lunes, 5 de mayo de 2014

El Salvador: Desenlace de una guerra anunciada entre Funes y Flores

D1
Por diario1.com

El mismo día que llegó a manos del presidente Mauricio Funes la copia de un documento del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, estalló la más grande crisis personal para el exmandatario Francisco Flores.

Funes y Flores siempre chocaron. Nunca se saludaron amigablemente. A Funes no le temblaba la mano, ni la voz, para criticar a Flores.


Como si fuese un espectacular presagio del futuro, fue el periodista Funes quien, como director de noticias del Canal 12, denunció, que se estaban robando alguna parte de la ayuda que llegaba para atender a los damnificados de los terremotos del 2001.

Funes no habló jamás de donaciones de Taiwán, en esa época. No las conocía. Sólo Flores sabía de ellas. Pero el actual gobernante sacó el sable en el canal 12 y ahí empezó la guerra entre ambos.

Como desquite, Flores, poderoso presidente durante el inicio del siglo XXI, contactó a los dueños mexicanos de canal 12 y, muy pronto, el periodista Funes fue lanzado a la calle. Ya no fue más el director de noticias de uno de los principales canales de televisión del país.

El trago fue amargo para el presidente Funes. Tocó puertas en varios medios de comunicación pero casi todos los empresarios se las cerraron. Incluso, algunos estimaron que lo mejor era dejar a Funes sin tribuna pública.

Por todo eso es que cuando los más altos oficiales del Organismo de Inteligencia del Estado (OIE) le entregaron a Funes la copia de un documento –salido de la Fiscalía General de la República− que fijaba una extraña ruta de $10 millones salidos de Tiawán, la cabeza de Flores fue puesta en la guillotina.

Es probable que Funes tenía al menos cuatro grandes razones para tirársele al cuello a Francisco Flores: 1) el caso de dineros públicos que mostraba el documento que le entregaron, era muy grave; 2) el escándalo que significaba el contenido del documento dañaría a ARENA en un momento electoralmente oportuno; 3) la denuncia probaría que la administración Flores fue un desastre moral, si se sumaba la ruta del dinero taiwanés con la irregular entrega de acciones de la geotermia estatal, a empresarios italianos, sin pasar esa decisión por la Asamblea Legislativa.

Por último, 4) lo que mostraba el documento del Departamento del Tesoro podía representar una revancha personal de Funes contra histórico irrespeto personal que le había mostrado Francisco Flores.

El primer camino

La copia del documento no llegó, primero, a manos del Presidente Mauricio Funes. Fue recibida antes en un fax de la Fiscalía General de la República y estaba dirigido a los miembros de un grupo que investigaba cómo se transó un grupo de acciones de LAGEO, la empresa estatal de geotermia, para favorecer a inversionistas italianos.

El documento llegó a la Fiscalía General de la República en septiembre del 2013. Antes de eso, el grupo de abogados y fiscales que examinaba la forma como una compañía italiana se alzó con acciones de la firma de geotermia estatal, sabía que eso había sucedido durante la administración de Francisco Flores.

Fue en el gobierno de Flores cuando se privatizaron una serie de empresas públicas. Los fiscales decidieron investigar el caso de LAGEO, tras recibir una denuncia del propio Funes en la que se delataron supuestas acciones ilegales cometidas en tiempos de Flores.

Como los investigadores de la Fiscalía General sabían que el negocio de la geotermia estatal al que le pusieron la lupa se produjo durante el gobierno de Flores, decidieron pedir información económica, a las autoridades financieras de los Estados Unidos, de algunos de los personajes involucrados en el caso.

Lo que pretendían, según se sabe ahora, era seguirle la pista de las cuentas y movimientos bancarios de todos los que estuvieron involucrados en el negocio público de la geotermia. Entre esos actores, la figura del ex presidente Francisco Flores era clave.

El fue quien aprobó el negocio con los italianos. Además, su cuñado, José Antonio Rodríguez Rivas era el gerente de LAGEO cuando se produjo el negocio de las acciones a principios del año 2,000.

Diario1.com supo, incluso, que otra de las razones por la que se pidió información de Flores se basaba en un versión que luego no fue confirmada en el sentido de que, en alguna oportunidad, a Francisco Flores se le había detenido, en un aeropuerto de Estados Unidos, con una fuerte suma de dinero en efectivo.

Lo que no esperaban nunca los miembros del grupo investigador de la Fiscalía era recibir lo que en inglés se llama Reporte de Operaciones Sospechosas (ROS), enviado por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

En ese documento se reseñaba que el gobierno de Taiwán había entregado $10 millones al expresidente Flores que siguieron una ruta muy extraña. Pasaron por Costa Rica, Nueva York, Miami y el dinero acabó en un banco de Bahamas.

El mismo documento desmentía que Flores hubiese sido detenido con una fortuna en Estados Unidos.

Pero el pliego sí mencionaba que, en dos oportunidades, Flores reportó, a las autoridades de los aeropuertos internacionales, que llevaba consigo $14 mil o más dinero, en efectivo. Pero jamás había sido detenido.

Llegó antes

Pero el sorpresivo arribo del documento del Departamento del Tesoro que mostraba la ruta de dinero llegado de Taiwán tenía un antecedente.

