martes, 10 de febrero de 2015

Las camareras de pisos se fortalecen en los medios y la red

Foto G. Trucchi | Rel-UITA
Por Ernest Cañada | ALBA SUD/Rel-UITA

La campaña por la dignificación de las condiciones laborales de las camareras de piso empieza a tener fuerte repercusión en España, empujada por apariciones de algunas de las trabajadoras en medios de comunicación masivos y el uso que han hecho ellas mismas de las redes sociales para difundir estas noticias y fortalecer su coordinación.

Bajo el lema “Arreglen mi puesto de trabajo”, la campaña ha sido impulsada por la UITA a través del Grupo Profesional de HRCT, presidido por el sindicalista argentino Norberto Latorre.

En España, las federaciones sindicales de servicios de los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, están adheridas a la UITA, y han asumido también la campaña.

Además, cuentan con el apoyo de la Regional Latinoamericana de la UITA (Rel-UITA) y de Alba Sud, un centro de investigación y comunicación con sede en Barcelona.

Apariciones en los medios de comunicación
Aprovechando espacios


Uno de los principales problemas de las camareras de piso para mejorar sus condiciones de trabajo es la situación de invisibilidad, menosprecio y discriminación que padecen.

Un objetivo prioritario de la campaña ha sido precisamente ayudarlas a que puedan contar por ellas mismas su realidad.

Pretendíamos que el gran público conociera la dureza de su trabajo diario y la precarización de sus condiciones laborales, fuertemente acentuada en los últimos años, cuando el empresariado hotelero, escudándose en “la crisis”, impuso condiciones draconianas.

Para empezar a romper este cerco comunicativo, que dificulta también la organización sindical, contábamos en primera instancia con las páginas web de Rel-UITA y Alba Sud.

Ambos medios se pusieron al servicio del colectivo de camareras de pisos, realizando primero entrevistas a trabajadoras de Mallorca, como Dolores Ayas, Angelina Alfaro, Soledad Castro, Isabel Moreno, Esther Ortega, Pepi Lora y María González, todas ellas delegadas sindicales de CCOO y UGT de sus respectivos centros de trabajo, y luego a compañeras de otras regiones de España.

La Rel y Alba Sud recogieron así los testimonios de Eulalia Carralero, de Lloret de Mar, Mar Torres, emigrante en Inglaterra, o Lucía, seudónimo bajo el que se ocultaba una trabajadora eventual de Barcelona; de dirigentes sindicales como Pilar Rato, de CCOO, Santos Nogales, de UGT; y el de un médico de familia, Joan López, que validó desde una perspectiva profesional el relato de las trabajadoras.

Difundimos igualmente un artículo de Gonzalo Fuentes, dirigente sindical de la federación de servicios de CCOO y responsable por parte de este Sindicato de la campaña de la UITA.

Toda esta labor de comunicación a través de las páginas web de la Rel-UITA y Alba Sud ha sido permanente desde que empezó la campaña.

Disponer de medios propios es fundamental para sostener el tema, al poder elegir sin ningún tipo de restricciones los contenidos a “subir” y controlar el ritmo de lo que nos interesaba difundir en cada momento.

Pero a pesar de la importancia de este tipo de recursos autónomos, el salto en términos comunicacionales lo dimos cuando publicamos en el diario español El País, a finales de julio de 2014, el artículo “Las que limpian los hoteles”, con testimonios de las trabajadoras de Mallorca.

En la edición digital del diario se registraron más de 7.800 “Me gusta” de Facebook, demostrándose la amplia difusión en las redes sociales que había tenido la nota.

Poco tiempo después, la Cadena Ser, una de las emisoras más escuchadas en España, nos hacía una entrevista a mí y a Dolores Ayas, una de las trabajadoras cuyo testimonio había sido recogido en el primer artículo.

También el Diario de Mallorca, el principal periódico de las Islas Baleares, me entrevistó sobre el impacto en la salud de las trabajadoras de la sobrecarga de trabajo a que están sometidas y en general sobre las condiciones en las que deben realizar sus tareas.

