martes, 9 de diciembre de 2014

A monseñor Romero lo homenajean en Roma y lo humillan en San Salvador

Alcalde pretende designar calle con el nombre de su asesino 

Por Gilberto García | Rel-UITA

Tras el anuncio de la beatificación de monseñor Romero, el alcalde de San Salvador pretende nombrar a una calle de la capital con el nombre del asesino del arzobispo.
En mayo de 2005, la Congregación de la Doctrina de la Fe de El Vaticano anunció que iniciaría el proceso de beatificación de monseñor Oscar Arnulfo Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980.

El anuncio fue debido a que se concluyó que “fue un mártir de la iglesia, asesinado por su fe cristiana.

Romero entendía el mensaje religioso como una denuncia de crímenes e injusticias en un momento en la historia de El Salvador en que el ejército y los escuadrones de la muerte masacraban a la población civil como reacción a las intensas movilizaciones en pro de justicia social.

Monjas, sacerdotes, catequistas y seminaristas que simpatizaban o acompañaban las aspiraciones populares también fueron víctimas de la represión.

El 4 de noviembre último, según diferentes fuentes religiosas, el arzobispo de San Salvador monseñor Escobar Alas anunció que durante su estancia en Roma “el papa Francisco le comunicó que monseñor Romero será beatificado el año entrante”.

Parece que este anuncio no cayó en agrado de algunos.

El actual alcalde de San Salvador, Norman Quijano, miembro del partido ARENA anunció que su Concejo Municipal renombró en la semana del 28 de noviembre a la Calle A San Antonio Abad con el nombre del fundador de su partido, el mayor Roberto D´Abuisson, señalado como autor intelectual del asesinato de Romero, líder de los escuadrones de la muerte y responsable de cientos de crímenes de lesa humanidad.

“La decisión no se va a revertir, por lo que ya se ha comenzado el proceso para que se pongan la señales de tránsito para que se identifique esta vía como la calle mayor Roberto D’Aubuisson”, manifestó el alcalde públicamente, lo que ha desatado una ola de protestas ciudadanas que critican desde la ofensa a la memoria de monseñor Romero y de las víctimas de la guerra civil hasta el costo económico que lleva el cambio de nomenclatura para los ciudadanos, negocios, empresas y el mismo gobierno central y municipal.

La Calle A San Antonio Abad es una vía importante que da acceso a la localidad del mismo nombre, en las faldas del volcán de San Salvador.

Tradición cultural y luchas humanitarias
Doble afrenta


Pero el cambio de nombre tiene también otras connotaciones. El barrio de San Antonio Abad tiene una tradición local muy propia. Allí existe una “Cofradía de los Historiantes”, una representación artística que representa la lucha del bien contra el mal, aparentemente entre árabes y españoles o entre ángeles y demonios.

En realidad, la danza es un sincretismo(1), tras el cual los pueblos originarios conservaron sus tradiciones, acoplándolas a las historias de los conquistadores españoles, pudiendo así practicar sus tradiciones ancestrales, aún frente a sus opresores.

La Cofradía de los Historiantes de San Antonio Abad es una de las más reconocidas a nivel nacional y tiene gran demanda en las fiestas patronales de todo el país.

Las celebraciones en honor a San Antonio Abad tienen lugar entre el 5 y el 17 de enero. Pero en 1979, el 19 de enero, a solo unos días de finalizadas éstas, el mayor Roberto D´Abuisson planificó y ordenó el asesinato del padre Octavio Ortiz y cuatro catequistas en la casa de la parroquia de San Antonio Abad conocida como “El Despertar”.

Desde entonces, las celebraciones se han fundido con el homenaje a los caídos en esta masacre. Dada la coincidencia de las fechas, aún en los años más crueles de la represión la celebración revestía una gran importancia y participación de los vecinos y comunidades eclesiales de base.

La autoría de D´Abuisson en el asesinato de Romero y de los mártires de “El Despertar” fue reconocida por el informe de la Comisión de la Verdad de la ONU de 1993, pero también por múltiples trabajos periodísticos.

En una entrevista publicada por un periódico digital en 2007(2), el camarógrafo de Teleprensa Carlos Santamaría describió el tipo de colaboración que los medios de comunicación prestaban en el marco de la represión militar que coordinaba D´Abuisson en aquel entonces.

“No sé si te acordás de una masacre que hubo en una casa de retiro en San Antonio Abad. Se llamaba El Despertar (…) D’Aubuisson era el jefe de la policía secreta y como a las 10:00 p.m. aporrearon la puerta de la casa de mi mamá y yo pensé que era un rastrillo (redada), en los que te llegaban a traer la guardia y nunca regresabas. Un guardia dijo que buscaban a Carlos Santamaría porque lo mandaba Guillermo De León. Le pregunté qué sucedía y me dijo que De León me ordenaba irme con ellos, que pasara por Teleprensa a sacar cámara y película porque me iba a ir con ellos. Me fui a Teleprensa y luego a la vieja Casa Presidencial, donde estaban planificando el ataque en la madrugada a esa casa y a una casa de playa en el Majahual. Ahí estaba D’Aubuisson y me dijo: ‘Todo lo que oigás y veás, nada. ¿Verdad?’. Nada, le dije. Luego me dijeron que me iba a ir con ellos; que tendría a un soldado a la par siempre y que cinta que se acababa, cinta que tenía que entregarle a la guardia. Ahí estábamos a las 4:00 a.m. esperando la señal, que iba a ser un cohete de vara, pero el traqueteo empezó antes. Cuando me metieron a la casa, empecé a ver el pijo de muertos… cipotes que habían intentado huir tirados en los techos… y estaban revisando todos los hoyos porque había algunos que se escondieron ahí. Pero mirá mano, en mi vida jamás había visto cómo a culatazos podés matar a alguien en menos de un minuto. No jodás, les daban con todo y les dejaban la cara deshecha; y yo grabando, y entregando la cinta después. Eso fue de lo más crudo que vi y era algo que no podías andar diciendo que lo habías visto. Al final, ellos le dieron a De León lo que quisieron, sólo lo que les favorecía. Y a mí me tocaba quedarme callado.”

El pasado 6 de diciembre se realizó la primera de muchas actividades anunciadas por diferentes organizaciones sociales.

Cientos de personas marcharon desde la Universidad de El Salvador, donde inicia la Calle A San Antonio Abad, hasta “El Despertar”, donde actualmente funciona una escuela pública, y repudiaron la medida del alcalde saliente, al tiempo que exigieron mantener el nombre original de la mencionada arteria.

El alcalde Quijano concluirá su mandato el 30 de abril de 2015, luego que su partido ARENA no lo dejara bregar un tercer mandato.

Todo indica que aparte de buscar el beneplácito de los sectores más recalcitrantes de su partido, sus últimas decisiones pretenden el agravio a la memoria de las víctimas de la guerra civil salvadoreña, tan lejana para algunos, pero tan presente en la vida cotidiana.

Según recientes encuestas, el candidato de ARENA, Edwin Zamora, un ex empresario maquilero que en 2010 impulsó una iniciativa legal para incrementar la jornada de trabajo de 8 a 12 horas, perdería las elecciones por la alcaldía por un margen de entre 23 y 33 puntos porcentuales ante el candidato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN.