lunes, 27 de abril de 2015

Ayotzinapa: Priva la impunidad, sentir a siete meses del crimen de los 43

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Por Emir Olivares | La Jornada

Siete meses después del crimen contra los normalistas de Ayotzinapa, cientos de ciudadanos lanzaron un reto simbólico al gobierno federal: instalaron en uno de los camellones de Paseo de la Reforma una escultura roja de metal de más de tres metros de altura donde se lee “+43”.

Fue un mensaje contundente: siete meses después de los hechos en Iguala, Guerrero –que dejaron seis personas ejecutadas, tres de ellos normalistas, y 43 más desaparecidos–, la única conclusión del caso es la impunidad.

Unas 400 personas tomaron una vez más las calles para demandar justicia y verdad por esta agresión en lo que fue la undécima acción global por Ayotzinapa. Pero la manifestación fue distinta: más allá de marchas y discursos, varios colectivos se organizaron para, con la ayuda de palas y picos, colocar un “antimonumento” para recordar que ese “crimen de Estado” sigue impune.

Esta estructura se colocó justo en el cruce de Reforma y Bucareli, a fin de que quienes transiten por esta avenida recuerden que aún no hay verdad, justicia ni castigo a los responsables, por lo que se demandó a las autoridades no retirarlo hasta que aparezcan con vida los normalistas.

Al mediodía del domingo parecía que sobre un templete –instalado al pie del edificio de la Lotería Nacional– habría una decena de discursos que reiteraban que los hechos de Iguala se tratan de “un crimen de Estado”. Pero a las 14 horas sorpresivamente el orador llamó a poner la atención en el camellón ubicado frente a la Fuente Bicentenario.

Un camión de carga se detuvo en ese sitio y decenas de personas apoyaron con la descarga de las figuras del “antimonumento”. Minutos después el conductor de la unidad fue detenido por la policía capitalina, se denunció.

Varios hombres comenzaron a cavar sobre una de las jardineras del camellón de Reforma. Con precaución retiraron las plantas sembradas para hacer un profundo agujero donde se insertó la base de la escultura, cuyo autor se guardó en el anonimato. Mucho más rápido se colocaron los monumentales caracteres del “antimonumento”. Una vez colocado el signo de más y la cifra 43 volvieron a maniobrar para colocar las plantas.

Una vez instalado el “antimonumento”, Melitón Ortega, uno de los padres de los normalistas desaparecidos, subrayó que han transcurrido siete meses de lucha para los familiares de las víctimas por conseguir la verdad y la justicia, pero a la vez han sido siete meses de “coraje y mucho dolor”.

Dejó claro el sentir de los padres: “Se trata de un crimen de Estado cuyo principal responsable es Enrique Peña Nieto. La orden salió de ahí (de Los Pinos); tenemos claro que no hay otro responsable de esa agresión”.

Ortega demandó que la Procuraduría General de la República atienda las recomendaciones del grupo interdisciplinario de expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que se abran nuevas líneas de investigación sobre el caso y se analice la presunta participación en los hechos del Ejército y del gobernador con licencia Ángel Aguirre.

Previamente, durante el acto político-cultural, el director del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, Miguel Concha Malo, enfatizó: “La comunidad nacional e internacional continúan exigiendo: Vivos los llevaron, vivos los queremos”.

Demandó que la Procuraduría General de la República atraiga el caso de Julio César Mondragón –el normalista cuyo cuerpo apareció desollado con signos de tortura–, pues hasta ahora las indagatorias recaen en las autoridades de Guerrero.

El profesor emérito de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México Adolfo Gilly envió un mensaje escrito en el que expresó: “No es posible que hoy, a siete meses de los hechos, el gobierno federal y el gobernador con licencia de Guerrero no sepan la verdad completa”.

En el acto también participaron el profesor tzotzil (quien estuvo preso más de 14 años) Alberto Patishtán; las actrices Jesusa Rodríguez y Francesca Guillén, y el director del Centro Miguel Agustín Pro Juárez, Mario Patrón, entre otros. También hubo música, poesía y performance.

A las 16 horas, varios jóvenes salieron en marcha desde el Ángel de la Independencia hasta el Zócalo capitalino, con una escala en el “antimonumento”. Y por la noche, familiares de los normalistas, acompañados de otros colectivos, colocaron veladoras en la Plaza de la Constitución para demandar la presentación con vida de los estudiantes desaparecidos.

Hasta el cierre de esta edición se había informado que se mantendrían guardias para evitar que las autoridades capitalinas o federales intentaran retirar el “antimonumento”, pues no “se retirará hasta que los normalistas sean presentados con vida”. Por la noche la escultura permanecía en ese sitio.