martes, 17 de junio de 2014

Honduras no reconoce labor de defensores de DDHH en el Aguán

defensoresenlinea.com
Por Marvin Palacios | Defensores en Línea

Amenazas, seguimientos, estigmatización, criminalización y  falta de reconocimiento, son las principales preocupaciones mostradas en los últimos años por la comunidad internacional para quienes defienden los derechos de los demás en un país donde impera la impunidad, la violencia y la indiferencia del Estado.

Se trata de los defensores y defensoras de derechos humanos que cada día arriesgan sus vidas para proteger y salvar la de sus compatriotas que son víctimas de los abusos que cometen agentes del Estado.

La región del Aguán, en la zona norte del país, es una de las zonas donde la labor de los defensores y defensoras de derechos humanos se ve seriamente amenazada, por eso defensoresenlinea.com visitó esta región en donde han muerto en los últimos años, más de cien campesinos y campesinas, cuyo único delito ha sido, demandar una parcela de tierra para la sobrevivencia de sus familias.

El terror, la muerte y la impunidad dominan esta región, una de las más productivas, pero con una desigualdad enorme reflejada en la voracidad de 3 terratenientes que cuentan con miles de hectáreas de palma africana en dominio y con el apoyo de las Fuerzas Armadas, la Policía y los operadores de justicia para reprimir, criminalizar y despojar a centenares de familias campesinas.

Rigoberto Durán explicó que para los defensores y defensoras de derechos humanos ejercer este trabajo encierra una labor complicada y de mucho cuidado, porque la problemática del Aguán está relacionada al agro “y cada día la situación se recrudece debido a que ha habido tantas violaciones a derechos humanos y se han practicado tantos desalojos violentos donde ha habido muchas personas afectadas y nosotros como defensores sabemos que el trabajo no es fácil, pero estamos uniendo fuerzas con los compañeros y compañeras del Observatorio de Derechos Humanos acá en El Aguán”.

“Corremos riesgos, todos y todas aquellas personas que desempeñan este trabajo, y nos preocupa que no contamos con seguridad del Estado para desempeñar el trabajo de defensoría, porque si bien es cierto nosotros luchamos por la seguridad y porque no se le violen los derechos a los demás, pero en algún momento nuestros derechos son violentados y no contamos con una seguridad para nosotros mismos y eso es lamentable, porque caminamos expuestos a cualquier situación peligrosa que se pueda dar debido a nuestro trabajo”, expuso Durán.

Para la Subcoordinadora del Observatorio Internacional de los Derechos Humanos en El Aguán, Irma Lemus, defender los derechos humanos es una pasión, pese a haber concluido sus estudios de secundaria, ser bachiller en Ciencias y Letras  y contar con varias diplomas en repostería, bisutería y producción de tortillas, entre otros oficios, que le permitirían sostener a su familia sin preocuparse por los demás.

Lemus también es comunicadora social y trabajó en la radio comunitaria Orquídea de la comunidad Guadalupe Carney, localizada en Trujillo. Su habilidad para hablar por el micrófono y su personalidad extrovertida, la convirtieron más tarde en defensora de derechos humanos.

Policías y militares no reconocen la labor de los defensores de DDHH

“Me capacité, me salí de la radio, porque ya no tenía tiempo para hacer mi programa “Orquídea Noticias” y asumí el compromiso con los movimientos campesinos, a los cuales yo les tengo mucho aprecio y amor, soy parte de ellos, y me duele cuando nuestras autoridades violentan los derechos de cada campesino, por el simple hecho de ser campesino tenemos que pasar por situaciones más difíciles”, narró la comunicadora social y defensora de derechos humanos.

Consultada acerca de las principales amenazas que enfrentan las defensoras en El Aguán, Irma citó como ejemplo que muchos policías cuando la ven ejerciendo su trabajo e identificándose como defensora, la insultan y le expresan:”…ahí vienen a joder esos derechos humanos…”.