Otro cotidiano, Ara Balears, puso en portada la problemática de la precariedad del trabajo de las camareras de pisos, dedicándole dos páginas enteras a la campaña.

En páginas interiores recogió la opinión de Ginés Díez, secretario general de la Federación de Comercio, Hotelería y Turismo de CCOO de las Islas Baleares, y reprodujo varias de las entrevistas que habíamos hecho a las camareras de pisos de Mallorca.

El debate en las calles
Una experiencia compartida


Estas apariciones en medios de comunicación de gran alcance han ayudado a que el tema se hiciera visible y a que en zonas del país donde este sector tiene una importancia económica central se hablara públicamente sobre las condiciones laborales de las camareras de pisos y de otros colectivos del sector hotelero.

Fue el caso de Mallorca, donde a pesar de que el trabajo en el turismo es una experiencia compartida de forma masiva, pocas veces ha sido motivo de atención en los grandes medios de comunicación, en todo caso no desde la perspectiva de los trabajadores y trabajadoras. De ahí que la campaña conectara con una necesidad soterrada de la que participan miles de personas.

La difusión masiva ha facilitado por otra parte que el tema se empezara a discutir en círculos políticos. Así, David Abril, diputado en el Parlamento de Baleares por el grupo de izquierda MÉS, escribió dos artículos en los que habló de la campaña y señaló la necesidad de abrir un debate público sobre las condiciones laborales en el sector hotelero.

Además, obligó a que la situación de los trabajadores y trabajadoras del sector estuviera en la consideración del parlamento y del gobierno, hasta el momento, dedicados a elaborar políticas a medida de los intereses de las grandes cadenas hoteleras.

El uso de las redes sociales
Amplificar y encontrarse


Pero los avances que se han producido en la campaña en términos comunicacionales y de visibilidad no pueden entenderse sin la participación activa que las propias camareras de pisos han tenido en las redes sociales.

Cada uno de los artículos y entrevistas han sido reproducidos y difundidos masivamente por las mismas trabajadoras.

Inicialmente esas notas tenían más difusión si procedían de un medio de comunicación masivo, porque le aportaban una legitimidad necesaria al tratarse de una problemática tan invisibilizada, pero después empezó a suceder lo mismo con cualquiera de las entrevistas que publicábamos en Alba Sud o la Rel-UITA.

Las trabajadoras encontraron en estos materiales que había personas que hablaban sobre ellas o que alguna de sus compañeras estaba compartiendo su experiencia, y decidieron aprovechar ese espacio.

Grupos de Facebook especializados en este colectivo laboral, como Gobernantas, que dirige Mar Torres, Camareras de piso del Mundo o Historias de trabajadores de hotel, entre otros, recogieron abundantemente la palabra de las trabajadoras.

Las redes sociales juegan, en efecto, un papel muy importante en la campaña, porque en un momento en el que el colectivo de las camareras de pisos está muy segmentado y dividido y con grandes dificultades para una afiliación sindical masiva, se convierten en los instrumentos por medio de los cuales las trabajadoras llegan a otras compañeras, se reconocen como colectivo y se dan mutuamente ánimos.

En este proceso ha sido especialmente importante la creación del grupo de Facebook Las Kellys, impulsado por las trabajadoras de Lloret de Mar y administrado por Eulalia Corralero, camarera de piso y delegada sindical de CCOO.

La campaña sigue
Fortalecer la organización


La campaña en España cuenta tan solo unos pocos meses de vida. Sin embargo, ha despertado ya el interés y motivación de muchas trabajadoras del sector turístico, que están usando las nuevas tecnologías para hacerse visibles, denunciar su situación, compartir experiencias y coordinarse.

Eulalia Corralero, en una entrevista reciente que le hicimos, decía refiriéndose a Las Kellys: “Ya se habla de que se puede hacer algo para cambiar la explotación a la que estamos sometidas”.

“Hasta hace poco todo eran solo quejas sin esperanza”, apuntaba Corralero. Las redes sociales tienen serios riesgos, pero también es claro que pueden convertirse en herramientas de comunicación que las trabajadoras y los trabajadores pueden utilizar en su beneficio.

Fuente: Rel-UITA