lunes, 21 de julio de 2014

Nicaragua: Piden justicia por crimen cobarde

Foto Carlos Cortéz | El 19
Por El 19 Digital

"Son unos verdaderos asesinos, yo pido justicia por favor, ayúdenme por favor, esto no se puede quedar así (sin castigo) era mi madre, era un ser humano, ella tenía derecho a vivir y morir hasta que Dios quisiera”, exclamó de manera desgarradora Glenda Ruiz, hija de la señora Vilma Gómez Martínez, una de las cinco víctimas mortales del cobarde ataque perpetrado por sujetos llenos de odio y rencor que amparados en la oscuridad de la noche, atacaron con armas de fuego a una caravana de autobuses que regresaba del acto de celebración del 35 aniversario de la Revolución Sandinista en la Plaza La Fe San Juan Pablo II.

Glenda lloraba desconsoladamente la muerte de su progenitora, una mujer ejemplar, una mujer protagonista del Bono Productivo y que todos los 19 de julio asistía religiosamente a Managua a participar de las celebraciones oficiales de la Revolución Sandinista.

Su dolor era indescriptible, no había palabra que apaciguara su enorme perdida, su madre, la mujer que le enseñó a querer al prójimo como a sí misma, murió en sus brazos, víctima de una bala iracunda que penetró en su sien derecha y que fue disparada por el odio y rencor que profesan unos cuantos trasnochados que siguen creyendo que la violencia es la forma para llamar la atención que no logran en las urnas en cada proceso electoral.

El rostro inflamado de Glenda reflejaba la terrible experiencia que le tocó vivir junto a otros compañeros que viajaban en el bus que los conducía nuevamente hacia San Juan Limay, municipio del que salieron jubilosos, alegres y entusiasmados. Glenda, su madre y el resto de acompañantes no pudieron llegar a la Plaza, pues era tanta la participación del pueblo de todo el país, que el bus en que viajaba no logró alcanzar ni siquiera llegar a Tipitapa.

“Cuando nosotros veníamos en el bus estábamos escuchando el discurso del Comandante Daniel, porque no logramos alcanzar llegar a Managua. En lo que terminó el Comandante de hablar, ve dijo mi mama ya terminó, si le digo yo, en eso se escucha como bombas (estallidos) y dije yo están tirando bombas, al ratito escuche el impacto, yo me agaché y le dije ve mamá me golpearon, yo no le había visto que la habían dado el impacto, el disparo, cuando prenden la luz del bus le dije madre que te hicieron , salieron varios heridos y mi mama y mi amiga fueron las que fallecieron”, describió Glenda llorando inconsolablemente.

Doña Vilma murió casi al instante de recibir el impacto en su cabeza, mientras Esther Lidia Vásquez Barreda de 28 años, amiga de Glenda, murió de un balazo que le penetró en su rostro. Esta joven deja en la orfandad a una niña que tiene tres años, vivía a escasos 50 metros de la casa de doña Vilma, dos mujeres sumamente humildes, la primera era protagonista del Bono Productivo, dirigente campesina, mientras Esther Lidia recién se había graduado de licenciada en enfermería, gracias a una beca ALBA que el Gobierno Sandinista le mantuvo durante sus estudios. También era destacada dirigente de la Juventud Sandinista de su comunidad del barrio Adrian Morales.

El pueblo de San Juan de Limay pasó del júbilo a la tristeza, dos de sus mejores mujeres murieron producto de balas asesinas, por tanto lloran, están adoloridos, pero también confiados que las autoridades de la Policía Nacional darán con los autores de este crimen atroz, para que se haga justicia.

“Yo pido que haya justicia, era una linda persona mi muchacha, estoy sufriendo mucho por mi criatura. Pido que busquen a esos hombres porque van a estar matando a las personas que pasen por la carretera. Era una mujer alegre, le gustaba arreglarse, era una linda persona con su madre, viera como me quería”, manifestó doña María Leonor Gómez, madre de Vilma que asegura que su hija la llamó cuando estaba saliendo de San Juan de Limay hacia Managua. Esa sería la última conversación.

FSLN en todo momento acompañando solidariamente

“Me parece muy increíble lo que ha pasado, la estuvimos esperando como todos los años, nos decía que venía cerca (a Managua) y se hicieron las 9 de la noche, nos tuvimos que ir a la casa porque no llegó (a la Plaza) y cuando llegamos nos avisaron que había pasado eso (del atentado) y le pido a las autoridades que haya justicia, que busquen a esos hombres porque van hacer lo mismo con otras personas “, comentó Amanda Valle, quien definió a su tía como una mujer sencilla, alegre y muy sandinista.

El esposo de doña Vilma, Santos Mendoza Cruz pidió que le caiga todo el peso de la ley a los autores de la muerte de su conyugue, los que terminaron de forma abrupta 28 años de matrimonio, dos hijos y toda una vida de proyectos que pensaban realizar desde que se convirtieron en propietarios del Bono Productivo.

“Era una mujer que le daba cursos (capacitación) a otras mujeres del Bono Productivo, paso cursos de veterinaria, era una mujer bien activa y siempre iba a las reuniones a Estelí, Ocotal, de todos lados la llamaban”, comentó don Santos al destacar ese espíritu de entrega de su esposa hacia la Revolución Sandinista y hacia los programas que restituyen derechos a la mujer campesina, productora.

