lunes, 28 de julio de 2014

La guerra comenzó sin que el mundo lo supiera

Por Luis Méndez

La guerra comenzó sin que el mundo lo supiera, no la tercera guerra mundial pero sí otra, de baja intensidad, suave, una guerra global, económica, militar, geopolítica, con epicentros en zonas donde se concentran recursos estratégicos que marcan la dinámica del mercado corporativo mundial, de los grandes negocios armamentistas. Principalmente el control de los yacimientos petrolíferos que constituyen la columna vertebral de la bolsa de valores. 

Una guerra suave, similar a los golpes suaves que Estados Unidos ha venido ensayando durante la última década en América Latina, Honduras, Paraguay, el fallido golpe suave a Venezuela, a Nicolás Maduro y al proyecto bolivariano, al socialismo del siglo XXI.

La reciente visita del presidente ruso, Vladimir Putin a varios países de América Latina en el marco de la cumbre de los países BRICS y UNASUR, en Brasilia, (Brasil, Rusia, India, China y Sud África), constituye un parte aguas en esta etapa de profunda crisis mundial, crisis que demarca el principio del fin de la hegemonía de EEUU en el mundo, la ruptura formal y oficial desde gobiernos de varios Estados con el mundo unipolar liderado por EEUU, para dar paso a un mundo pluripolar que apuesta a su consolidación en los próximos 20 años, de una nueva hegemonía compartida entre potencias mundiales emergentes y otras ya consolidadas que, estratégicamente relegan a Estados Unidos a un plano que incomoda a los halcones del norte.

Acontecimientos políticos importantes que no pueden verse al margen de sucesos que llaman poderosamente la atención, como el derribo de un avión de Malasya Airlines con 298 personas a bordo; la muerte de 48 personas que viajaban en TransAsia cuando el avión en que viajaban se estrelló tras un aterrizaje de emergencia; la muerte de 116 personas que viajaban entre la ruta de Burkina Faso y Argelia en la línea aérea, Air Algérie. 

"Accidentes" que han provocado consternación mundial y de los cuales, los medios corporativos de derecha, CNN y otros, levantan una cortina mediática gigantesca, cortina que busca sacar de las pantallas de televisión los crímenes de lesa humanidad que comete el  sionismo israelí en contra del pueblo palestino, 828 personas asesinadas. 

Pese a que la comunidad internacional y los pueblos del mundo han levantado sendas campañas en solidaridad con Palestina, exigiendo el cese inmediato de la represión y de crueles asesinatos, tanto Israel como Estados Unidos guardan silencio y siguen disparando en contra de hombres, mujeres, ancianos, ancianas, niños y niñas  inocentes, asesinatos que solo pueden catalogarse como crímenes de lesa humanidad y por los cuales Netanyahu y su cúpula de poder sionista deben ser juzgados.

Hoy día, el mundo entero tiene más evidencias de que el derribo de las torres gemelas del 9-11 no fue producto de un atentado terrorista, sino un auto atentado perpetrado por el gobierno de los mismos Estados Unidos, esto con la finalidad de justificar el ataque al pueblo y gobierno de Irak, hacerese de los yacimientos petroleros y tomar control de la región como un escalón estratégico para seguir con Libia, Siria e Irán.

Con el ataque al pueblo palestino, Israel repite el guion realizado por EUA con el 9-11. Justifica la embestida al pueblo palestino amparándose en el asesinato de tres jóvenes que, de acuerdo al periodista de la cadena de televisión alemana, ZDF,  Christian Sievers de Auslands Jorunal, los resultados de una minuciosa investigación llegaron a dos importantes conclusiones: el asesinato de los jóvenes nunca fue cometido por palestinos, sino por un ciudadano judío, quien les secuestró y posteriormente les asesinó, quemó el vehículo y lanzó los tres cuerpos en un lugar cercano a la ciudad de Hebrón, y que el Shim Bem, encargada de la investigación, recibió una llamada desesperada de uno de los secuestrados y pudo determinar la identidad del agresor y otros detalles del hecho, pero tuvo que callar por presiones políticas directas, provenientes del Mossad y de las oficinas de Netanyahu.

El cuento del derribo de las torres gemelas como el asesinato de los tres jóvenes israelí son la misma historia en tiempos y coyunturas distintas. La misma trama con la cual Estados Unidos asesinó a pueblos enteros en Afganistán, Irak, Libia, Siria y ahora, en complicidad con Israel, asesina al pueblo palestino.

La guerra comenzó sin que el mundo lo supiera. Estratégicamente, Vladimir Putin ha dado catedra de diplomacia internacional a Barack Obama, la incesante provocación de Kiev para que Rusia enliste los cañones de guerra en contra de sus vecinos ucranianos se ha visto opacada ante la postura del gobierno ruso de resolver el conflicto por vía diplomática.

Estados Unidos esperaba que la guerra comenzara entre Ucrania y Rusia, pero fracasó en el primer intento. En la coyuntura aprobó que su mejor aliado, Israel, asesinara hasta el momento a 828 palestinos, más de 5345 heridos, entre las personas asesinadas están 190 niños y niñas, 75 mujeres, y heridos 1560 niños y niñas, 1010 mujeres y más de 200 ancianos y ancianos.

Con lo anterior, puede afirmarse que Estados Unidos e Israel están provocando una tercera guerra mundial suave, de baja intensidad, guerra económica, militar, terrorista. En este plan perverso, la victima sacrificada -para provocar y gestar un estallido mundial de violencia- es el pueblo palestino. 

Los BRICS han provocado la ira de quienes gestaron la caída de las torres gemelas del 9-11. El plan de atacar a Irán destruyendo primero a Siria fracasó rotundamente. La salida de funcionarios estadounidenses de Libia es inminente. Mientras esto acontece, la industria de la guerra da pasos agigantados, se acelera, en China, en Japón, en EUA.

Estados unidos sabe que su carta de salvación es la misma que utilizaron en la primera y segunda guerra mundial, el comercio de las armas y el aseguramiento de materias primas estratégicas.

Ante este rotundo fracaso de EEUU en medio oriente, los buitres del norte intentan desestabilizar otros países y continentes, el fracaso del golpe suave contra el pueblo y gobierno bolivariano de Venezuela ha dado paso a una mayor consolidación de UNASUR, del socialismo del siglo XXI y la solidaridad de los pueblos para con los gobiernos progresistas de América Latina.