martes, 26 de mayo de 2015

El Salvador: Balance económico del primer año del gobierno del FMLN

Por César Villalona

Durante el primer año mejoró el crecimiento de la economía. En 2014 el PIB aumentó 2% y en 2015 aumentará 2.5%, la mayor tasa de los últimos ocho años. Uno de los sectores más dinámico es el agropecuario, que apunta a crecer más de 3%. También crecen el sistema financiero, el comercio y la industria textil y de alimentos.

El aumento de la producción en 2014 fue estimulado por la demanda interna, pues ese año las exportaciones disminuyeron -3% debido a los problemas de la economía de Estados Unidos, principal mercado de exportación. En 2015 sigue creciendo la producción para el mercado interno y se reactivaron las exportaciones, las cuales aumentaron 10.8% entre enero y marzo.

El consumo de la población ha mejorado por las siguientes razones: entre febrero de 2014 y 2015 se crearon 12,496 plazas de trabajo, el salario mínimo creció 8% en ambos años (más que la inflación de 0.2% acumulada hasta abril de 2015) y el crédito a los hogares aumentó 7.2% entre enero y febrero de 2015. La mayor demanda interna no se está cubriendo con compras externas sino con producción local, pues las importaciones de bienes de consumo cayeron -4.8% entre enero y marzo de 2015.

Las finanzas públicas, si bien se mantienen deficitarias, han mejorado, pues el déficit fiscal pasó de 5.7% del PIB en 2009 a menos de 4% en 2014. Este año podría ser menor, pues la recaudación tributaria, que el año pasado se estancó, lleva un ritmo de crecimiento superior al 7%. La deuda pública está en 59% del PIB. En 2009 era de 54%. El cambio no es drástico y el nivel alcanzado no es inmanejable.

La economía tiene estabilidad de precios y monetaria. Los bancos están sólidos y acumulan una mora de apenas 2%. Esa estabilidad garantiza un clima favorable para la inversión nacional y extranjera. 

La política del gobierno contribuye al despegue de la producción. Sus ejes principales son: el apoyo al agro y a las micro y pequeñas empresas, el cambio de la matriz energética, para generar más energía limpia y reducir la dependencia de la producción térmica, la mayor inversión social y en infraestructura y la apertura de nuevos mercados internacionales.