martes, 31 de marzo de 2015

"Aún no he visto a ninguna camarera de piso llegar a jubilarse a los 65 años", López Ferré

Foto Ernest Cañada
Por Ernest Cañada | ALBA SUD | Rel-UITA

Joan López Ferré, de origen catalán, es desde hace 11 años médico de familia en el Centro de Salud de Felanitx. Intensivista de especialidad, durante muchos años fue jefe de servicio de un hospital. En la zona donde ahora trabaja, la costa de Levante de Mallorca, hay una fuerte presencia de la actividad hotelera, por lo que es muy habitual que atienda a trabajadoras ocupadas como camareras de piso.

"Yo veo cuarenta o cincuenta pacientes cada día, muchas de ellas camareras de pisos, y tengo la experiencia de tenerlas que atender de los problemas derivados del trabajo que hacen", afirma el doctor López Ferré.

Aprovechamos el contacto diario que tiene desde el sistema público de salud para hablar sobre las dolencias y problemas médicos que presenta este colectivo laboral.

-Prácticamente todas las camareras de pisos con las que he hablado en los últimos meses se quejan de serios problemas de salud derivados del trabajo que hacen. ¿En tu consulta se repite este patrón?
-Las personas que llevan muchos años haciendo esta labor están hechas polvo, estoy hablando de mujeres de 50 años para arriba. Tienen unas exigencias de trabajo muy duras.

Hay camareras de piso que hacen 20 y 25 habitaciones, o las hay que aún hacen más. ¡Esto es tremendo!

En algunos hoteles tienen que ir con el carro arriba y abajo. Además padecen unos horarios infernales y muchas veces es difícil incluso que puedan venir al médico. O sea unas condiciones muy duras.

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-¿Cuáles son las consecuencias sobre su salud?
-Casi siempre sufren enfermedades derivadas de la columna vertebral. Acaban con unas contracturas musculares crónicas, con artrosis, que es el desgaste de las articulaciones óseas, que en personas que hacen otro tipo de trabajo, o si ellas no lo hicieran de un modo tan exagerado, quizás aparecería más tarde.

En empleadas que trato en las resonancias magnéticas aparecen hernias discales. Algunas de estas hernias comprometen la médula espinal y hacen daño no solo en el lugar de la compresión. Asimismo tienen también muchos problemas con el túnel carpiano.

-¿Y la repercusión psíquica, por la forma en que se está trabajando?
-El tratamiento de estos pacientes es muy difícil porque además del sufrimiento puramente físico y orgánico hay un sufrimiento psicológico.

¿Por qué? Por el estrés. Si una camarera enferma, a menudo no la sustituyen y las labores se reparten entre las que quedan, por lo que muchas veces deben hacer las habitaciones que tienen establecidas más la que una ha dejado pendiente porque no ha ido a trabajar.

Además están tratadas como las últimas en la escala profesional de los hoteles, con un trabajo poco reconocido. Todo esto hace que vivan en una permanente crisis de ansiedad que se acaba convirtiendo en depresiones crónicas.

Y cuando llegan a su casa también tienen sus problemas, como todo el mundo, pero si uno llega a casa reventado y estresado y pensando que mañana le espera lo mismo, todo se hace mucho más difícil.

-Imagino que en las condiciones contractuales en las que muchas de ellas trabajan no es tan fácil que acudan al médico, pienso sobre todo en las eventuales…
-Las camareras fijas, las más viejas, son las que vienen a pasar consulta. Las eventuales, en general más jóvenes, no vienen, porque muchas veces en verano no les dan ni un día libre.

Y con los contratos que tienen si piden licencia las despiden inmediatamente. Muchas veces vienen hechas polvo, yo les ofrezco la baja por enfermedad y no la quieren.

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-Muchas cuentan que toman todo tipo de pastillas para poder trabajar y aguantar el dolor…
-Hacen uso y abuso de los analgésicos, y además no pueden hacer rehabilitación, fisioterapia, que les iría muy bien, por incompatibilidad en los horarios.

También abusan de los psicofármacos para la ansiedad, que en algunos casos terminan en depresión, porque la ansiedad y la depresión son las dos caras del mismo proceso.

-¿Cuáles son los posibles efectos de la sobre automedicación?
-Tomar durante veinte años seguidos ibuprofeno cada mañana para poder ir a trabajar, para poder aguantar, y luego tomar un alprazolam -el famoso tranquimazin- porque les pega la ansiedad al mediodía, y por la noche algo para poder dormir, porque van estresadas, es un problema serio.

Tomar antiinflamatorios de forma crónica afecta al estómago y sube la presión arterial, comprometiendo también a los riñones. Y el alprazolam es un ansiolítico, crea adicción.