“Yo pido que se haga justicia porque este es un golpe grande”, dijo don Santos, mientras mostraba fotos de su esposa, así como el carnet de militantes que recientemente las estructuras municipales del FSLN le habían entregado.

Y mientras en casa de esta mujer se vivían momentos de angustia, dolor y sufrimiento, en casa de Esther María el cuadro era similar, realidad que era amortizada por el acompañamiento del pueblo, de los vecinos y de las autoridades sandinistas municipales.

“Nos ha dolido mucho, a todos los del pueblo que somos unidos todos nos ha dolido mucho. Deja en la orfandad a su hija de cuatro años Marcela Vindell Barreda. Se acaba de graduar de enfermera, nacimos sandinista, ella era sandinista, todo mundo aquí es sandinista, la noticia la recibimos muy fuerte”, declaró doña Alba Luz Vázquez Olivas, prima hermana de Esther Lidia.

Santos Daniel Matute, ayudante del bus donde viajaban las dos mujeres fallecidas, reseñó que venían a una velocidad promedio de 70 kilómetros por hora, cuando escucharon los primeros estallidos de las balas, por lo que el conductor aceleró, pero el daño ya estaba hecho.

“Es lamentable esto tipo de situaciones, no lo esperábamos, lo primero que le dieron fue a una llanta, pero aun así pudimos escapar, veníamos rápido y le dije al chofer que acelerará, que no nos quedaríamos”, señaló Santos Daniel.

El Alcalde de Estelí compañero Francisco Valenzuela desde minutos después de ocurridos los hechos, se presentó a la escena del crimen que se ubica en la zona del kilómetro 75 de la carretera Panamericana, comarca El Carmen, sector de Puertas Viejas en el municipio de Ciudad Darío.

Crimen contra personas indefensas


En el Instituto de Medicina Legal de Matagalpa se llevaron los cuerpos de Vilma (48 años), Esther Lidia (28), de Yader Francisco Sáenz Potoy (22), Germán Martínez (24) y de Yeltsin Talavera (20). Los primeros tres fueron entregados a las autoridades departamentales del FSLN de Estelí y Matagalpa a eso de las 11 de la mañana del domingo.

“Es una tragedia para el pueblo de Nicaragua y para estas familias de San Juan de Limay, dos mujeres y un hombre que lo único que hacían era expresar su alegría de vivir en paz, de tener tranquilidad, de avanzar el país y de participar en una fiesta nacional”, citó Valenzuela, que pidió al pueblo no permitir que la Paz, la Tranquilidad y la Seguridad que gozamos nos sea arrebatada por unos pocos corazones rencorosos.

Resaltó que las cincos víctimas mortales, las personas heridas y demás sobrevientes que resultaron ilesos de este crimen, venían de celebrar una fiesta nacional, “eran personas indefensas que nunca pensaron que de un matorral iban a salir personas asesinas a sembrar rencor, odio y sembrar sufrimiento en las familias”.

La alcaldesa de San Juan de Limay Flora María Mendoza, también estuvo en todo momento acompañando a las familias y condenó estos actos de gente sin corazón “gente cobarde que se amparó en las tinieblas para asesinar”.

“Todo el municipio está doliente y dispuesto a enfrentar esta situación, nuestro municipio está de duelo”, dijo la alcaldesa que detalló que de San Juan de Limay salieron 700 personas hacia Managua.

La noche del domingo los cuerpos de los cinco fallecidos iban a ser velados en sus viviendas, el martes se espera una serie de actividades en Managua, en San Juan de Limay, en Rancho Grande y en Matagalpa. Los entierros de estos compañeros se realizaran en horas de la tarde.

En cuantos a los 19 heridos pudimos conocer que algunos como Marely Díaz, Pedro Luis González, Mercedes Peres y Arnulfo Espinoza, estaban siendo dados de alta de los centros asistenciales de Matagalpa y Ciudad Darío, municipios que recibieron a los lesionados.

Policía y Ejército aúnan esfuerzo para esclarecer crimen


En horas de la mañana y durante todo el día en el sector de los hechos, miembros de las diversas especialidades de la Policía Nacional y del Ejército de Nicaragua, se coordinaban para profundizar las investigaciones, técnicas caninas, revisión exhaustiva de una buena cantidad de kilómetros a la redonda, visita a las viviendas localizadas en el perímetro, entre otras diligencias fueron realizadas.

Al momento que un equipo periodístico de El 19 Digital llegó al lugar, se encontraban el Comisionado Mayor Adolfo Marenco, el Jefe de la Policía Departamental de Matagalpa y de Ciudad Darío y las autoridades del Comando Regional Militar Norte del Ejército de Nicaragua, todos trabajando de manera unida con la intención de esclarece este crimen lo más pronto posible.

Pudimos constatar que en el lugar los peritos lograron encontraron casquillos de fusil y 22 de escopeta. Los técnica canina compuesta por tres perros, dos expertos en rastreo y uno de explosivos tuvieron una ardua labor de campo. Igual es importante subrayar que los asesinos se apostaron en una especie de colina boscosa, llena de arboles y tuvieron siempre la ventaja para atacar.