miércoles, 9 de abril de 2014

Honduras: El mes de la Herencia Africana y el despojo al pueblo Garífuna

© Foto G. Trucchi | Rel-UITA
Por Ofraneh

Desde el año 2002, en Honduras, abril por decreto se convirtió en el mes de la herencia africana, al mismo tiempo que el Estado de Honduras implementa desde hace décadas, una estrategia de despojo de los remanentes del territorio ancestral del pueblo Garífuna.

La inciativa estatal de reconocimiento al bagaje cultural africano, estuvo acompañada de una serie de rituales de poder, y demostraciones públicas de supuesta inclusión y participación de los afrodescendientes; en especial de los miembros de las organizaciones pro-gubernamentales, que han servido de cómplices en la entrega territorial.

El mes de la herencia africana, ha servido como una cortina de humo para soterrar el racismo existente en Honduras, donde la pequeña elite de poder nacional, se encuentra conformada en su mayoría por familias descendientes de europeos, sirios, libaneses y algunos judíos quienes arribaron al país en el siglo XX.  Al mismo tiempo que los pueblos indígenas  y negros somos considerados como extranjeros, y nuestros territorios se han convertido en objetivos de un saqueo, bajo el esquema del supuesto “desarrollo” preconizado por las políticas de los organismos financieros internacionales.

La cultura Garífuna, de origen arawak-caribe, con algunos remanentes de los pueblos de África occidental, fuimos declarados Patrimonio cultural Intangible de la Humanidad por la UNESCO en el año 2002. Sin embargo nuestra idioma se encuentra en peligro de desaparecer ante las políticas de homogeneización cultural aplicadas en las ultimas décadas y la casi nula existencia de medios de comunicación en Garifuna.

De la nación Garífuna al Banana Coast

Hasta el año de 1992, existía una continuidad territorial Garífuna desde la Bahía de Trujillo hasta Plaplaya, casualmente el territorio donde se pretende instaurar la Ciudad Modelo promovida por libertarios de ultraderecha estadounidense y miembros de la elite de poder en Honduras.

Para el año de 1993, Miguel Facussé se apropió de Punta Farallones, Limón; en ese mismo año el militar Castro Kabus indujo una invasión de supuestos campesinos en Río Miel, Punta Piedra. Simultáneamente el Instituto Nacional Agrario (INA) inició un proceso de titulación de las comunidades Garífunas, excluyendo sus hábitats funcionales. En las últimas dos décadas, a pesar de existir cláusulas específicas en los títulos otorgados, en relación a la prohibición expresa de venta de tierras a foráneos, los títulos se vienen destruyendo a través de las municipalidades, catastros y del Instituto de la Propiedad, IP.

Desde el golpe de estado del año 2009, se intensificó la política de despojos, además de la ingobernabilidad desatada ante el aumento de la presencia del crimen organizado en el Caribe hondureño. La demolición de la comunidad de Río Negro, Trujillo a manos del Rey del Porno, el empresario canadiense Randy Jorgenson, para la construcción de un muelle de cruceros Panamax, demostró la ausencia de un estado de ley en el país que garantice la tenencia del territorio del pueblo Garífuna.

El despojo en la Bahía de Tela y la demolición de Río Negro

Los Garinagu en la Bahía de Tela comenzaron a sentir presiones territoriales desde la década de los años 80, cuando se formuló el mega proyecto turístico de Bahía de Tela; agravándose la situación a raíz de la aprobación de la Ley de Municipalidades (1992) y la ampliación del casco urbano de la ciudad de Tela, convirtiendo a Triunfo de la Cruz, la Ensenada Tornabe y San Juan, en barrios de Tela.

Las especulaciones inmobiliarias en la comunidad de Triunfo se convirtieron en un verdadero saqueo, sin que las autoridades correspondientes  asumieran la defensa de los habitantes de la comunidad, optando por ser cómplices y promotores en la rapiña territorial.