Entonces tal vez no tenemos esa persecución pública, pero sí, son enemigos ocultos que de alguna manera les afecta el trabajo que nosotras hacemos y que no les conviene. Yo en lo personal cuando salgo a la calle a tomar el bus, a veces los militares comienzan a filmarnos con sus cámaras, a veces dicen indirectas en contra de uno, y todo eso lo vemos como una amenaza; igualmente cuando venimos a poner denuncias, a veces nos andan a cierta distancia, explicó Lemus.

La defensora de derechos humanos denunció que cuando les ha tocado observar desalojos violentos de grupos campesinos, policías y militares  les han expresado que el carnet que portan del Observatorio Internacional de Derechos Humanos no tiene ninguna validez, que no les sirve de nada porque no están reconocidas por el Estado.

Entretanto la reconocida dirigenta sindical,  defensora de derechos humanos y lideresa de la Coordinadora de Organizaciones Populares del Aguán (COPA), Esly Banegas, señaló que el Aguán es una zona de permanente conflicto pero que tiene altos y bajos en las crisis que se viven en este lugar.

“Recién salido el coronel Gérman Alfaro (ex comandante de la Fuerza de Tarea Xatruch (que señaló como desestabilizadores  a varios dirigentes campesinos y acusó a periodistas de pretender afectar la imagen de las Fuerzas Armadas) parecía que la cosa estaba como tranquila, pero luego se dieron una serie de cateos en las casas de diferentes personas, incluidas dirigentes campesinos, lo que indica que no se ha bajado el dedo del renglón en la criminalización de la lucha y eso nos demuestra que la situación sigue  en riesgo y en indefensión para los que de una u otra manera estamos en la lucha por la defensa de los derechos humanos”, expresó Banegas.

Se ve la labor de la defensoría de derechos humanos, como un trabajo en contra del Estado, así se está viendo y luego entonces desde el Estado se está calificando a los defensores como que están a favor de la delincuencia, como que están en contra de las intenciones del Estado de resolver la criminalidad, en contra de las políticas para favorecer la seguridad de la ciudadanía.

“Entonces en ese sentido, se les sigue estigmatizando y nosotras creemos que es necesaria la permanente búsqueda de medidas para asegurar la vida de defensoras y defensores aquí en la zona”, comentó Banegas.

Consultada si ¿no es un tanto contradictorio que mientras el Estado se apresta a aprobar una Ley de Protección para Defensores de Derechos Humanos la situación sea vulnerable en el Aguán?, Esly Banegas opinó que “yo creo que lo que hay es una intencionalidad de hacernos una burbuja de la realidad de las cosas, es decir, aparentemente hay interés en la protección de los defensores, pero por otro lado se sigue buscando la estrategia de cómo aniquilarlos, y pasa eso mismo en las organizaciones, hay una serie de organizaciones donde se infiltra personas que están siendo pagadas y dirigidas desde los órganos del Estado, desde la policía, desde grupos del poder económico de este país y en ese sentido la estrategia sigue siendo la misma”.

Por último la dirigenta de COPA apuntó que ha llamado la atención en los últimos años para la comunidad internacional, la situación del Aguán, porque “se ha visto la zona donde existen los dos polos bien marcados, por un lado las organizaciones en lucha, en resistencia por la tierra y por el otro, el poder económico con toda una línea y estrategia de explotación”.

“ Y después del golpe de Estado aquí se ha incrementado la represión y los asesinatos de campesinos y campesinas, que han sido brutales, con crímenes de mucha saña y sadismo, una situación que es grotesca, y precisamente en fincas donde han estado los guardias de los terratenientes, como es el caso de Miguel Facussé, entonces hay toda una implicación en esto que tiene que ver con la defensa de la vida y del derecho humano, por lo tanto las organizaciones tanto locales, nacionales como internacionales, nos hemos visto en la obligación de buscar ayuda de la solidaridad internacional para que puedan poner los ojos aquí, porque aquí en Honduras no hay justicia a favor de los pobres”, aseguró Esly Banegas.