No era la primera vez que el mismo documento llegaba a El Salvador. Desde varios años antes, el mismo pliego llegó a la Fiscalía General de la República.

Pero, al menos dos anteriores fiscales nunca quisieron investigar a Flores por el dinero de Taiwán. Los $10 millones le llegaron a Flores en el 2003 y principios del 2004 (mucho después de los terremotos).

Aunque no se sabe, exactamente, cuando llegó el reporte del Departamento del Tesoro por primera vez, es muy probable que arribara poco después de producirse las primeras transacciones financieras.

Luis Martínez dijo, hace algunas semanas, a este diario, que el ROS o denuncia de movimientos financieros de Flores, llegó a la Fiscalía hace algunos años.

A Martínez se le preguntó si se había realizado alguna investigación. Respondió que sí. Pero los resultados de esas pesquisas nunca trascendieron. Alguien las escondió, si realmente se hicieron.

Esto es fácilmente comprobable porque, a diferencia de lo que sucede ahora, si Francisco Flores se apoderó de dinero ajeno, en años pasados nadie se atrevió se desafiar al expresidente.

Es muy probable que lo que hicieron un par de fiscales generales, todavía no identificados, fue notificarle al propio Flores, que se había descubierto el manejo de una fuerte suma de dinero.

Con eso confirmaban deber de obediencia al presidente Flores o al partido político que él representaba.

Fuerte denuncia

Pero Funes no estaba dispuesto a silenciar, esta vez, el documento del Departamento del Tesoro que llegó a sus manos.

Después de confirmar la autenticidad del documento, Funes comenzó a usar sus programas de radio, y sus apariciones públicas, para reventar la imagen pública de Francisco Flores.

Por eso es que, lo primero que observamos en el país, allá por el mes de octubre y finales de septiembre, fueron algunas denuncias preliminares de Mauricio Funes contra Flores.

Por razones que se desconocen (aunque Funes lo ha dicho públicamente), los primeros ataques contra Francisco Flores surgieron después de un encuentro entre el gobernante y el ex ministro Mario Acosta, histórico dirigente de ARENA.

En ese momento se habla de una fundación que Francisco Flores posee en Washington y de algunas donaciones que habría recibido en Estados Unidos.

Pero después Funes se enfoca mejor. Habla de dineros recibidos por Flores desde Taiwán y comienza a pedirle al Fiscal General, Luis Martínez, que investigue dineros que habría recibido el exmandatario (1999-2004).

Funes comenzó a denunciar los manejos financieros de Flores con donaciones internacionales. Después de algunas correcciones en sus primeras intervenciones, Funes apuntó duro.

Entonces contó el recorrido de donaciones de Taiwán que, supuestamente, iban dirigidas al partido ARENA y a un instituto nacional encargado de titular tierras.

El gobernante fue hábil. Comenzó a seguirle la pista al dinero y muy pronto se enteró que $5 millones del dinero de Taiwán no llegaron nunca a la institución estatal que entrega títulos de propiedad de tierras.

Era fácil para él preguntarle al encargado del instituto de titulación de tierras si había recibido esos $5 millones durante la primera década del nuevo siglo. Muy rápido le respondieron que no.

También Funes comenzó a estudiar la lógica del documento del Departamento del Tesoro que le había entregado el Organismo de Inteligencia del Estado (OIE).

Del análisis del documento se podía extraer que la alerta financiera del Departamento del Tesoro se originó cuando el dinero fue a Costa Rica y luego tocó tierras de Estados Unidos. Los $10 millones taiwaneses se tramitaron en un banco de Miami cuyos principales accionistas eran importantes empresarios del país.

Pero las alarmas se encendieron cuando el dinero pasó por tierras estadounidenses.

También era presumible que si las autoridades estadounidenses decían que ellos advertían que $5 de los $10 millones era dinero para financiar la campaña política del partido ARENA, era porque así lo había dicho Francisco Flores cuando las autoridades estadounidenses le preguntaron sobre el origen del dinero.

Pero, esa explicación de Flores resultaba complicada, desde cualquier punto de vista: los gobiernos de países como Taiwán, no pueden intervenir en los procesos electorales como los de El Salvador.

Sobre los otros $5 millones reportados por el Departamento del Tesoro, también Flores le puso un destino: dijo a los estadounidenses que representaba una donación para el instituto salvadoreño de titulación de tierras.

Las explicaciones que Flores habría dado a las autoridades bancarias de los Estados Unidos sobre los $10 millones de Taiwán, metieron al exgobernante en una durísima trampa.
Si justificó el uso del dinero recibido de esa forma, ya no podía salirse de esa explicación. Se encerró a sí mismo.

De esa forma, el reporte del Departamento del Tesoro le facilitaba el ataque a Funes y convertía a Flores en una figura más frágil de lo que se creía.

El problema es que, ante las denuncias, y las evidencias, el Fiscal Martínez no reaccionaba.

Por el contrario, Martínez primero dijo que investigaría la fuga de la copia del documento de la Fiscalía General de la República. Posteriormente, comenzó a tratar de advertir que si se pregonaba el contenido del pliego, se cometía un delito.

Además, el Fiscal General siempre trató de advertir que las denuncias tenían afanes políticos. Funes, entonces, debía mover las fichas del ajedrez en otra dirección. Y lo hizo.