Tras haber agotados los recursos del derecho interno, la Ofraneh viene acompañando a la comunidad de Triunfo en un caso que se presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el 2003, el cual finalmente fue trasladado a la Corte interamericana de Derechos Humanos el pasado abril de 2013. Para el mes de mayo del 2014 se efectuará la audiencia del caso de Triunfo de la Cruz, que incluye alrededor de 35 violaciones al  derecho a la propiedad, además de la negación del Derecho a la Consulta que poseemos los pueblos indígenas.

El Estado pretende continuar con el despojo de nuestras tierras y recursos, iniciados con los proyectos megaturisticos, a través de la entrega de gran  parte del territorio Garifuna a las ciudades modelo (RED-ZEDE); agravándose nuestra situación con el inicio de la exploración y explotación petrolera que ha puesto sus ojos en  el territorio marítimo y los humedales costeros, donde supuestamente existen  abundantes yacimientos de hidrocarburos.

El asalto a la identidad cultural y la pérdida del idioma

Al  mismo que comenzó el proceso de eliminar la continuidad territorial que poseíamos los Garífunas en los departamentos de Colón y Gracias a Dios, se afinaron los mecanismos de homogeinización cultural promovidos por el Estado. El proceso de Educación Intercultural Bilingüe prácticamente no se ha podido implementar ante la enorme burocracia existente; situación agravada por la ausencia de medios de comunicación de los pueblos indígenas, que han caído en las fauces de la cultura dominante. las comunidades que no han sido electrificadas hasta la fecha, curiosamente son las que han logrado preservar su cultura y tradiciones.

La pérdida del territorio y la cultura se encuentran interrelacionadas. Mientras la propaganda oficial y de las organizaciones pro-gubernamentales, se caracterizan por un discurso halagüeño, el incremento de la pobreza ante la desaparición del coco y de los bancos de pesca, además de la disolución de los títulos comunitarios, se han convertido en una sentencia de desaparición de los Garínagu como cultura diferenciada.

Efectivamente el Estado ha realizado un enorme esfuerzo para anestesiar a los Garinagu y ponernos a bailar, mientras subastan y entregan nuestro territorio, justificando de esa manera un supuesto “desarrollo” que la clase política empresaria fueron incapaces de plasmar en el país.

Mientras los Garífunas luchamos por la defensa del territorio y cultura, los afrodescendientes sucumben ante las dádivas económicas y una supuesta inserción que no difiere del espejismo del desarrollo con que han venido ilusionado al pueblo hondureño.

Por eso nos preguntamos, ¿qué debemos celebrar o conmemorar este 12 de abril?, entonces debemos celebrar la masiva migración sin precedentes de la juventud Garifuna hacia el norte, debemos celebrar, la perdida de la comunidad de Miami y Río Negro, debemos celebrar que muchas de nuestras comunidades Garifunas estén secuestradas por el crimen organizado, debemos celebrar que la gran mayoría de las comunidades Garifunas estén expuestas a ser desplazadas ambientalmente por los efectos del cambio climático, debemos celebrar que hoy día en muchas comunidades como Sambo Creek, Corozal entre otras, nuestra gente vivan unos encima de otros, debemos celebrar que mas del 60% de la juventud Garifuna no hable Garifuna y ni siquiera reconozca su identidad, debemos celebrar que un canadiense conocido como el rey del porno se haya apropiado de toda la Babia de Trujillo, debemos celebrar que hayamos perdido el sustento mas importante para nuestra vida como es el coco.

Lo que debemos celebrar como GARINAGU, es que existan comunidades como Punta Piedra, Triunfo de la Cruz y otras que estén en una resistencia permanente por sus derechos territoriales y culturales, situación que hoy día los ha llevado a presentar una demanda internacional por violaciones a sus derechos territoriales ancestrales. Eso es lo que debemos celebrar, la lucha por la vida, por la sobrevivencia de nuestro pueblo; para no ser domesticados y desterrados una vez más de nuestras tierras y territorios.