martes, 29 de julio de 2014

El desarrollo de Honduras no será con armas, sino dejando trabajar a los campesinos

defensoresenlinea.com
Por Sandra Rodríguez | Defensores en Línea

La realidad que viven miles de familias en la lucha por la tierra en el Bajo Aguán, generalmente no se hace pública, se desmiente o se minimiza por parte de operadores de justicia y algunos medios de comunicación; sin embargo, lo que no se puede ocultar es el rostro de las víctimas, jóvenes, mujeres, niños, personas mayores, que sufren por los desalojos violentos, pérdida de clases, cosechas, o marcas en su cuerpo.

Tal es el caso de David Ponce Cruz, un campesino de 25 años, quien desde el 3 de julio pasado tiene tras sus pulmones, una bala producto del ataque de parte de elementos de la fuerza de Tarea Xatruch III y elementos de la policía, que atacaron a unas 300 familias en la comunidad Panamá, municipio de Trujillo, Colón, tras una toma en la finca Paso Aguán.

El joven de pocas palabras, además con dificultad para hablar, debido a la perforación en su abdomen, manifestó que desde que le dispararon los militares, ya no ha vuelto a trabajar, pues con tantas complicaciones de salud se le es imposible agarrar un machete para limpiar la finca, además se siento muy mal, y a veces otros compañeros recolectan dinero y se lo dan para que solvente algunas necesidades básicas.

“Yo tengo una familia que mantener, sin embargo, esta situación de dependencia es muy incómoda, pues soy una persona joven que puedo valerme por mi misma, y más bien ayudar en las necesidades y lucha de la comunidad”. 

David recuerda que, tras los disparos, los elementos de Xatruch III, aplaudieron y entre ellos “chocaban las manos”, en señal de victoria, gritaban de alegres, yo sólo los quedé viendo, sentí mucha indignación, pero ellos seguían disparando, así que yo caminé para alejarme del lugar, en eso me auxiliaron otros compañeros, para llevarme al hospital.

Pese a ver la gravedad de él y otros campesinos heridos, los militares no los dejaban pasar, hasta que llegó una ambulancia de la Cruz Roja, que transportaba a otros campesinos.

David casi no puedo mover el brazo y le dificulta caminar, sus dedos los siente adormecidos,  le duele el pecho y cuando respira también le duele el costado izquierdo, malestar que se extiende hasta la espalda.

“Todo esto me hace sentir náuseas y mareos, a veces dolor de cabeza y se me nubla la vista, me cuesta dormir a veces”, declaró el joven, miembro de la empresa campesina “Gregorio Chávez”.

A principios de la década de los 90, en la administración de Rafael Leonardo Callejas, se aprobó en Honduras la Ley para la Modernización y Desarrollo del Sector Agrícola, y con ella se instrumentalizó un plan para expropiar a las empresas campesinas de los derechos que el Estado les asignara a mediados de la década de los 70 sobre miles de hectáreas cultivadas con palma africana en la región conocida como el Bajo Aguán en la costa atlántica de Honduras.

La ley en mención se convirtió en la estrategia política de funcionarios estatales en sociedad con empresarios codiciosos para convertirse en propietarios de 20 mil hectáreas de las mejores tierras del país (alrededor de 28 mil manzanas o 48 mil acres), según información del Movimiento Unificado Campesino del Aguan, MUCA.

Para Cristóbal Ponce, padre de David, la forma en que atacan a los y las campesinas que luchan por el derecho a la tierra, es cruel, tomando en cuenta que quienes deben proteger sus derechos más bien los reprimen, por lo que tampoco se puede confiar en las autoridades encargadas de impartir justicia.

Solo tenemos a las organizaciones de derechos humanos, ellas nos protegen, porque si no es así, ni siquiera tuviéramos donde poner denuncias o que se nos dé acompañamiento, en este caso el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras, COFADEH, ha hecho una gran labor por nosotros, para que mi hijo presente denuncias y vaya al doctor, son cosas que no tenemos como agradecer, dijo don Cristóbal, quien es parte también de la empresa campesina “Gregorio Chávez”.      

El pueblo ama su país y quiere trabajar en su tierra


Para la coordinadora general del COFADEH, es muy importante monitorear la situación del país en general, pero en este caso la situación del Aguán es preocupante.

Es por eso que se mantiene un constante estado atención porque lo que se vive  en el Aguán es una situación de guerra declarada, aunque no hay declaratoria expresa esa es la realidad.

Además la cercanía y acompañamiento con los y las habitantes de la zona, se facilita porque  tenemos un proyecto financiado por la Unión Europea, con el tema de ddhh sobretodo de defensores, para ver cómo podemos contribuir, no a pacificar la zona, sino a encontrar la responsabilidad de los delitos cometidos en contra de una sociedad totalmente desarmada, y creemos que esa será nuestra contribución, expresó Oliva.

En el Aguán no se necesitan más bombas lacrimógenas, no se necesita más presencia militar de lo que se ha estado militarizada desde hace mucho tiempo, que lo que se necesita es voluntad política para poner en práctica acuerdos que se han llevado con los campesinos para mejorar la situación.

No se necesita lo que se ha esta do dando en los últimos desalojos, se está colocando expertos asesores hondureños y extranjeros, para llevar a cabo lo que ha dado como resultado más de un centenar de campesinos asesinados en una zona de conflictividad, y han puesto al Aguán en el tapete de la discusión pública nacional e internacional como la zona más conflictiva y por supuesto que lo que se pretende es descalificar la demanda de justicia de los campesinos por dos vías, tierra para trabajar y justicia para sus compañeros asesinados y desaparecidos, denuncio Bertha Oliva.       

Hay que decirle a los tomadores de justicia de este país, que es lo que quieren, si es que quieren armarlo para desgarrarlo en sangre, o es que no quieren que los campesinos y mayoría del movimiento social caminen para transformar.

Si lo que quieren es entablar dictaduras no les va ser fácil, porque aquí hay personas que conocen sus deberes sus derechos, aman su país y las dictaduras no son mensajes de desarrollo para una nación que queremos desarrollarla y amarla.

Con estos reportes del Bajo Aguán, vemos con tristeza y preocupación, y sobretodo suplicamos, pedimos, ordenamos a las fuerzas violentas que se han posicionado en el Aguán, que dejen a los campesinos en el Bajo Aguán, que los dejen hacer su trabajo, para tener frutos de esa tierra que sirve para alimentarnos y transformar este país.

Cuya transformación no será con presencia militar nacional y extranjera en una zona, es teniendo un nivel de tolerancia, respetando los DDHH y haciendo que las organizaciones de DDHH realicen su trabajo y los defensores realicen su trabajo y no seguirlos estigmatizando.

Todos ponemos nuestro granito de arena y COFADEH coloca su parte en la defensa de las víctimas y en contra de los que oficializan la violencia. Allí vamos a estar acompañando colocando denuncias, haciendo propuestas, afirmó la coordinadora del COFADEH, Bertha Oliva.