lunes, 14 de julio de 2014

Costa Rica: Empresas y pro-transgénicos adeudan 164 millones a la Caja de Seguro Social

Por FECON

El conocido “cobrador de la Caja” Roberto Mora Salazar realizó un estudio minucioso de las empresas y personas que favorecen los cultivos transgénicos en nuestro país encontrando que le adeudan a nuestra Seguridad Social 164 millones de colones (310 mil dólares).

Por ello el pidió al Ministro de Agricultura y Ganadería, Luis Felipe Arauz Cavallini  en base a los artículo 74 de la Ley Constitutiva de la Caja Costarricense de Seguro Social, que los patronos morosos, sean físicos o jurídicos que están siendo beneficiados por el Ministerio o, que tienen algún tipo de solicitud, permiso, exoneración o licencia con su Ministerio, sean emplazados y por supuesto de forma inmediata se les interrumpa cualquier tipo de trámite, hasta tanto se pongan a derecho con nuestra Seguridad Social.

Entre los principales deudores están Semillas del Trópico S.A. y Semillas Olson S.A. Esta última compañía pasó a ser ahora A&J Seed Farms S.A. Estas compañías han producido semillas para las corporaciones transnacionales Monsanto, Bayer y Calgene.

Los cultivos transgénicos autorizados en Costa Rica (CR) son los que se siembran para reproducir semillas para exportación (algodón y soya), y los de tipo experimental (maíz, piña, banano, plátano, arroz y tiquisque). A la fecha no se han presentado solicitudes de siembra de cultivos transgénicos para su comercialización dentro del país.

El consumo y venta de estos productos en la cadena alimentaria nacional se da por medio de la importación, especialmente de granos de origen transgénico por parte del sector agroindustrial, a saber: maíz y soya (para alimentar animales o hacer alimentos industriales). Lo anterior vulnera la bioseguridad ya que hay riesgo de que existan agricultora/es que utilicen dichos granos transgénicos como semilla. La siembra de estos cultivos en CR inició en 1991, cuando aún no habían regulaciones ni mayor información sobre este tema, por lo que estas primeras siembras pasaron desapercibidas por los sectores ecologistas y campesinos.

Este negocio ya registra impactos ecológicos como los eventos descontrolados de propagación de plantas y rebrotes de algodón transgénico en Cañas en 2005. Además, en Chomes se dieron intoxicaciones con uso de pesticidas en campos de algodón transgénico sobre más de 180 mujeres trabajadoras en el mes de octubre y en julio del 2010 (IRET, 2011).

A finales del 2012 la aprobación de permisos para la siembra de maíz transgénicos desató una polémicas  y una campaña ecologista que tiene detenido estos permisos. En noviembre del 2012  había 8 municipios declarados libres de transgénicos. Mientras, hoy se tienen un total de 75 declaratorias, o sea alrededor de 67 municipios habían adoptado esta política, con lo que se alcanza el 92% del territorio nacional que se manifiesta en contra de estos cultivos.

El movimiento ecologista presentó el proyecto de ley 18.941 para declarar de interés público y nacional el fomento de prácticas agroecológicas. Asimismo, la iniciativa plantea la prohibición de liberar cultivos transgénicos en el territorio nacional, sin restringir con esto la investigación científica en ambientes confinados. El gobierno electo aseguro que va respetar la voluntad de los cantones que se han declarado "libres de cultivos transgénicos" en todo el territorio nacional y apoyará el proyecto de ley.

Los transgénicos son organismos patentados en los cuales el material genético (ADN) ha sido alterado de un modo artificial mediante técnicas de manipulación genética. Con esto se transfieren genes de un organismo a otro, también entre especies no relacionadas, por ejemplo entre animales y plantas. La naturaleza nunca produciría este tipo de cruzamientos genéticos artificiales que tienen riesgos comprobados científicamente sobre los agricultores, los consumidores y el ambiente.