Y en mujeres como éstas, que lo toman durante meses o años, como en todas las adicciones necesitas cada vez mayores dosis. Cuando intentas quitárselos cuesta mucho trabajo.

-¿Cuáles son los medicamentos más habituales?
-Para el dolor toman paracetamol, ibuprofeno, enantyum, diclofenaco o nolotil. Y cuando esto ya no es suficiente se pasan a los opiáceos débiles, derivados lejanos de la morfina, como son el tramadol o la codeína.

Para la ansiedad empiezan tomando valeriana y después alprazolam. Y luego toman también para poder dormir, porque el estrés que llevan no las deja dormir. Se despiertan a medianoche y al día siguiente tienen que ir a trabajar cansadas.

Para dormir toman diazepam, lormetazepam, todos estos hipnóticos. Y luego hay las que toman antidepresivos como la paroxetina, que es lo que ingieren las camareras ya veteranas, las que llevan años y años.

-Hablando con algunos médicos de empresa me decían que fundamentalmente hay un problema de malos hábitos posturales de las mismas trabajadoras. ¿Qué opinas de esto?
-Si hace 10 años -por decir una fecha- hacían 14 ó 15 habitaciones, luego pasaron a hacer 18 y ahora 24, entonces que los médicos de empresa hablen de hábitos posturales me da risa.

Los médicos de empresa, como su nombre indica, son médicos retribuidos por la empresa, por lo cual defienden a la empresa, así de claro te lo digo. Al igual que los médicos de las mutuales.

-¿No son bien tratadas en las mutuales?
-Cuando una paciente tiene un accidente de trabajo la atienden, no digo que no la atiendan, pero la mutual le da de alta tan pronto como puede y si la enfermedad se cronifica se la sacan de encima y la envían al sistema de salud convencional.

-¿Qué pasa entonces con las bajas laborales?

-Las bajas laborales están muy mal. Hay muchas jóvenes eventuales, que tienen "contratos basura" y que, como decía antes, si se acogen a una baja por enfermedad las despiden. Por lo tanto no las toman,

En este sentido las fijas están mejor, están fatal físicamente pero en el aspecto contractual no. La mayoría de las jóvenes no pueden permitirse ningún lujo. Solo las chicas que viven con su padre y su madre, que van a trabajar una semana y ya no vuelven, y que dicen que se mate otra trabajando así.

Y para los inspectores médicos del sistema de salud la baja de una camarera de piso es una baja sospechosa. Porque se tiene la impresión de que todas se quejan, que a todas les duele la espalda. No hay compasión.

-¿Quieres decir que se las desprecia también desde el sistema de salud?
-Para muchos médicos son enfermas crónicas, y los enfermos crónicos cansan. Son enfermos que incordian. Son mal vistas también por los inspectores del sistema de salud por las bajas y mal vistas por las mutuas. Y es muy difícil convencer a un tribunal médico para que se les otorgue a estas mujeres un grado de incapacitación parcial o total.

-O sea, lo tienen todo en contra.
-Por lo que he estado viendo no encuentro camareras que lleguen a jubilarse a la edad que les corresponde. Yo creo que todavía no he visto ninguna camarera de piso llegar a jubilarse a los 65 años.

Las habrá, pero yo no las he visto. No pueden. Que si la artrosis prematura, las protrusiones discales, el síndrome del túnel carpiano, el hombro doloroso, tendinitis…

Muchas veces se tienen que operar de una cosa y luego de otra. Después tienen ansiedad, y algunas de ellas depresión, y llega un momento en que de los 6 u 8 meses que tienen que trabajar están de baja 4 ó 5, por lo que a las empresas les sale más a cuenta que las incapaciten y jubilarlas y contratar en su lugar a una mujer joven.

Por la situación que padecen no llegan a jubilarse nunca normalmente, tienen que abandonar antes, peor se terminan yendo con una cena de homenaje de la empresa.

-Describes una situación muy dura.
-Lo que más me duele es que son personas que sufren mucho y que están despreciadas por todos. Y despreciadas en primer lugar por los hoteleros, que las consideran chusma.

La patronal piensa que si ésta está enferma y no vuelve pues ya pondremos otra, y si una se enferma las otras harán su trabajo.

En los años 60 los hoteleros de Mallorca se iban por Andalucía y reclutaban gente que estaba sin trabajo y se las traían.

Estas personas dormían en los sótanos de los hoteles, donde las tenían alojadas en unas condiciones infrahumanas.

La cosa fue mejorando a lo largo de los años hasta que ahora con la crisis volvemos para atrás.