lunes, 26 de mayo de 2014

El Salvador: Fuerte disputa al interior de ARENA

Por Rigoberto Palma | CoLatino

Durante los cinco años del actual gobierno, los economistas, políticos y empresarios de ARENA han librado una intensa lucha por ocupar el primer lugar en la elaboración de juicios desatinados. En la competencia también participan algunos centros de propaganda autoproclamados tanques de pensamiento, que en su afán por criticar al gobierno no han tenido frenos morales. 

Solo veamos lo que dicen algunos de los competidores sobre las medidas fiscales presentadas por el Ejecutivo ante la Asamblea Legislativa:


El diputado de ARENA, Donato Vaquerano, dijo que las medidas afectan a las personas pobres. Eso significa que para Vaquerano es pobre una persona dueña de una vivienda de más de 350,000 dólares, un accionista de un periódico de circulación nacional que gana millones de dólares o alguien que utiliza cheques y tarjetas de débito para hacer un pago de más de 750 dólares en un día o de más de 5,000 dólares en un mes. Si así fuera, el diputado Vaquerano estaría en la lista de pobres.

Pero tan pronto Vaquerano dio su espectacular declaración, la diputada de ARENA, Vima de Escobar, se esforzó por superarlo y afirmó en un programa de televisión que cuando hay un déficit fiscal el gobierno derrocha dinero. La diputada ni siquiera se percató de que los cuatro gobiernos de su partido tuvieron déficits fiscales. Incluso, el último de esos gobiernos, donde ella participaba como Vicepresidenta de la República, tuvo un déficit de 1,142 millones en el año 2009, equivalente al 5.7% del PIB, unas cifra muy superior a las del actual gobierno, cuyo déficit nunca llegó a mil millones y el año pasado fue de 878 millones, equivalentes al 3.5% del PIB.

Tal vez la diputada Escobar no sepa qué es un déficit fiscal o tal vez intente ocultar que el mismo se debe a que los ingresos del gobierno son bajos porque los ricos pagan menos impuestos que los pobres y porque muchos grandes empresarios evaden impuestos por cientos de millones de dólares. Y esa sí es una verdad que ella conoce.

Para intentar superar a la diputada, el dirigente de ARENA, Jorge Velado, aseguró que el impuesto a las operaciones financieras solo se ha colocado en los países en bancarrota. Como para Velado y todos los economistas de derecha la palabra ruina significa bajo crecimiento del PIB, la economía de Panamá, donde existe dicho impuesto, tendría un PIB por el suelo. Y resulta que en ese país el PIB creció 9.7% en los años 2011-2013. Basta ese ejemplo para comprender la estructura mental del señor Velado.


Pero la competencia no termina ahí. A la misma se sumó el empresario de ARENA, Luis Cardenal, quien dijo que el impuesto a la propiedad suntuaria que el gobierno quiere aprobar lo pagarán todas las personas dueñas de viviendas, no importa el valor de las mismas. Cardenal parece ignorar que el proyecto de ley dice que el impuesto lo pagarán “los inmuebles urbanos o rurales destinados al uso habitacional, los predios baldíos, lotes o solares, que en forma individual o conjunta superen el valor de US$ 350,000.00”. Además, si la vivienda supera ese valor, el impuesto solo se le cobrará al excedente del mismo. Para que el señor Cardenal lo entienda, pongamos este ejemplo. Si él tiene una casa valorada en 400,000 dólares pagará cada año el 1% de 50,000 dólares, que es el valor que excede los 350,000. El pago sería de 500 dólares al año, o sea, 42 dólares al mes.

Es probable que Luis Cardenal tenga varias casas valoradas en millones de dólares y que por eso ande molesto con el proyecto de impuesto. Pero él no debería ser tan tacaño, pues quien tiene semejantes casas también posee empresas que le dejan ganancias millonarias. Tampoco debería mentir con respecto al proyecto de ley, porque hacer eso es ofender al Dios que él tanto parece adorar.

Sin embargo, nadie vaya a creer que en este asunto de las manipulaciones ganó Vaquerano, o Vilma, o Velado o Cardenal. Nada de eso. La victoria la obtuvo FUSADES cuando presentó su reciente balance de la economía nacional. Pero de eso hablaremos en otro momento.