martes, 23 de junio de 2015

Paraguay: El día de la vergüenza nacional

Foto G. Iglesias | Rel-UITA
A tres años del derrocamiento de Fernando Lugo 

Por Paí Oliva

El 22 de junio de 2012 un golpe de Estado parlamentario derrocaba al presidente Fernando Lugo, poco después de una masacre fraguada, la masacre de Curuguaty, en la que murieron once campesinos y seis policías. El 22 de junio es, desde entonces, el día de la vergüenza nacional.

Desde hace tres años estamos convencidos de que Curuguaty fue un montaje preparatorio del juicio político exprés que el Senado le realizó a Lugo aprovechando el miedo de los “amos” del Paraguay a los cambios efectuados por el presidente en salud y preferencia por los  pobres y en la voluntad de los sojeros y ganaderos de poner fin a las invasiones campesinas.

Al juicio político siguió un gobierno de infeliz memoria, una de cuyas primeras acciones fue un empréstito  al extranjero sin saber de antemano en qué  lo iba a emplear y del que no sabemos nada más. 

Cumplida su misión de ser cómplice, ese gobierno, ejercido por el vicepresidente de Lugo, Federico Franco, se fue sin rendir cuentas  ni ser luego cuestionado y juzgado  por lo mucho  que robó.

Todo esto es muy duro y por eso muy vergonzoso. Y también muy peligroso para Paraguay.

Nos están haciendo recorrer un  camino por el que no queremos ir. Nuestra deuda externa era muy pequeña, ahora ya la duplicaron y prometen cuadruplicarla, al estilo del  argentino Carlos Menem, vendiendo al  extranjero y privatizando las  riquezas del país.

La pobreza extrema aumenta y  la clase media baja ya es pobre. Pero tenemos 165 multimillonarios y la mayor parte de las  ganancias se quedan en el 1 por ciento de paraguayos acaudalados.

Y todo esto comenzó un desgraciado 22 de junio de 2012.  
              
Cuando nos unamos los urbanos y los campesinos seremos fuertes, pero tardaremos años hasta llegar allí donde estábamos con Fernando Lugo, para desde ese lugar iniciar de nuevo y, por otros caminos, lograr nuestro desarrollo. 

¡Cuántos años habremos perdido¡