jueves, 7 de agosto de 2014

Chabelo Morales a 6 años de permanecer recluido sin sentencia

defensoresenlinea.com
Por Marvin Palacios | Defensores en Línea

Un equipo de defensoras de derechos humanos encabezadas por la Coordinadora General del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), Bertha Oliva visitó recientemente a José Isabel (Chabelo) Morales López (37), recluido desde hace 6 años y sin recibir sentencia, en la granja penal El Porvenir de La Ceiba.

La granja penal se encuentra al pie de las montañas frondosas del área protegida de Pico Bonito, dada la frondosidad y espesura , no se puede ver desde la carretera y hay que adentrarse unos 4 kilómetros atravesando sembradíos de piña. El clima es fresco, la tranquilidad se respira a cada minuto, y el silencio evoca memorias del pasado.

Los puestos de control y la guardia del reclusorio, abrieron sus puertas para recibir a la delegación y minutos después se tuvo acceso al personaje al que los movimientos sociales  le han dedicado una lucha constante por obtener su liberación, ya que Chabelo ha sido considerado un preso político del régimen.
Chabelo o el Chele como le llaman sus compañeros y custodios de la granja penal ha permanecido privado de su libertad desde el año 2008, acusado de homicidio simple.

El proceso ha estado marcado por una serie de inconsistencias e irregularidades de acuerdo con profesionales del derecho que han tenido acceso al expediente que se encuentra en la Corte Suprema de Justicia (CSJ) a la espera de una resolución sobre un recurso de casación.

En febrero de este año la Corte Suprema de Justicia (CSJ) aceptó un recurso de casación que interpuso la defensa de Chabelo en contra de la sentencia condenatoria que emitió el tribunal de Trujillo.

La defensa explicó que las pruebas que se han presentado no dan lugar para que exista una resolución condenatoria porque la sentencia que emitió el tribunal de Trujillo fue infundada, ya que surge como resultado de una serie de violaciones a las normas procesales, sobre todo a derechos fundamentales consagrados en la Constitución de la República que no le fueron respetados a Morales.

Chabelo, fue condenado por un homicidio en perjuicio de Carlos Manrique Osorto, familiar de Henry Osorto Canales, subcomisionado de Policía quien libraba un enfrentamiento por tierras en proceso de recuperación por la comunidad Guadalupe Carney en Trujillo, Colón.

Este homicidio ocurrió en un incendio por el cual murieron 11 personas allegadas a Osorto, en su propiedad. La única prueba que acusa a Morales es que un testigo  aseguró haberlo visto en la escena del crimen.

Defensoresenlinea.com entrevistó a Chabelo que producto de un accidente dentro del reclusorio ya no habla con la misma soltura como lo hacía antes. Sus primeras palabras fueron: “Voy a cumplir 6 años aquí estando preso injustamente. Por la voluntad de Dios he estado bien por la manera en que me han tratado los directores (del centro penal) y los policías, pero sí a veces uno no es monedita de oro para caerle bien a todo mundo, pero gracias a Dios, mi conducta la tengo limpia y les he demostrado a las autoridades de aquí, que soy una persona que me gusta labrar la tierra, que me gusta llevarme bien con la sociedad”.

Tomando su tiempo para hablar, meditativo, sereno y elevando su vista al cielo, Chabelo señaló que “aquí he venido a aprender muchísimo, porque aquí se mira quiénes son los corruptos, quiénes son aquellas personas que están juzgando a aquellos pobres que no tienen cómo defenderse, porque las leyes en nuestro país no son perfectas, son una leyes corruptas porque condenan  a las personas inocentemente y no averiguan los casos”.

Expuso que el mayor delito que hay en el país es tener dinero para comprar las leyes o comprar los jueces, fiscales, ese el problema que hay en nuestro país, porque si un terrateniente, un ganadero o un empresario puede comprar las leyes o jueces, no estamos ni siquiera 24 horas, cuando caemos presos, o que vaya a ser un pobre campesino, lo chingan hasta verlo hundido.

