lunes, 19 de enero de 2015

"Aún no he visto a ninguna camarera de piso llegar a jubilarse a los 65 años" López Ferré

Foto E. Cañada
Por Ernest Cañada | ALBA SUD - Rel-UITA

Joan López Ferré, de origen catalán, es desde hace 11 años médico de familia en el Centro de Salud de Felanitx. Intensivista de especialidad, durante muchos años fue jefe de servicio de un hospital. En la zona donde ahora trabaja, la costa de Levante de Mallorca, hay una fuerte presencia de la actividad hotelera, por lo que es muy habitual que atienda a trabajadoras ocupadas como camareras de piso. 

"Yo veo cuarenta o cincuenta pacientes cada día, muchas de ellas camareras de pisos, y tengo la experiencia de tenerlas que atender de los problemas derivados del trabajo que hacen", afirma el doctor López Ferré.

Aprovechamos el contacto diario que tiene desde el sistema público de salud para hablar sobre las dolencias y problemas médicos que presenta este colectivo laboral.

Prácticamente todas las camareras de pisos con las que he hablado en los últimos meses se quejan de fuertes problemas de salud derivados del trabajo que hacen. ¿En tu consulta se repite este patrón?
Las personas que llevan muchos años haciendo este trabajo están hechas polvo, estoy hablando de mujeres de 50 años para arriba. Tienen unas exigencias de trabajo muy duras. Hay camareras de piso que están haciendo 20 y 25 habitaciones, o las hay que aún hacen más. ¡Esto es tremendo! En algunos hoteles tienen que ir con el carro arriba y abajo. Además tienen unos horarios infernales y muchas veces es difícil incluso que puedan venir al médico. O sea unas condiciones muy duras.

¿Qué repercusiones tiene en su salud?

Casi siempre sufren enfermedades derivadas de la columna vertebral. Acaban con unas contracturas musculares crónicas, con artrosis, que es el desgaste de las articulaciones óseas prematuras, y que en personas que hacen otro tipo de trabajo o si ellas no lo hicieran de un modo tan exagerado quizás aparecerían más tarde. Luego hay personas de las que trato a las que les hago hacer resonancias magnéticas y se ve que tienen hernias discales. Algunas de estas hernias comprometen la médula espinal y hacen daño no solo en el lugar de la compresión. Tienen también muchos problemas con el túnel carpiano.

¿Y la repercusión psíquica por la forma en que se está trabajando?

El tratamiento de estos pacientes es muy difícil porque además del sufrimiento puramente físico y orgánico hay un sufrimiento psicológico. ¿Por que? Por el estrés, que si deben que hacer 25 habitaciones son 25 habitaciones, no pueden hacer 24. Si una enferma a menudo no la sustituyen y el trabajo se reparte entre las que quedan, por lo que muchas veces deben hacer el trabajo que tienen establecido más el que una ha dejado pendiente porque no ha ido a trabajar. Además están tratadas como las últimas en la escala profesional de los hoteles, con un trabajo poco reconocido. Todo esto hace que vivan en una permanente crisis de ansiedad que se acaba convirtiendo en depresiones crónicas.

Y cuando llegan a su casa también tienen sus problemas, como todo el mundo, pero si uno llega a casa reventado y estresado y pensando que mañana le espera el mismo, todo se hace mucho más difícil.

Imagino que con las condiciones contractuales en las que muchas de ellas trabajan no es tan fácil que acudan al médico, pienso sobre todo en las eventuales

Las camareras fijas, las más viejas, son las que vienen a pasar consulta. Las eventuales, en general más jóvenes, no vienen, porque muchas veces en verano no les dan ni un día libre. Y con los contratos que tienen muy a menudo si cogen la baja las despiden inmediatamente. Muchas veces vienen hechas polvo y me encuentro que les ofrezco la baja y no la quieren.

Muchas de ellas me dicen también que toman todo tipo de pastillas para poder trabajar y aguantar el dolor, y también para hacer frente al estado de ansiedad que muchas veces tienen.

Hacen uso y abuso de los analgésicos, y además no pueden hacer rehabilitación, fisioterapia, que les iría muy bien, por incompatibilidad en los horarios. También hacen un abuso de los psicofármacos para la ansiedad, que en algunos casos terminan en depresión, porque la ansiedad y la depresión son las dos caras del mismo proceso.

¿Cuáles son los posibles afectos de la sobre automedicación que están haciendo estas trabajadoras?

Tomar anti-inflamatorios en un momento dado, si uno tiene dolor de muelas y toma un antibiótico y un anti-inflamatorio está perfecto, no hay ningún problema. Ahora bien tomarse durante veinte años seguidos ibuprofeno cada mañana para poder ir a trabajar, para poder aguantar, y luego tomarse un alprazolam, el famoso tranquimazin, porque les pega la ansiedad al mediodía, y por la noche algo para poder dormir, porque van estresadas, pues esto es un problema.

