lunes, 28 de abril de 2014

El Salvador: Los economistas de derecha atacan de nuevo

Por Rigoberto Palma | Verdad Digital

Desde que ARENA perdió las elecciones presidenciales de 2009 hasta las elecciones de marzo pasado, los economistas de derecha escribieron cientos de artículos donde vaticinaron un inminente derrumbe de la economía nacional.

Algunos no se percataban de que la economía había salido del hoyo en que la dejó ARENA, pero otros sí lo sabían y plantearon sus malos augurios para engarzarse en la estrategia electoral de su partido, que pretendía, entre otras cosas, convencer a la población de que la economía estaba quebrada por culpa de Mauricio Funes y del FMLN.

Cuando los asesores del candidato de ARENA entendieron que la mala prédica económica no sintonizaba con el sentir del pueblo, abandonaron los malos presagios y pusieron a Norman Quijano a prometer la ampliación de los programas sociales del gobierno. Pero como el cambio de tono no cambiaba la realidad, el FMLN derrotó la poderosa propaganda de ARENA y ganó las elecciones. El pueblo no creyó en el derrumbe económico y apoyó al partido que amplió la inversión social y redujo la pobreza de 40% a 29%.

Sin embargo, como los economistas de derecha son tenaces en sus juicios, ya reiniciaron sus análisis sobre la economía nacional, en una campaña anticipada cuyo derrotero es fácil prever, pues si algo le dice poco al pueblo es la jerga cargada de tecnicismo y si algo le dice mucho es recibir un apoyo que le mejorara sus niveles de vida, como el que les ha dado el actual gobierno.

En el periódico El Diario de Hoy del martes 22 de abril, aparecen declaraciones de tres economistas de ARENA según las cuales el gobierno de Funes y el FMLN es el que más gastos corrientes ha tenido. Esos gastos son los que se destinan al funcionamiento de las instituciones públicas (salarios, pago de agua, luz, transporte, etc.), al pago los intereses de la deuda y a los subsidios. Según Enrique Hinds, Rigoberto Monge y Claudio de Rosa, el gobierno aumentó sus gastos corrientes de 1,542 millones de dólares al finalizar el año 2009 a 3,541 millones en diciembre de 2013. El aumento es de casi 2 mil millones y de 129%.

Ya comenzaron mal, pues no es cierto lo que dicen. El gasto corriente del año 2009 fue de 3,031 millones y el de 2013 fue de 3,654 millones. Por lo tanto, el aumento fue 623 millones y de 20.5%, menor a los aumentos del gobierno de Cristiani (139%), de Calderón Sol (49%), de Francisco Flores (39%) y de Antonio Saca (57%).

En sus declaraciones contra el gobierno, el señor Enrique Hinds también se extralimitó indebidamente cuando afirmó que “lo que se nota es que ha desperdiciado el dinero, porque no se ve nada que realmente se pueda enseñar como resultado de ese gasto. O sea, el problema es que ha aumentado tanto el gasto pero además de que es dinero botado”.

Según el señor Hinds, es un derroche financiar con más de 800 millones los programas de Ciudad Mujer, Pensión Básica Universal, Apoyo Temporal al Ingreso y otros, pues esos programas requieren gastos corrientes para funcionar. Una sede de Ciudad Mujer, por ejemplo, no podría operar sin personas que cobren un sueldo mensual y sin servicios de agua, energía, transporte y otros. El gobierno aumentó los efectivos policiales y eso significa que debe pagar más sueldos en el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública. También aumentó los presupuestos de Obras Públicas, de Salud y de otros ministerios, lo que implica elevar los gastos de funcionamiento, porque para hacer carreteras se requiere mano de obra y para que los Equipos Comunitarios de Salud funcionen se necesita personal, medicinas y determinados servicios.

Se supone que cuando el señor Hinds era Ministro de Hacienda recibía un sueldo mensual. ¿Sabrá él que su sueldo era un gasto corriente? Hinds sabe que su crítica no tiene fundamento pero la hace porque cree que puede afectar al gobierno cuando es él quien queda como un mal analista.

La mayoría de los economistas de derecha no analizan a partir de una apreciación real y comparativa de las variables económicas, sino con el interés de satisfacer las ansias opositoras. Por eso, aunque la economía salió del estado calamitoso en que la dejó ARENA, ellos no le reconocen un solo mérito al gobierno de Funes y del FMLN. Algunos, como acabamos de ver, hasta utilizan cifras irreales para respaldar sus puntos de vistas, algo realmente deplorable, no solo por razones éticas, sino políticas, pues para ser buen opositor hay que comprender la realidad.

Pero lo que esos economistas no ven, el pueblo si lo ve y lo defiende con su voto. Y como los cambios se profundizarán durante el próximo gobierno, los economistas de derecha seguirán hablando con un lenguaje y el pueblo con otro.