domingo, 1 de septiembre de 2013

Colombia: “Podemos aguantar dos meses en Paro"

Foto Presidencia de la República.
Por las2orillas.com

Detrás del paro agrario que sacude al país desde el 19 de agosto está una organización que poco había sonado durante las movilizaciones campesinas de los últimos tiempos. Se trata de la MIA, Mesa de Interlocución Agropecuaria Nacional que -según sus dirigentes- ya es una realidad en 17 departamentos de Colombia.

Las 2 Orillas habló con algunos de los más reconocidos líderes de la MIA. La mayoría de ellos son jóvenes que llevan años vinculados a las protestas agropecuarias y mineras. No tienen vínculos con congresistas, ni con partidos políticos; casi ninguno es bachiller y todos habitan y trabajan en sus regiones, donde gozan de un amplio reconocimiento y aprecio de las comunidades. Su exposición mediática ha sido nula, pero en las periferias del país son tan conocidos como cualquier ministro o senador lo es en las ciudades.

Sin arrogancia en su voz, dicen que tienen provisiones, entusiasmo y decisión para durar hasta dos meses más en paro; advierten que pueden generar un caos alimentario a nivel nacional y calculan que nuevos sectores y más regiones se unirán al alzamiento agrario. Están asombrados y agradecidos con la solidaridad urbana que han despertado y aunque no cantan victoria, afirman que en 10 días de paro ya hay varios perdedores: la fuerza pública por los abusos cometidos contra el campesinado; los medios de comunicación tradicionales "que han tratado de minimizar el tamaño de la protesta y siguen al pie de la letra el libreto que les dicta el gobierno"; y -!cómo no!- el presidente Santos: "Él mostró soberbia y nos trató despectivamente desde que comenzó nuestra protesta".

Los campesinos lograron presionar al presidente Santos hasta hacerlo viajar personalmente a Tunja para atender la protesta. Ahora esta por verse si ganan el pulso con el Gobierno en la negociación de su pliego de peticiones.

Luz Dary Molina, quien ha estado al frente de las protestas de Boyacá, nació en el Valle del Cauca pero fue "criada y sufrida en Tunja". Es madre y abuela, pero eso no le impide ser una de las más aguerridas dirigentes campesinas del departamento. Desde Tunja, donde participó en la reunión con el presidente Santos, habló con Las 2 Orillas sobre el proceso que dio vida al paro, el presente y el futuro de la protesta.

-Luz Dary, ¿qué es la MIA?

-La MIA es el fruto de la articulación y concertación de diferentes organizaciones a nivel nacional, alrededor de un pliego de peticiones agropecuarias que busca detener la precarización de la economía campesina y exige la implementación, por parte del Estado, de políticas incluyentes hacia el campo.

-¿Se juntaron para el paro o ya llevaban un tiempo en contactos?

-Llevamos un largo tiempo articulándonos, a través de foros agrarios, congresos departamentales y un Congreso Nacional Agrario que hicimos el año pasado en Bogotá. La MIA es consecuencia de la firma de los TLC y de la transnacionalización de la importación de la comida y la puesta en marcha de los proyectos minero energéticos.

-Creen que es posible llegar a un acuerdo con el gobierno?

-El paro no se va a levantar con pequeños acuerdos regionales, que es lo que quiere el gobierno. Nosotros demandamos una negociación nacional. El país agrario está en pie de lucha y esto se va a extender, no lo dude, así que el gobierno no saca nada con abrir mesas de negociación por regiones. Hay un pliego nacional y ése es el que tiene que resolver el Estado.

-Si el paro sigue puede generarse una emergencia alimentaria…

-Claro que sí. Estamos a las puertas de generar una crisis en el abastecimiento de comida a las ciudades. No estamos sacando la producción agropecuaria y la escasez de alimentos se va agudizar en los próximos días.

Al otro lado de la línea telefónica se escucha un estruendo. Alguien grita que tiraron una granada aturdidora y Luz Dary pide "un permisito" pues el deber la llama.

