viernes, 15 de mayo de 2015

Hace 67 años la Catástrofe Palestina (Al Nakba)

Por Comité Democrático Palestino

En mayo de 1948, se inicia la operación “limpieza étnica” más cruel conocida en tiempos modernos. Este hecho, mas conocido como Al Nakba (en árabe significa catástrofe, calamidad o desastre), comienza cuando el 78 % de la población palestina en los territorios donde Israel implantó su estado en 1948, fueron violentamente expulsados de sus hogares. Hoy, y según cifras de la ONU, éstos constituyen los más de 5 millones de refugiados que aún siguen impedidos de retornar a sus propias tierras.

Este hecho, no fue un acto aislado, resultado de una guerra, como algunos tratan de presentar. Todo lo contrario, esto corresponde a un objetivo estratégico del estado de Israel. La limpieza étnica se inició hace 63 años, sin embargo, ésta continua con acciones sistemáticas y bien planificadas tendientes a vaciar toda Palestina de sus habitantes históricos, para ser reemplazados por ciudadanos extranjeros de fe judía provenientes de todos los rincones del mundo.

A parte de prohibir por todos los medios, que un palestino retorne a su hogar de donde fue expulsado, centenares de métodos y procedimientos son utilizados para continuar con la expulsión y la limpieza étnica, (la derecha israelí llama “transferencia”) del remanente de la población en Palestina histórica. ¡Hay que generar espacio para los nuevos colonos!.

Al Nakba, continúa. La usurpación de las tierras palestinas y el desplazamiento de su población se llevan a cabo día a día, a vista, paciencia e indiferencia de todo el mundo.

También se debe mencionar el “aporte” palestino a esta Nakba. Lamentablemente, nosotros los palestinos hemos participado en forma directa o indirecta en la profundización de esta tragedia. A modo de ejemplo, la Autoridad Nacional Palestina ANP, creada al amparo de Oslo el año 1994, que supuestamente, llevaría la paz a la región con el establecimiento de un estado palestino el año 1998, cayó en los laberintos y maniobras israelíes, cuyos resultados son ampliamente conocidos.

La ANP lleva 18 años “negociando”, pero Israel continúa con su política expansionista. Mientras se negociaba, Israel construyó un muro DENTRO de las tierras palestinas cuyo verdadero objetivo es usurpar las mejores tierras y fuentes hídricas de Cisjordania.

Mientras se negociaba, Israel multiplicó por cinco el número de colonos implantados en Cisjordania y Jerusalén ocupadas en 1967. Mientras se negociaba, decenas de miles de palestinos han sido detenidos y encarcelados. Mientras se negociaba se llevaron a cabo guerras contra Gaza, Jenin, Nablus y otros pueblos, atacados y arrasados con bombas de fósforo y otras armas siniestras… , es decir mas desastres y mas Nakba para el pueblo palestino.

Mientras se negociaba la paz, Israel llevó a cabo uno de sus planes más siniestros: La división física y el fraccionamiento de los palestinos. La mitad (5 millones) se encuentra en la diáspora, un millón y medio, el remanente de palestinos que no ha sido expulsado de sus tierras en 1948, vive el peor apartheid dentro de Israel, otro millón y medio vive en Gaza, aislada y sometida a un férreo bloqueo y donde lo pacientes mueren debido a la prohibición del ingreso de medicamentos. El resto en Cisjordania absolutamente dividida en cantones o bantustanes rodeados por muros, cercos, colonias ilegales y puestos militares de control y finalmente, Jerusalén totalmente aislada del resto de Cisjordania y su población sometida a la cesantía que llega al 40 %, a la desnutrición infantil que alcanza el 62% y a la confiscación de las casas y barrios para construir más asentamientos y barios para los judíos extranjeros, recién llegados. Todas son políticas tendientes a obligar a los palestinos a dejar sus tierras en búsqueda de mejores expectativas de vida.

Este es el escenario que nos toca vivir a 67 años de Al Nakba. ¡Se ve muy negro!. No obstante, la historia ha demostrado que la voluntad y fortaleza del pueblo palestino no tiene límites. El anciano que aún se aferra a los documentos legales de su propiedad y las llaves de su hogar usurpado, el joven que no se cansa de salir a la calle a enfrentar el opresor aparato militar de la ocupación israelí y la mujer que sigue enfrentando los militares sionistas a pesar de la hambruna lo cual sus hijos han sido sometidos y la destrucción de su hogar, todos ellos siguen en pie firmes para resistir la peor represión militar conocida en los tiempos modernos y a su vez, enfrentar el colaboracionismo cómplice de algunos sectores palestinos, que aún no logran (o no quieren…) comprender que la ocupación militar extranjera solo se resiste, no se negocia.