“Y no averiguan los casos, para conocer si es verdad que aquella persona es culpable o es inocente, no, ellos solo saben culpar, no saben a qué familia se le está haciendo daño, porque mi familia es muy unida y nos gusta luchar y trabajar la tierra, no haciendo maldades como dicen otras personas”, acotó.

Yo soy una persona que me gusta labrar la tierra, buscarle a la vida, por ejemplo cuando yo estaba en el Movimiento Campesino del Aguán (MCA), me mantenía de la tierra, de mis negocios, como vender carne, vender helados, así me mantenía, así que yo he sido honrado y quiero limpiar mi honradez, pero las leyes dicen que soy un asesino, un delincuente y eso es una mentira.

Chabelo narró que el 4 de agosto de 2008 cuando se dieron los hechos, él andaba vendiendo helados en Trujillo y llegó a su casa alrededor de las 3:00 de la tarde. Al llegar un amigo lo invitó a jugar pelota en el campo de futbol de la comunidad.

“Al Estado le puedo demostrar que soy inocente”

A las 4:30 pm se le acercó llorando la esposa de Arnulfo Guevara y le comentó que habían herido de bala a su esposo, así que le pidió ayuda, él accedió y acudió al lugar conduciéndose en una bicicleta.

“Cuando estoy allá un periodista de radio Católica me toma una foto y me tira en La Tribuna, pero él pensando que yo estoy haciendo un bien, porque el mira que yo estaba apoyando a los demás, no estoy haciendo una maldad, estoy rescatando a un herido, yo lo iba cargando, pero por esa foto dijeron que yo soy el autor intelectual y no saben que yo llevo a un compañero herido”, aseguró.

Añadió que ellos me acusaron de 12 muertes, incendio de propiedad, incendio de carro y robo, cosas que solo Dios sabe que no fueron ciertas y utilizaron a un testigo protegido que estaba inconsciente, porque tenía un balazo y yo mismo le di apoyo a la policía abriendo camino en ese momento para que ellos salieran. “Yo seguí trabajando con mis helados y no huí, como algunos dicen, no, yo solamente di el apoyo a Arnulfo Guevara y a la policía que llevaba a otros heridos, Arnulfo Guevara murió cuando lo cargábamos con otros compañeros”.

Por las características que se presentan alrededor de los sucesos se ha señalado a Chabelo como un preso político, pese a que el Código Procesal Penal demanda que debe dictarse sentencia antes de cumplirse 2 años de prisión, la misma continúa pendiente.

Los primeros años fueron los más difíciles para Chabelo, pasando por aguantar hambre, amenazas a muerte vertidas por reclusos, intentos de envenenamiento y haber sido privado de participar en los funerales de su padre e hija.

En la cárcel perdió su ojo derecho cuando la máquina chapeadora que utilizaba cerca del campo de fútbol del reclusorio, se enredó con un alambre de púas que le perforó los labios, le partió la lengua, le quebró dos dientes  y le dañó severamente, hasta perder  la visión,  de su ojo derecho.

“Al estado le puedo demostrar que en verdad soy un campesino, que no soy un asesino, que no soy ningún delincuente, yo estoy pagando un delito injustamente aquí”, expresó Chabelo Morales.

“No tienen pruebas para condenarme, le pido a la Fiscalía, le pido a los jueces que me presenten pruebas contundentes, como la prueba o el arma con la que dicen que yo maté a esa persona y no la tienen, no tienen nada, porque el día que me capturan no me encontraron pero ni una aguja y ya llevo 6 años sin sentencia” aseguró.

Morales fue juzgado en junio 2010 aunque la sentencia condenatoria ocurrió hasta finales de julio 2012 y fue condenado a 20 años de cárcel. La defensa de Morales interpuso un recurso de casación en ese momento y el juicio se repitió en febrero de 2014 en el cual resultó de nuevo una sentencia condenatoria por 17 años y medio, en un proceso plagado de irregularidades según los abogados del labriego.

Para las organizaciones de derechos humanos y del movimiento social hondureño, la privación de libertad a que ha sido sometido Chabelo  son parte de una estrategia para castigar y criminalizar al movimiento campesino en Honduras, aunada a manipulación y corrupción, ingredientes constantes que alimentan la impunidad en Honduras, cuando informes internacionales destacan que casi el 90 por ciento de los crímenes no se investigan ni se resuelven.