A Mauricio Sánchez lo encontramos en Bogotá, en una reunión de dirigentes de la MIA. Él y una veintena de líderes agrarios de todas las regiones del país deliberan en un amplio salón situado en el centro de la capital; hacen un balance de lo ocurrido en 10 días de alzamiento y discuten sobre el futuro del paro. Se oyen discursos airados y se respira tensión en el aire frio del recinto. Y aunque abundan el tinto y la hermandad, es evidente el cansancio en el rostro de los presentes. En esas, se cuela por las ventanas abiertas la noche helada de Bogotá y loscalentanos miran de reojo las ruanas gruesas e invencibles de los delegados de Boyacá y de la Cundinamarca paramuna. "Algunos de estos compañeros viajaron más de 30 horas para venir acá", explica Andrés Gil, dirigente de los campesinos del Magdalena Medio, quien coordina la reunión.

Justo al comenzar la entrevista con Mauricio Sánchez, se oye en una radio lejana la noticia de que Húber Ballesteros, detenido por la Sijin el domingo 25 de agosto en Bogotá, será llevado a La Picota. Dice una periodista desde los juzgados de Paloquemao que la Fiscalía lo sindica de rebelión y financiación de grupos terroristas.

Ballesteros, responsable de organización de Marcha Patriótica, es otro de los voceros de la MIA. Dirigente agrario del suroccidente colombiano desde hace la bobadita de 30 años, también es miembro del Comité Ejecutivo de la CUT y vicepresidente de Fensuagro. Según las versiones que difunden las corporaciones mediáticas tradicionales, Ballesteros recibe órdenes directas de Pablo Catatumbo sobre el manejo del paro.

-La historia de siempre, dice Mauricio Sánchez, un disco rayado como los que escuchaban mis viejos. Sánchez mira de frente a la cámara y pregunta si debe sonreír o aparecer serio, pero antes de escuchar la respuesta exhibe su blanca dentadura de campesino feliz e indomable.

Nació en el Huila y fue a parar al sur de Bolívar, andando sumiso detrás de los pasos de sus padres; huyéndole a la muerte que los rondaban por la increíble razón de ser los únicos liberales de una vereda conservadora.

Sánchez lleva 10 años trabajando con comunidades campesinas y mineras de la región de Guamucó, considerada la tercera reserva aurífera del mundo "invisibilizada por el gobierno para conveniencia de las multinacionales auríferas", según dice.

-¿Sorprendido por la magnitud de la protesta campesina?

-El único sorprendido aquí es el gobierno. Nosotros no, porque ya la veíamos venir. El gobierno pensó que estábamos diezmados, acabados, pero los hechos demuestran que el movimiento campesino no solo está vivo sino que está en pie de lucha, dispuesto a ir hasta donde sea necesario para que se resuelvan los problemas acumulados en décadas de abandono y exclusión.

-¿Cómo ve la negociación con el gobierno?

-Tenemos la ventaja de que estamos agrupados en la MIA, lo cual nos blinda de la estrategia del gobierno que consiste en dividirnos. Pedimos un diálogo único y rechazamos las negociaciones por sectores y por regiones que propone el gobierno.

-Hay quienes dicen que la MIA es un disfraz de Marcha Patriótica, el gobierno habla incluso de infiltración de las Farc en el paro…

-La MIA es una puerta abierta a todas las corrientes, a todos los sectores del agro, los ganaderos, los mineros. Y para que sea una puerta abierta tiene que ser incluyente, no puede responder a una u otra tendencia política. En cuanto a la supuesta infiltración de las Farc, ése es otro disco rayado que el gobierno y las fuerzas militares no se cansan de tocar.

-¿Qué balance hacen del paro, a 10 días de su inicio?

-Primero, que ya hay unos perdedores: en primer lugar el ESMAD y la fuerza pública en general que se han ganado el repudio de todos los colombianos por su accionar desmedido hacia los manifestantes; segundo, los medios de comunicación no alternativos, es decir Caracol y RCN en sus versiones de radio y televisión, que han tratado de minimizar los hechos, siguiendo el libreto del gobierno. Su falta de profesionalismo ha quedado en evidencia gracias a la labor de los medios alternativos de comunicación, que cada vez son más vistos y leídos por la gente. Y en tercer lugar, creemos que el presidente Santos ha salido muy mal librado con su soberbia y su trato despectivo hacia el paro.

-¿Cuál es la capacidad de aguante de los campesinos en paro?

-Tenemos provisiones, ánimo y entusiasmo por lo menos para dos meses más. La gente que sale a protestar siente que no tiene nada que perder y sí mucho que ganar. Recuerdo ahora a un minero de la región que me decía: "hermano, prefiero que me metan cuatro años a la cárcel por asonada a que me capturen dizque por minería ilegal, que son 12 años".

