miércoles, 19 de noviembre de 2014

Congreso Latinoamericano de Conflictos Ambientales

Gazeta Jujuy
Por Grettel Navas | ALBA SUD

De forma previa al Congreso, durante el 28 y 29 de octubre se realizó en el de la Campus de la Universidad Nacional de General Sarmineto (UNGS) un Curso de Ecología Política, coordinador por Francisco Suárez y Carlos A. Rugiero, y cuyos materiales están disponibles en el siguiente enlace.

El I Congreso Latinoamericano de Conflictos Ambientales fue calificado por Walter Pengue, profesor de la Universidad General Sarmiento y miembro del Comité Científico Internacional del Congreso, como “un rotundo fracaso, pero también un rotundo éxito”.

¿Por qué un fracaso?
Porque desde 1972 que se comenzó a poner énfasis sobre los límites del planeta frente al crecimiento económico hemos intensificado nuestros modos de producción y hemos llegado a un punto de no retorno.

Porque mientras en un Congreso se debaten ideas sobre la necesidad de nuevos modelos de producción en armonía con el medio ambiente, muchos políticos están cediendo permisos de explotación minera, petrolera y firmando leyes para megaproyectos que llevan consigo un desastre ambiental.

Un fracaso, en definitiva, porque la conflictividad socioambiental en nuestra región es tanta que amerita más de dos días de discusión.

¿Por qué un éxito?

Porque en el Congreso se intercambiaron propuestas no solo desde la academia sino que también se hicieron presentes activistas, personas vinculadas a movimientos sociales, miembros de Organizaciones No Gubernamentales, y se pudo realizar un debate desde la multi y la transdisciplinariedad.

Porque hubo alrededor de 400 personas de las cuales la mayoría eran jóvenes que están iniciando su desarrollo en la academia y desde ya están debatiendo temas que conllevan a la utilización de racionalidades y epistemologías críticas, como la Economía Ecológica y la Ecología Política.

Porque el que hayan más conflictos también nos afirma que cada vez hay más poblaciones que no aceptan condiciones de despojo, de violencia, de injusticia; porque las comunidades afectadas alzan la voz y luchan contra  la transformación radical de sus modos de vida. Porque el conflicto también lleva a una transformación social.

Fuente: ALBA SUD