Todo esto ha contribuido a que Honduras sea uno de los países más pobres de la región y uno de los más violentos del mundo. Numerosas organizaciones de derechos humanos y de la defensa rural (como Vía Campesina; SOAW, FIAN International; COFADEH, ERIC-SJ) reconocen a Chabelo como injustamente encarcelado

En agosto de este año, sus abogados recibieron una llamada telefónica informándoles de la sentencia de 20 años. Esto ocurrió después de casi 2 años de espera para un juicio, y 2 años adicionales esperando por las audiencias de sentencia programadas varias veces y luego cancelada abruptamente.

Las audiencias se trasladaron de San Pedro Sula a La Ceiba, que está aproximadamente 4 horas de San Pedro, y luego a Trujillo, que está a seis horas de distancia.

En enero de 2011, los abogados de la defensa presentaron un recurso de Habeas Corpus. Declararon que el encarcelamiento de Chabelo era ilegal porque violaba el artículo 188 del Código de Procedimiento Penal de Honduras. Esto establece que una persona no puede ser encarcelada por más de dos años sin sentencia. La Corte rechazó el recurso.

La comunidad Guadalupe Carney a la que pertenece Chabelo, está asentada en las tierras que durante la década de los años ochenta, las Fuerzas Armadas (FFAA) bajo la coordinación directa del Pentágono y del Departamento de Estado de Estados Unidos (EEUU), utilizaron para entrenar a los ejércitos de El Salvador y Nicaragua envueltos en conflictos armados internos en sus respectivos países.

El Estado a través del  Instituto Nacional Agrario (INA) reconoció el derecho de los campesinos a la tierra y con los años otorgó a la mayoría de las cooperativas de la comunidad títulos de propiedad.
Registros e investigaciones divulgados en internet, señalan que funcionarios militares y terratenientes, que se negaron a participar en la solución del conflicto promovido por el Gobierno, adquirieron ilegalmente tierras,  antes y después del año 2000.

Entre éstas personas se señala a Henry Osorto, un oficial policial y al terrateniente palmero Miguel Facussé, dueño de las más grandes extensiones de tierras cultivables en Honduras.

A raíz del conflicto por la tenencia de la tierra, la comunidad Guadalupe Carney ha perdido a numerosos dirigentes y miembros producto de los ataques violentos de que fueron víctimas de parte de guardias privados  y  paramilitares contratados por Osorto y Facussé, según denuncias del movimiento campesino.

Chabelo fue detenido en Octubre 2008, después de que miembros de la familia de Henry Osorto y guardias privados, atacaron a campesinos que se mantenían en el proceso de recuperación de tierras. Ambos grupos se enfrentaron en una de las propiedades de la familia del oficial de policía, en donde un campesino y once miembros del grupo de Osorto murieron durante el enfrentamiento.

Más de 300 miembros de Guadalupe Carney figuraron como sospechosos, sólo porque eran residentes de la comunidad. Después, se dictaron 30 órdenes de captura, entre las cuales figuraba la de Chabelo, que en aquella ocasión se dedicaba a vender conos y que durante su detención auxiliaba a uno de los heridos del ataque.

Chabelo fue detenido y acusado de once cargos de asesinato, incendio y robo. A pesar de la falta de pruebas y las historias contradictorias de los testigos durante la acusación, el jurado lo declaró culpable, pero después la sentencia demoró casi tres años más y se condenó al imputado a más de 17 años de cárcel.

La defensa de Chabelo se muestra optimista de lograr su liberación, una vez que la Corte Suprema de Justicia (CSJ) resuelva el recurso presentado y emita un fallo absolutorio declarando el estado de inocencia de Chabelo, ya que las pruebas que los acusadores han presentado no dan lugar para que se dicte una resolución condenatoria.

Asimismo señalan que en el caso menos favorable, pero aún beneficioso, sería la repetición del juicio, aunque se caería en un círculo vicioso porque tendrían que repetirse los procesos. Finalmente y lo que menos se espera, es que el recurso sea declarado sin lugar.