Tomar anti-inflamatorios de forma crónica afecta al estómago, sube la tensión arterial, afecta también a los riñones, ... Y el alprazolam, por ejemplo, que es un ansiolítico, crea adicción. Y en mujeres como éstas que lo toman durante meses o años, como todas las adicciones necesitas cada vez más dosis. Cuando intentas quitárselo cuesta mucho trabajo, porque ya están habituadas.

¿Cuáles son los medicamentos más habituales?

Por el dolor toman paracetamol, ibuprofeno, enantyum, diclofenaco o nolotil. Y cuando esto ya no es suficiente se pasa a los opiáceos débiles, derivados lejanos de la morfina, como son el tramadol o la codeína. Para la ansiedad empiezan tomando valeriana y después alprazolam. Y luego toman también para poder dormir, porque el estrés que llevan no las deja dormir. Se despiertan a media noche y al día siguiente tienen que ir a trabajar cansadas. Para dormir toman diazepam, lormetazepam, todos estos hipnóticos. Y luego hay las que toman anti-depresivos, como la paroxetina, que es lo que toman las camareras ya veteranas, las que llevan años y años.

Hablando con algunos médicos de empresa me decían que fundamentalmente hay una problema de malos hábitos posturales de las mismas trabajadoras, ¿qué opinas de esto?

Si hace 10 años por decir una fecha hacían 14 ó 15 habitaciones, luego pasaron a hacer 18 y ahora 24, entonces que los médicos de empresa hablen de hábitos posturales me da risa. Los médicos de empresa, como su nombre indica, son médicos retribuidos por la empresa, entonces defienden a la empresa, así de claro te lo digo. Al igual que los médicos de las mutuas.

¿No son bien tratadas en las mutuas?

Cuando una paciente tiene un accidente de trabajo la atienden, no digo que no la atiendan, pero la mutua le da de alta tan pronto como puede y si la enfermedad se cronifica se la sacan de encima y la envían al sistema de salud convencional. La mutua es quien paga al trabajador mientras está de baja, cuando se supone que la enfermedad es secundaria al trabajo, pero muchas veces es muy difícil atribuirlo.

¿Qué pasa entonces con las bajas laborales?

Las bajas laborales están muy mal. Hay muchas jóvenes que tienen estos "contratos basura" y que si se cogen la baja las despiden. Por lo tanto no hay bajas en este grupo porque las echan. En este sentido las fijas están mejor, están fatal físicamente pero en este aspecto contractual no. La mayoría de las jóvenes no pueden permitirse ningún lujo. Solo las chicas que viven con su padre y su madre, que van a trabajar una semana y ya no vuelven, y que dicen que se mate otro trabajando así.

Y para los inspectores médicos del sistema de salud la baja de una camarera de piso es una baja sospechosa. Porque se tiene la impresión de que todas se quejan, que a todas les duele la espalda. No hay compasión.

¿Quieres decir que se las desprecia también desde el sistema de salud?

Para muchos médicos son enfermas crónicas, y los enfermos crónicos cansan, siempre es lo mismo, que si me duele la espalda, que si ya se ha tomado el ibuprofeno, que ahora un inyectable de cortisona o anti-inflamatorios para poder tirar. Son enfermos que incordian. Son mal vistas también por los inspectores del sistema de salud por las bajas y mal vistas por las mutuas. Y es muy difícil convencer a un tribunal médico para el grado de incapacitación parcial o total. O sea, lo tienen todo en contra.

Por lo que he estado viendo, prácticamente no me encuentro con trabajadoras que lleguen a jubilarse a la edad que les corresponde.

Yo creo que todavía no he visto ninguna camarera de piso llegar a jubilarse a los 65 años. Las habrá, pero yo no las he visto. No pueden. Que si la artrosis prematura, las protrusiones discales, el síndrome del túnel carpiano, el hombro doloroso, tendinitis ... Muchas veces acaban que las tienen que operar de una cosa y luego de otra. Después tienen ansiedad, y algunas depresión, y llega un momento en que de los 6 u 8 meses que tienen que trabajar están de baja 4 ó 5, y llega a un momento que a la empresa le sale más a cuenta que la incapaciten y jubilarse, y contratar a una mujer joven. Total, que las camareras de pisos no se jubilan a los 65 años y les hacen una cena de homenaje de empresa.

Describes una situación muy dura.

Lo que más me duele es que son personas que sufren mucho y que están despreciadas por todos. Y despreciadas en primer lugar por los hoteleros, que las consideran chusma. La patronal piensa que si ésta está enferma y no vuelve pues ya pondremos otra, y si una está enferma y no bien las otras ya harán su trabajo.

En los años 60 los hoteleros de Mallorca se iban por Andalucía y reclutaban gente que estaba sin trabajo y se los traían. Estas personas dormían los sótanos de los hoteles, donde los tenían alojados en unas condiciones infrahumanas. La cosa fue mejorando a lo largo de los años hasta que ahora con la crisis volvemos para atrás.

Fuente: ALBA SUD