa noble labor.

El primer territorio declarado «libre de analfabetismo» fue Nandasmo, en el departamento de Masaya.

La Cruzada Nacional de Alfabetización en español terminó oficialmente el 23 de agosto de 1980; sin embargo, el 30 de septiembre comenzó la alfabetización en inglés criollo, miskito y sumo, con el objetivo de alfabetizar a 16,500 nicaragüenses.