sábado, 11 de abril de 2015

Honduras: Denuncian falta de investigación en asesinato de dirigente campesina Margarita Murillo

Por Sandra Rodríguez | Defensores en Línea

Siete meses han pasado desde el asesinato de la defensora de derechos humanos, Margarita Murillo, mientras realizaba sus faenas en el campo, y el Estado asegura que el caso está en investigación, pero no da ninguna muestra de ello.

- Vea el video de la canción "Compañera" dedicada a Margarita Murillo

El 26 de Agosto del 2014 fue asesinada la compañera de lucha Margarita Murillo, en la comunidad de la montaña denominada El Planón, jurisdicción de la aldea El Venado en el municipio de Villanueva, Cortés, donde se encontraba trabajando en una pequeña parcela de tierra.

Pero en este tiempo no se ha guardado silencio, al contrario, su familia, amigos y defensores de derechos humanos continúan exigiendo al Estado de Honduras que investigue y aplique justicia a los responsables, y que su muerte no sea una cifra más que abona a la impunidad, como sucede con el  80 por ciento de homicidios que no son investigados por las autoridades. 

“El país solo tiene capacidad para investigar el 20 por ciento de los homicidios que se producen en Honduras. O sea, que las estructuras que tiene el país no da para que podamos tener nosotros la capacidad de investigación. De ese 20 por ciento estamos judicializando el 90 por ciento de los casos que nos llegan a nosotros; por eso es que es necesario que nos demos cuenta del problema enorme que tiene el país, no las instituciones”, dijo el entonces fiscal general Luís Alberto Rubí, en 2013. 

“El país no está preparado ante esa ola de criminalidad, nos ha rebasado totalmente. Los órganos de investigación no tienen capacidad para dar respuesta. Se nos está devolviendo el 20 por ciento, estamos ante un 80 por ciento de impunidad”, agregó.

Y es justo a eso que se oponen familiares y amigos de la defensora de ddhh, Margarita Murillo, que se esclarezca quienes son los responsables del fatídico hecho, el cual es visto como un ataque contra su vida dedicada desde los 12 años de edad a la defensa de las demás personas víctimas de violaciones a sus derechos.

Al cumplir seis meses de su asesinato, se honró su memoria en un acto público en la plaza central de Tegucigalpa. Fue un día de flores, velas, poemas, canciones, recuerdos y exigencias al estado, para recordarle que debe investigar y aplicar castigo, así mismo de ha realizado otros actos públicos en diferentes ciudades del país, para mantener la bandera de lucha que cargó toda su vida Margarita.

Kenia Murillo, una de sus hijas, ha dicho que la familia sigue exigiendo justicia ya que hasta el momento no hay avances en las investigaciones. Las autoridades correspondientes no les han dicho si hay o no resultados porque la fiscalía no ha dado  resultados.

“La familia ha estado en diferentes instancias, se han hecho pronunciamientos públicos y se continúa teniendo el apoyo y acompañamiento de parte de las organizaciones sociales, por lo que no nos hemos sentido solas”, agregó.

También su otra hija, Margarita Monserrat, instó a que “hay que recordar a mi madre por toda la lucha que ella tuvo en por los derechos de los campesinos, y que como mujer tenía más valentía que cualquier hombre”.

El tiempo de las margaritas

Por su parte la defensora de derechos humanos, Betty Vásquez, recordó cuando conoció a Margarita, allá a inicios de la década de los 90, cuando se experimentaba el neoliberalismo con toda esa lógica de libre comercio. "Era una compañera de la que aprendimos a luchar, defender y construir”.

“Se le pide al Estado que haya justicia, que diga dónde están los asesinos intelectuales de Margarita, es un asesinato político que demuestra la criminalización y persecución a las mujeres que hacen defensa de la vida, defensa de los ddhh, defensa de los territorios y ella es una compañera nuestra”, dijo.

"Es el tiempo de las margaritas y por eso estamos haciendo prevalecer el nombre de Margarita Murillo, porque ella no ha muerto, está con nosotras, es nuestro legado de lucha, es la defensora, es la luchadora, es la madre, compañera, la camarada, es la nuestra", afirmó Vásquez, miembro del Movimiento Ambientalista Santabarbarense, MAS.

Cuando tenía 12 años, Margarita Murillo empezó a luchar a favor del campesinado hondureño y dejó un legado digno de seguir para la dirigencia del sector agrario, desde la década de 1970, en el departamento de Copán.

Con su asesinato, el movimiento campesino hondureño pierde una de las más destacadas dirigentes. Margarita Murillo hizo un aporte muy importante en la lucha agraria del país desde el acceso a la tierra, financiamiento, asistencia técnica y capacitación.

Fue una destacada integrante de la Central Nacional de Trabajadores del Campo, CNTC, fue secretaria de actas y estuvo en la secretaría de la mujer, donde trabajó en pro de la participación de las campesinas.

También perfiló como dirigente del Frente Nacional de Resistencia Popular, FNRP, y siempre mantuvo intactos sus principios de honestidad, transparencia y dedicación, especialmente a la lucha por el campesinado, recuerdan compañeros cercanos.

Cabe mencionar que al momento de su asesinato, Margarita gozaba de medidas cautelares, es decir, el Estado Hondureño estaba obligado a defender su vida debido a múltiples denuncias y demandas de organismos internacionales de derechos humanos debido a que la compañera era amenazada constantemente para quitarle su vida, denunció en un comunicado La Vía Campesina, el agosto pasado.

Condenamos este vil asesinato en la humanidad de nuestra compañera, que prueba una vez más la criminalidad institucionalizada, por lo cual denunciamos al gobierno de Juan Orlando Hernández por no asumir las responsabilidades que debiera, como tampoco lo ha hecho con los múltiples crímenes cometidos en contra de 130 campesinos asesinados durante estos dos últimos gobiernos nacionalistas”, reza el comunicado.

Más de 150 campesinos y campesinas han sido asesinados, en el marco de la lucha por el derecho a la tierra, donde 300 mil familias no tienen acceso a parcelas para su cultivo, y el estado no hace mucho por investigar estos crímenes.