jueves, 5 de febrero de 2015

El Salvador: Rutilio Grande en proceso de beatificación

Vaticano sostiene que “es imposible comprender a Mons. Romero, sin Rutilio Grande

Por Gerardo Arbaiza | ContraPunto

Un día después que El Vaticano diera aval a la beatificación de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, provocando el júbilo colectivo en la sociedad salvadoreña, la feligresía católica del país vuelve a recibir una noticia esperanzadora, al conocerse que se le ha abierto un proceso de beatificación la padre Rutilio Grande.

El presidente de la Congregación Vaticana para la Familia Monseñor Vincenzo Paglia, informó este miércoles en una conferencia de prensa en Roma, que la Iglesia Católica en El Salvador abrió desde hace tres meses un proceso de beatificación a Grande, un sacerdote jesuita muy recordado por su lucha a favor de comunidades rurales desprotegidas.

Grande era un párroco que trabajó al norte del departamento de San Salvador y fue contemporáneo y amigo cercano a Monseñor Romero, quien lo consideró como el “mejor pastor” de su Arquidiócesis.

En marzo de 2014 se conoció que el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, ordenó que se iniciara el estudio de la vida de Rutilio Grande para abrir una causa. El proceso de beatificación estaría en su etapa inicial o diocesana, a cargo de la iglesia católica salvadoreña, de acuerdo a las palabras de Monseñor Paglia.

“Es imposible comprender a Romero sin comprender a Rutilio Grande”, dijo Paglia, quien es el postulador de la causa de canonización de Monseñor Romero en Roma.

El vocero vaticano, el padre Federico Lombardi, dijo por su parte que el inicio del proceso de beatificación al Padre Rutilio Grande, demuestra una “apertura bastante robusta” al estudio documental de otros sacerdotes en América Latina que habrían sido martirizados, al igual que Grande y Romero.

Rutilio Grande fue asesinado un 12 de marzo de 1977, el crimen fue atribuido a la Guardia Nacional, la cual le habría tendido una emboscada, cuando se dirigía a oficiar una misa en el Paisnal, municipio de San Salvador. Junto a él fueron asesinados  sus dos colaboradores Manuel Solórzano y el joven Nelson Rutilio Lemus.

Para su funeral, Monseñor Romero canceló todas las misas en El Salvador y organizó una sola misa en Catedral Metropolitana. El próximo beato puso al padre Grande como el ejemplo a seguir para todos los sacerdotes de su arquidiócesis.

Al respecto, el presidente de la Fundación Romero, Monseñor Ricardo Urioste, explicó que el proceso diocesano, del cual se ocuparía la Iglesia en El Salvador, implica que el arzobispo Escobar Alas tiene que convocar a un tribunal, conformado por un juez, un secretario y varios testigos, que analicen la evidencia en torno al Padre Grande.

Urioste añade que el proceso diocesano de beatificación al padre Grande podría demorar al menos dos años, para luego ser enviado a Roma. De acuerdo a fuentes extraoficiales, la imagen del párroco genera más conflicto al interior del Clero salvadoreño, que la figura de Monseñor romero, pero que el Vaticano estaría dispuesto a impulsar esta causa, así como la de otros mártires del continente americano.

“Ya sabemos en la arquidiócesis y Monseñor (Escobar Alas) lo sabe, que hay que hacer esto, pero como estamos en lo de Monseñor Romero, no se le había metido el diente”, aclaró Urioste en breves declaraciones a ContraPunto.

Alguien quien guarda un recuerdo especial del padre Rutilio Grande es el ex director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (IDHUCA), Benjamín Cuellar, quien tuvo al párroco jesuita como su “prefecto de disciplina”, cuando estudiaba en el Externado de San José en 1971.

Cuellar comenta que, mientras preparaba un discurso sobre la realidad nacional para las celebraciones de la independencia de El Salvador, Rutilio Grande se ofreció a ayudarle y le facilitó el documento emanado de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, celebrada en 1968 en Medellín, Colombia.

“Ese era Rutilio Grande, alguien que sin mucho aspavientos y sin ninguna bulla, estaba igual de comprometido con la gente que Monseñor Romero”, sostiene el activista de derechos humanos.

A juicio de Cuellar y contrario a lo que muchos creen, el asesinato de Rutilio Grande no provocó un cambio en el pensamiento de Monseñor Romero, quien en ese entonces se caracterizaba por una posición conservadora. En apreciación del ex director del IDHUCA, Romero ya era un “hombre bueno”, previo al asesinato de Grande.

Además destaca que ambos fueron víctimas de la represión militar que imperaba en El Salvador a finales de los 70: “En diferentes tiempos y diferentes condiciones ambos tenían las cualidades, virtudes y bondad en la misma medida, y merecen estar en los altares”, acotó.