Alguien se acerca al lugar de nuestra entrevista y le anuncia a Mauricio Sánchez que es requerido para presentar un informe en la reunión de líderes regionales. "La minería es ancestral, la practicaban desde hace muchos siglos nuestros antepasados aborígenes. El arraigo por la tierra, la cultura campesina también viene de nuestros ancestros y eso no lo podrán acabar a punta de TLC y ESMAD", dice despidiéndose.

Mientras hablamos, una comisión del gobierno se reúne en Tunja con líderes de la protesta. Fermín Oviedo no terminó la primaria pero dice que está graduado en la universidad de la vida: la vieja táctica de dividir para reinar no funcionará esta vez, sentencia con una seguridad de plomo, inmune a las dudas.

-Desde que empezó el paro el gobierno ha tratado de negociar por separado, basado en la teoría de que el paro es una suma de pequeños focos radicalizados. Ahí tacan burro, advierte.

Y cuenta que todas las decisiones del paro se toman consultando a las bases y revela que hoy es posible hacerlo por Internet y Facebook y Twitter pues "la tecnología se ha puesto del lado de los excluidos".

Aunque Oviedo no pudo coronar ni el quinto de primaria, se siente listo para debatir "con el ministro que me pongan" sobre los asuntos del campo y sus alrededores. Los alrededores son la minería y el tema del medio ambiente porque ha vivido y luchado en una región donde la gente cultiva la tierra pero también le extrae sin compasión sus riquezas minerales, el oro sobre todas las cosas. El oro. Desde el 2006, cuando los campesinos del Guayabero se unieron para resistir "la arremetida de Uribe" Oviedo es dirigente de lo que se conoce como el oriente colombiano. Valga decir, de Arauca, Casanare, Meta, Guaviare, Guainía y Vichada.

-¿Qué lectura hace del Paro Agrario a estas alturas, 10 días después de iniciado?

-Pues a pesar de que el presidente Santos dice que no hay paro, nosotros los campesinos, que fuimos los que lo convocamos, creemos que ha rebasado todos los cálculos; este paro ha dejado de ser meramente campesino para ir volviéndose un paro popular de carácter nacional. Tenemos la fuerza suficiente para obligar al Estado a que se siente a dialogar con los campesinos en una sola mesa nacional.

-¿De dónde sale tanto líder campesino?

-Hay momentos muy especiales en la historia de los pueblos y éste es uno de ellos; la gente ha puesto a volar su imaginación, ha despertado y está dispuesta a poner su iniciativa y su aporte al servicio de los demás. Cada quien se esfuerza por sobresalir.

-¿Cree posible un acuerdo con el Gobierno?

-Creer, no creo. El gobierno no ha mostrado la más mínima voluntad política para resolver los problemas del agro. Lo que ha hecho es intentar dividirnos; darnos palo y plomo y gases, tratando de disolver la protesta por la vía de la violencia. En este momento hay más de 250 campesinos judicializados, más de 200 heridos. Hay seis campesinos asesinados por las fuerzas del Estado. Así es que tendría que haber un apoyo muy grande de todos los sectores sociales del país para obligar al gobierno a que se siente y llegue a unos acuerdos serios. Nosotros estamos organizando remesa, ganado y recursos para resistir hasta dos meses más.

-Eso podría derivar en un caos alimentario…

-De suceder un desabastecimiento crítico, sería exclusiva responsabilidad de Juan Manuel Santos y su gobierno. Y si hay caos alimentario, la misma gente afectada va a presionar al Estado a que entable una negociación seria con los campesinos.

La noche avanza y desde la calle sube el eco de las sonoras cacerolas que caminan por la carrera séptima, rumbo a la Plaza de Bolívar. Antes de retirarme del recinto donde deliberan los líderes del Paro Nacional Agrario y Popular, decido hacer una pequeña encuesta, motivado por las constantes alusiones al senador Jorge Enrique Robledo como jefe en la sombra de las protestas campesinas. Estas son algunas variaciones de la misma respuesta: "quién es ese man", "no lo conozco", "ni idea"…al final, uno de los delegados fue más preciso: "a ése lo infló Santos para tener un adversario inofensivo".